Desde mi Balcón

Por Jorge Arturo Ferreira Garnica

Minucias Electorales

Sobre seis ciudadanos y el presidente Ignacio Ruelas Olvera recaerá la responsabilidad de conducir a buen puerto la elección federal

Sobre seis ciudadanos y el presidente Ignacio Ruelas Olvera recaerá la responsabilidad de conducir a buen puerto la elección federal

EL DÍA PRIMERO de noviembre la delegación local del INE realizará su primera sesión pública para quedar constituida como Consejo Local. En esta sesión habrán de tomar protesta los nuevos consejeros electorales integrantes del Órgano Electoral Federal en la entidad. Para tal efecto fueron designados Claudia Rodríguez Loera, María Edna Elizabeth Meza Pavía, Óscar Eduardo Román Garay, Francisco Javier Ruiz López, Alejandra Leonor Salado Íñiguez y Cristóbal Humberto Tenorio Izazaga, como consejeros propietarios. Sobre estos seis ciudadanos y su presidente Ignacio Ruelas Olvera, recaerá la responsabilidad de conducir a buen puerto la elección federal mediante la cual se habrá de elegir la integración del Congreso de la Unión, esto es, diputados y senadores, así como al titular del Poder Ejecutivo. En el Órgano Electoral Estatal, el Instituto Estatal Electoral (IEEA) tendrá su propia responsabilidad de realizar la elección de diputados al Congreso Local, y con ella, seguramente vendrán los berrinches y pataletas con el INE, por la simple vanidad de no sentirse el hermano menor. Los nuevos consejeros locales fueron designados para fungir como tales durante los procesos electorales 2017- 2018 y 2020-2021. Fue el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) quien designó a los integrantes del Consejo Local en Aguascalientes. Los nombramientos de los consejeros locales debieron efectuarse el pasado 30 de septiembre, sin embargo algunos desacuerdos a lo interno del Consejo General del INE retrasaron estos nombramientos. Mal augurio el aplazamiento en la integración de este órgano electoral.

ESPEREMOS QUE el nombramiento de los consejeros de los consejos distritales locales no sufra ningún tropiezo como el del Consejo General. Me parece que aquí en Aguascalientes no tiene por qué haberlo, pues en la conducción del Consejo Local del Instituto Nacional Electoral, hay experiencia, oficio político y probidad, pero sobre todo compromiso con los aguascalentenses y sobrado profesionalismo.

POR OTRA parte, estoy convencido de que esta elección reviste un particular interés nacional, y aunque ninguna elección es igual a otra, me parece que ésta se distingue de muchas otras, por lo cerrado de las preferencias de los electores, sobre los principales actores políticos que aspiran a gobernar nuestra Nación, esto según las encuestas publicadas. Este cerrado margen en las preferencias debe de ser un foco rojo en los electores si queremos continuar nuestro avance democrático, para lograr su consolidación. Quizá por esta y otras razones creo advertir una cierta relación con alguna de aquellas elecciones realizadas en el lejano pasado. Por esta razón me voy a permitir narrar algo que en lo particular guardo en el archivo de mi memoria sobre elecciones presidenciales. Ese recuerdo me remite al año de 1952 cuando apenas tenía 7 años de edad, en la que el candidato presidencial fue Adolfo Ruiz Cortines, para suceder a Miguel Alemán Valdés. Tengo aún frescas en esa parte de mi cerebro donde se almacenan todas mis reminiscencias, algunas imágenes de esa elección, en particular en la casilla electoral que había sido instalada en un local en la esquina de nuestra casa, en la calle de Esperanza de la Colonia Industrial, allá en la Ciudad de México. Según escuché en una conversación entre adultos, que a la casilla citada habían llegado varios autos de los que se bajaron hombres armados para intentar robarse las urnas de esa casilla. El robo quedó en intento, según la narración, pues en esa y, según decían en muchas otras casillas, estaban fuertemente custodiadas, razón por la que se inició una balacera por defender los votos del candidato opositor. Los delincuentes electorales, según decían los adultos, eran seguidores del candidato oficial Adolfo Ruiz Cortines. Los defensores del robo de las urnas eran los seguidores del general Miguel Henríquez Guzmán, quien tenía gran apoyo popular, sobre todo de grupos cardenistas. Lo que dio pie para una gran movilización social en el país. Este fue uno más de los muchos fraudes electorales, que se deban entre propios compañeros de militancia, pues verdadera oposición, aunque ya el PAN existía, no la había. Había, eso sí, escisión de los propios integrantes del PRI, que fundaron partidos para postularse al margen del ya oficializado PRI. En la mayoría de estos por fortuna ya históricos fraudes electorales, corrió la sangre.

DESAFORTUNADAMENTE Y también por fortuna, como resultado de otro gran fraude, conocido como la caída del sistema, con el que se alzó como triunfador Salinas de Gortari, se fundó el IFE ahora INE, y esas viejas y vergonzosas prácticas del fraude electoral fueron desplazadas por la legalidad. El INE a nivel nacional, y en particular el local, está a prueba de cualesquier sospecha, pues nunca, desde su fundación ha dejado de contabilizar una sola boleta en las sesiones de cómputo distrital. Cosa que su hermano menor, el IEEA, sí ha hecho, nada menos que dos mil ochocientas votos o boletas en el distrito local I, en la pasada elección local del 2016, error reconocido por su propio presidente el señor Fernando Landeros. ¿Error o dolo?

DANDO UN giro histórico, lo cierto es que con Miguel Alemán concluyó el gobierno de los militares, pero se inauguró la era de la corrupción. El pueblo sentía una gran aversión por Miguel Alemán, de la que Ruiz Cortines no estuvo exento. Ya como presidente Ruiz Cortines emprendió una campaña de moralización para contrarrestar la corrupción del sexenio anterior. Reformó la Constitución para otorgar a las mujeres derechos políticos, de los que destaca la concesión del voto femenino. El gobierno de Cortines fue austero y cuidó mucho de que sus colaboradores no cayeran en actos de corrupción. Lo consiguió medianamente.

CUANDO DIGO que esta elección del próximo año es de un gran interés para todos los mexicanos, lo digo por el discurso que uno de los candidatos ha venido enarbolando día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año, y ya son algunos años de repetir esta cantaleta de los gobiernos corruptos, de la mafia en el poder etcétera, etcétera, etcétera. Y tiene razón, aunque él nunca nos haya querido transparentar de dónde vienen los dineros para estar recorriendo el país en una sempiterna campaña. Sí, me refiero a López Obrador. En casa del herrero, azadón de palo, o lo que es lo mismo, el burro hablando de orejas. Pero olvidan que en casa del jabonero el que no cae, resbala. En esto es precisamente en lo que baso mi recomendación de que el primero de julio próximo, habrá que saber elegir, de manera particular los jóvenes, pues serán ellos los que en un futuro no lejano habrán de conducir el destino de nuestra bella y querida Patria que es México.

Y YA ENTRADO en anécdotas, recuerdo una que recién leí una de don Henrique González Casanova, de hace 48 años. Decía don Henrique, que un joven profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, proponía a sus alumnos que en tres décadas serían ellos los que estarían gobernando la Nación, y que por ello mismo había que conocer muy bien el país que tendrían que gobernar. Pero además ese profesor añadía que era preciso que supieran que el destino de México dependía de las decisiones que ellos habrían de tomar; si escogen bien, podremos ser a principios del siglo XXI un país en pleno desarrollo; si escogen mal, no seremos pobres, seremos miserables. ¿Y yo preguntaría qué país somos ahora? ¿Somos pobres o somos miserables?

TENGAMOS PRESENTE que López Obrador no únicamente conoce muy bien todo el país, sino que a además es un hombre colérico, y ya nos gobernó un hombre con esas características: Gustavo Díaz Ordaz, que fue en extremo colérico, y con él hubo muertos, es decir represión extrema, la masacre del 2 de octubre de 1968.

ESTE MENSAJE dirigido a los jóvenes del año 1969, se las hago yo ahora a nuestros jóvenes del 2017. Y no sólo eso, se lo extiendo a los adultos, a esos jóvenes que fuimos nosotros en aquel año. Todos, jóvenes y adultos, tenemos la responsabilidad de tomar la decisión correcta. En aquella época había 50 millones de habitantes y no únicamente había pobres, sino también miserables. Debemos estar conscientes de lo que esta decisión significa para el 2018, en específico, que habrá que tenerla muy presente el domingo 1 de julio del próximo año. Tener presente a su vez que ya no somos 50 millones, que ahora somos más de cien millones de habitantes, y por ende hay más miserables. Pobreza extrema usan como eufemismo nuestros políticos de Harvard.

TENEMOS LA obligación de participar más y mejor en los asuntos públicos de nuestra Nación. No entreguemos el país a un hombre con mente y pensamiento dogmático y además colérico. Quienes tienen pensamiento colérico se sienten dueños de la verdad, pero además piensan que su verdad no admite discusión alguna, lo cual es un claro síntoma de fundamentalismo puro, y por último creen que si su conocimiento o su información se difunde o se conoce por los demás, pude ser peligroso para sus propios intereses y los de su grupo, lo cual no es otra cosa que un pensamiento totalmente oscurantista. Debemos escoger a quién pueda gobernarnos con un alto grado de racionalidad, que sea capaz de programar sus acciones de gobierno a largo plazo, sólo que basadas en un pensamiento flexible y abierto a la racionalidad pero sobre todo a la pluralidad. Y pensando en el beneficio colectivo, en particular en atender a todos esos millones de desposeídos, con los que todos estamos en deuda. No elijamos a otro más como a todos esos que integran juntos una auténtica caterva de pillos, hampones, rateros, corruptos, desvergonzados, pero sobre todo apátridas, porque no aman a México, aman sólo el dinero y los negocios que pueden hacer a través del poder que les otorgamos con nuestra equivocación al elegirlos.

QUIEN DESEE gobernarnos deberá demostrar que esa racionalidad de que hablo le alcanza para no excluir a nadie de sus acciones de gobierno, debe de tener la sensibilidad de incluir a todos los ciudadanos en la atención y solución de sus problemas, pues sólo así podrá conducirnos a subir el siguiente peldaño de nuestra democracia. Los ciudadanos jamás deben quedar excluidos en una democracia, en particular aquellos que ahora forman parte de los miserables, perdón, de la pobreza extrema de esta Nación, que por ahora son los auténticos excluidos. Y cuando digo miserables, no lo digo de forma peyorativa, esto es, no como adjetivo, sino como sustantivo, cuyo significado no es otro que desdichado, abatido, infeliz, olvidado, desposeído.

ME LLAMÓ mucho la atención una nota que leí acerca de que en Holanda las cárceles están vacías, mientras que aquí en México están sobrepobladas. ¿Y por qué están sobrepobladas? Precisamente por tanta exclusión social de los pésimos gobiernos que hemos elegido, y otros males endémicos. ¿Por qué en Holanda están vacías? Por el alto grado de politización. Porque han sabido elegir y exigir. Copiemos cómo es que lo lograron los holandeses. Aunque en el mismo orden de ideas, por acá en América, concretamente en el Uruguay tuvo a un presidente llamado José Mujica, que se distinguió por su forma austera y honesta de gobernar. No construyó una Casa Blanca, vivió en la casa de su granja. No recibió sobornos ni llenó sus bolsillos de dinero. No le dio la espalda al pueblo, simplemente gobernó. Y gobernó bien. A partir de su gobierno, en el Uruguay algo cambió, y fue la mentalidad de sus habitantes. En tanto en México, un escándalo de corrupción sucede a otro y así seguirá “in seculaseculorum” si no lo detenemos. ¿Y cuándo lo detendremos? Hasta que decidamos que todo ese abuso convertido en perversa tradición, en insana costumbre, no debe continuar. Es una descomunal vergüenza que la gran mayoría de nuestros políticos sean así. Por eso es de tanta importancia esta elección, pero sobre todo la importancia reside en saber elegir, y particularmente en participar, en acudir todos a las urnas el primer domingo de julio del 2018. Por ello es imperativo no sólo el participar en la decisión de elegir y elegir bien a la hora de votar, sino recordar que el voto, además de ser un derecho es una obligación que nuestra Constitución Política Federal nos confiere. Una votación copiosa no sólo dará legitimidad a quien elijamos, sino también nos dará el poder para reclamar y exigir resultados, reprobar conductas criminales y enjuiciar a quienes las cometan. Por algo debemos comenzar. Yo sugiero que el ir a votar el primero domingo de julio del 2018 sea el comienzo para crear un México nuevo y vigoroso. Un Estado y un Gobierno fuertes que nos saquen del fondo de este pozo de corrupción, crímenes e injusticias.

Publicado en: Página 24

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