Mueve la Historia

La Influenza en Aguascalientes a Fines del Siglo XIX

Por Vicente Agustín Esparza Jiménez * y Blanca Lorena Zambrano Medrano**

La influenza no distinguía clases sociales (Foto: Tomada de https://depolitica20yotrosdemonios.wordpress.com)

La influenza no distinguía clases sociales (Foto: Tomada de https://depolitica20yotrosdemonios.wordpress.com)

LOS SERES humanos somos de memoria corta, se nos olvidan las medidas higiénicas que las autoridades a través de diferentes medios tratan de inculcar a la población para no infectarse: no saludar de mano y beso, vacunarse y acudir al médico en caso de sospecha de infección, entre otros preceptos como el de no asistir a lugares cerrados con hacinamiento de cuerpos, por ejemplo, concurrir a los templos a misa y dar “la paz sea contigo”.

LA INFLUENZA en Aguascalientes no es nueva, ya que a fines del siglo XIX apareció la llamada “gripe asiática” que infectó a muchas personas, en cambio, en 1918 la pandemia de “influenza española” mató a mil 460 personas. Transcurrieron muchos años para que volviera a aparecer este virus, casi lo habíamos olvidado, pero en 2009 se manifestó con fuerza en el mes de abril que provocó psicosis entre la población y en más de 30 pesos se llegaron a vender los cubre bocas.

LA INFLUENZA ha existido desde la antigua Grecia, pero el término se introdujo en 1357 en Italia y en el siglo XVIII los franceses la denominaron “grippe”. En la época prehispánica según el cronista Ixtlilxóchitl en 1450 hubo un “catarro pestilencial” que provocó que murieran muchos indígenas.

¿QUÉ CONOCEMOS de su historia en Aguascalientes? Probablemente la enfermedad se manifestó en la época virreinal. Empero, en las postrimerías del siglo decimonónico brotó una epidemia que debido a “lo nuevo y extraño de sus síntomas” provocó gran mortandad y tenía al gremio médico “confundido” respecto a su “tratamiento”. En esa época todavía no sabían si el contagio del virus era a través del contacto personal, el aire o el agua. Aunque sí conocían que era una enfermedad que se manifestaba en invierno y perduraba hasta la primavera, como hoy en día. Asimismo, se creía que era una “nueva” enfermedad porque no sabían, aunque lo sospechaban, que el virus mutaba una vez que el cuerpo humano generaba anticuerpos para resistirlo.

POR EL momento no sabemos a cuántas personas mató la enfermedad, pero no debieron ser pocas, ya que en 1891 con el fin de combatir al virus el doctor Manuel Gómez Portugal publicó un trabajo que tituló “Descripción de la epidemia de influenza en Aguascalientes, que reinó en Aguascalientes a principios del presente año, con algunas reflexiones sobre su naturaleza, tratamiento, etc, etc.”.

EN FEBRERO de ese año muchas personas se empezaron a enfermar de catarro, cosa normal, pero lo extraño era que la gripe no solamente invadía las fosas nasales, sino que se extendía a laringe y bronquios. Además, los enfermos sufrían una terrible fiebre de 40 ó 41 grados centígrados.

EN ESE entonces lo que el doctor Gómez Portugal aplicó como medicamento a los pacientes enfermos fue tomar cada dos horas “sulfato de quinina” en píldoras y “polvos Dower” en tres “papeles”. Igualmente, según la gravedad del paciente, empleó “salicilato de bismuto y naftol”, así como otros químicos y en los niños la quinina la administró en lavativas o pomada. Sin embargo, el doctor tenía en claro que el tratamiento, que hasta ese entonces había dado buenos resultados, no serviría en un futuro “si esta [enfermedad] reviste, como es probable, una forma diferente a aquella bajo la cual se ha presentado ahora”.

DIAGNOSTICÓ BIEN el doctor Gómez Portugal, pues el virus mutó y en 1918 la influenza también llamada “dama española” se manifestó en todo el mundo, México y Aguascalientes, que si bien es cierto que la crisis epidemiológica fue en ese ciclo, la enfermedad continuó manifestándose cuando menos hasta 1925 según los registros de archivo que hemos podido localizar. Sin embargo, erróneamente concluyó que la influenza no era contagiosa, pues en más de un ocasión observó que los niños enfermos no contagiaron a sus padres, a pesar de que éstos los abrazaban y dormían con ellos para mitigar los escalofríos. Por el contrario, durante la feria de San Marcos: “yo tuve la oportunidad de asistir a muchos que a las diez o veinte horas de llegados habían sido atacados por la epidemia. ¿En dónde tomaron el contagio? Creo que en estos casos no se puede invocar la receptividad individual”.

Fuentes:

El Republicano, 14-05-1893. Doctor Manuel Gómez Portugal “Descripción de la epidemia de influenza en Aguascalientes, que reinó en Aguascalientes a principios del presente año, con algunas reflexiones sobre su naturaleza, tratamiento, etc, etc.”, Aguascalientes, Imprenta de J. Trinidad Pedroza, 1891. María Teresa Quezada Torres, Influenza. Primera pandemia del siglo XXI, México, El Colegio de San Luis, 2012. Víctor Manuel González Esparza, Jalones Modernizadores: Aguascalientes en el Siglo XX, México, ICA, 1992.

* Centro INAH Aguascalientes

** Hospital de la Mujer

Publicado en: Página 24

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