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Sentencian a Jorge Alberto Tapia Guel

Jorge Alberto Tapia Guel

Jorge Alberto Tapia Guel

A 16 años y ocho meses de prisión es sentenciado el expolicía de Jesús María, Jorge Alberto Tapia Guel, “El Guel” o “El Jojo”, quien la madrugada del 15 de diciembre de 2012 acribilló a José María Olague Martínez, quien contaba con 19 años de edad.

Así lo determinó el juez mixto de Primera Instancia del Quinto Partido Judicial con sede en Jesús María, al concluir el juicio por los delitos de homicidio calificado y lesiones calificadas.

Además, “El Guel” deberá realizar la “reparación del daño” y  “una indemnización por daño moral”, así como al pago de una multa.

La Captura

Un año y nueve meses de haber cometido el homicidio, “El Guel” fue localizado en el poblado de Jalipa, en Manzanillo, Colima, en donde se había escondido con su familia luego de que estuviera a salto de mata en Zacatecas.

Al descubrir policías ministeriales el escondite del exgenízaro, en coordinación con las autoridades de Colima lograron su reaprehensión por el delito de robo calificado y lo trasladaron a esta capital para procesarlo también por homicidio doloso.

Cabe señalar que en 2012 ya había estado preso en el Cereso para varones por el hurto mencionado. Salió libre bajo fianza para seguir laborando como policía, pero al no acudir a firmar fue girada la orden de captura en su contra por incumplimiento en las obligaciones procesales.

El Homicidio

A disposición del representante de ley, “El Jojo” aceptó haber dado muerte a Olague Martínez. Declaró que el 15 de diciembre de 2012, pasada la medianoche, dormía en su casa ubicada en la calle Guadalupe Victoria, fraccionamiento Circuito Las Palmas, en Jesús María, y despertó al escuchar gritos provenientes de la calle, así como golpes en el portón de su domicilio y en su camioneta Chevrolet Silverado negra, pick up, modelo 1991, estacionada frente a su vivienda.

Al abrir la puerta principal observó a un grupo de jóvenes que arrojaban piedras y con palos golpeaban su vehículo; de inmediato fue por una escopeta hechiza que semanas antes le había vendido un amigo y –según dijo– al salir efectuó un disparo para dispersar a los rijosos.

Los jóvenes corrieron, y acompañado por un familiar “salió a perseguirlos”; volvieron minutos después.

En ese momento llegó un compañero patrullero, a quien le platicó lo ocurrido y abordaron la unidad policiaca para ir “en busca de los responsables”. Después de revisar varias calles sin éxito, el oficial se retiró y Jorge Alberto ingresó a su hogar.

Minutos después regresó el mismo uniformado para cuestionarle “sobre un joven herido por un disparo”; “El Guel” respondió que no sabía nada, y a la petición de que lo acompañara a la comandancia dijo que sí que “sólo le permitiera ponerse una chamarra”.

El Escape

Mientras en la calle Guadalupe Victoria paramédicos confirmaban el deceso de José María, el policía escapó brincándose por las azoteas de las casas contiguas, llevando consigo la escopeta hechiza, la cual “abandonó en el monte”, sin recordar el lugar exacto; se dirigió a la carretera a Valladolid, donde pidió un “aventón” a la carretera 45 Norte y de ahí se dirigió al pueblo San Francisco, en el municipio Noria de Ángeles, Zacatecas, donde se escondió cerca de un año con varios familiares.

Continuando con su declaración, el hoy detenido señaló que después de vivir en Zacatecas decidió dirigirse a Colima, donde consiguió trabajo de chofer. Meses después lo alcanzaron allá su esposa e hija. Ahí fue detenido por los ministeriales, quienes finalmente lo trasladaron al Cereso para varones, toda vez que se había cumplimentado la orden de reaprehensión por robo calificado.