Acusa “Desaparición Forzada, Tortura, Robo y Lesiones”
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez

Alan Alvarado, el joven que casi pierde un ojo tras haber sido golpeado con una piedra, presentó ya una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (Fotos: Eddylberto Luévano Santillán)
Tras casi mes y medio de la persecución y agresión de la fuerza policiaca que sufrieron normalistas de la Escuela Normal Vasco de Quiroga de Tiripetío, Michoacán, en Aguascalientes, Alan Alvarado, el joven que casi pierde un ojo tras haber sido golpeado con una piedra, presentó ya una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado a efecto de que se sancione a los responsables tanto materiales como intlecuales de los hechos.
Así lo dieron a conocer los padres del joven y organizaciones de la sociedad civil, al apuntar que la denuncia presentada el pasado jueves se ha promovido considerando la tipificación de los delitos de desaparición forzada, tortura, uso indebido del ejercicio público, robo y lesiones dolosas.
Alejandro Sánchez Laguna, abogado a cargo de la demanda, refirió que de acuerdo al testimonio de los jóvenes detenidos y agredidos el pasado 9 de junio, así como a los videos documentados durante los hechos, se clasifica el delito de desaparición forzada, toda vez que 26 estudiantes, incluido Alan, fueron detenidos y mantenidos ocultos por servidores públicos del Estado, tal como describe al delito el artículo 136 del Código Penal para el Estado de Aguascalientes.
Recordó que luego de que fueron detenidos por elementos policiacos, los normalistas de Michoacán fueron privados de su libertad durante aproximadamente cuatro horas, sin haberlos puesto a disposición de las autoridades, y los arrojaron posteriormente en diferentes terrenos baldíos.
“Por la conducta desplegada de los policías se tipifican varios delitos, empezando por el de desaparición forzada, porque es una autoridad y se llevaron ilegalmente a los 26 jóvenes, sin estar haciendo nada”.
Enfatizó que aún cuando la primera versión de la autoridad fue argumentar que habían sido detenidos por haber chocado un vehículo modelo Chevy, los elementos policiacos actuaron de manera irregular, ya que, en ese caso, tendrían que haber detenido únicamente al conductor del autobús; sin embargo, 87 policías participaron en un operativo que presuntamente “no había sido planeado”, persiguiendo y acorralando a los estudiantes en la colonia Primera Constitución.

Asimsimo, descartó que hayan detenido a los jóvenes “para evitar que los lincharan en la colonia Constitución”, como justificaron días después las autoridades.
El abogado consideró que al llevar a cabo la detención de los jóvenes en la citada colonia se clasificaron en consecuencia los delitos “de tortura, el uso indebido del ejercicio público, el robo –ya que, según declaaran los estudiantes, les sustrajeron sus pertenencias–, y lesiones, lesiones dolosas porque, una vez detenidos, la Policía no tiene ningún derecho de golpear a los detenidos, la Policía tiene la obligación de ponerlos a disposición”.
Recordó que como resultado de los sucesos de ese día, al menos 10 estudiantes resultaron gravemente heridos: Alan, con lesiones graves también en una de sus rodillas, y otros nueve jóvenes, quienes –anticipó– también estarán presentando las denuncias correspondientes en los próximos días.
“Ahorita es la denuncia de Alan Alvarado, tenemos otros nueve lesionados que se fueron también graves, con costillas rotas, con los testículos quemados por las chicharras que les aplicaron, la tortura y los golpes que les aplicaron a estos jóvenes que durante cuatro horas, (en las cuales) tenían la incertidumbre de qué iba a pasar con ellos porque los anduvieron paseando por toda la ciudad.
“Comentan los jóvenes que continuamente se iban por un lado y luego se encontraban en algunos terrenos baldíos, lugares de terrecería, que todavía existen en Aguascalientes, y discutían entre los mismos policías que qué iban a hacer, y mientras discutían más de uno de los policías, que traen la bilirrubina a flor de piel, aprovechó la ocasión para golpear a los jóvenes, para torturarlos y para amenazarlos, amenazándolos diciéndoles que iban a correr la misma suerte de los 43 estudiantes de Ayotzinapa”, manifestó.
Exigen Reparación del Daño
Por su parte, Pedro Alvarado Laredo, padre de Alan, condenó las agresiones a su hijo, y exigió la reparación del daño en lo que concierne al menos a los gastos de su tratamiento médico, por parte del Instituto de Educación de Aguascalientes, tal como –dijo– se comprometió por escrito el titular de la dependencia, Raúl silva Perezchica.
“Mi hijo fue tratado muy mal, lo golpearon, lo trataron muy mal, ¡eso no se vale!, yo como padre estoy muy indignado por los hechos y sí pido que se sancione a los responsables y se pague la reparación del daño, porque ellos (los normalistas) no tuvieron la culpa de nada, no son delincuentes, ellos ya se iban de la ciudad, como lo mencionaron, y ellos son estudiantes”, enfatizó.
Ahondó que a pesar de que la autoridad educativa se comprometió a solventar los gastos médicos de Alan, se les ha informado que a partir del día 1 de Agosto los gastos no serán absorbidos por el IEA, lo que reprochó al señalar que su hijo aún se encuentra delicado de salud, registrando una recuperación muy lenta tras haber sido operado de la rodilla, así como de su ojo, ya que incluso el oftalmólogo les ha informado que probablemente requiera un trasplante de cornea.
“A Raúl Perezchica le pedimos que cumpla con lo acordado, con el papel que firmó, porque vamos a verlo y nos mandan con uno y con otro, y con otro, y es una falta de respeto eso hacia nosotros”, dijo, al comentar que tras lo ocurrido se trasladaron de Michoacán a Aguascalientes para poder estar con su hijo, quien actualmente se encuentra en la Normal de Cañada Honda.
“Algunas personas de ahí (del IEA) nos han humillado muy feo, nos han hecho regresar, con mucho coraje y todo, por las palabras, por el cómo se portan con nosotros esas personas, y la verdad nosotros ya estamos muy (desesperados), no sabemos qué hacer, en un lugar muy lejos de nuestras tierras, sin dinero, sin conocer a nadie (…), yo a eso le nombro, lo que nos dieron, limosna y con muchos regaños”, agregó la madre de Alan, Sofía Hernández Rodríguez.
Ante la situación, la base estudiantil de la Escuela Normal Justo Sierra Méndez y más de 40 organizaciones en apoyo a la familia de Alan, así como a los estudiantes agredidos en general, entre otras: Bases Magisteriales, CECADEC, Colectivo Feminista de Aguascalientes, Colectivo Raíz, Juventud Comunista de México, Libros Vagabundos, Mexicanas en Acción Positiva, Movimiento Ambiental, Movimiento disidente, SOS Mezquitera La Pona, REDefine Aguascalientes; exigieron la reparación total del daño para todos los lesionados, así como justicia ante la represión que sufrieron.
Subrayaron que no se le puede dar “vuelta a la hoja a los hechos del 9 de junio como lo sugirió el secretario de Seguridad Pública, Héctor Benítez”, mientras no reconozca el Gobierno “sus excesos y omisiones”.
“Reprobamos el uso injustificado de la fuerza. Reprobamos las declaraciones por la presidenta municipal Teresa Jiménez Esquivel en las que minimiza lo sucedido y defiende la represión contra los jóvenes normalistas de Tiripetío Michoacán, a sabiendas de que no había ninguna razón para ello, pues los estudiantes mencionados ya se retiraban pacíficamente de la ciudad; y seguimos esperando una disculpa pública de las autoridades”, manifestó Andrés Pichardo, de Sendero Narual AC, a nombre de las ONG.







