“Niños y Mujeres Serán más Susceptibles a Traficantes”
Por Liliana Ramírez Macías

José María de la Torre Martín, obispo de la Diócesis de Aguascalientes (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
El muro que pretende construir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la frontera con México, pondrá en riesgo las vidas de los migrantes, particularmente de las mujeres y los niños, quienes serán más susceptibles a los traficantes y contrabandistas, sostuvo José María de la Torre Martín, obispo de la Diócesis de Aguascalientes.
En rueda de prensa, el prelado comentó que los obispos de la frontera norte de México y de la frontera sur de Estados Unidos han venido trabajando en unidad desde hace más de 20 años, con la finalidad de mejorar la atención a los fieles que habitan en “dos países hermanos”, no obstante, con el muro que el presidente de Estados Unidos pretende construir, se creará una “inhumana interferencia” que impedirá la relación entre ambos países.
Lo que duele a la Iglesia Datólica –dijo– es que “muchas personas que viven su relación de familia, fe, trabajo o amistad quedarán bloqueadas aún más por esta inhumana interferencia”.
Dijo que es desalentador que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya “priorizado la construcción de un muro en nuestra frontera con México.
Esta acción pondrá las vida de inmigrantes innecesariamente en peligro”.
Refirió que la construcción de este muro “sólo hará que los migrantes, especialmente las mujeres y los niños vulnerables, sean más susceptibles a los traficantes y contrabandistas”.
Además, la construcción de dicho muro “desestabiliza a muchas comunidades llenas de vida y bellamente interconectadas, que habitan pacíficamente a lo largo de la frontera.
De la Torre Martín destacó que, en vez de construir muros, deberían edificarse “puentes entre personas, puentes que nos permitan romper muros de la exclusión y de la explotación”.
Resaltó que la Iglesia Católica expresa su “dolor y rechazo a la construcción de este muro, e invitamos respetuosamente a hacer una reflexión más profunda acerca de los modos como puede procurarse la seguridad, el desarrollo, la activación del empleo y otras medidas, necesarias y justas, sin provocar más daños de los que ya sufren los más pobres y vulnerables”.
De igual forma –indicó–, “pedimos a nuestras autoridades que en los diálogos y búsqueda de acuerdos con los Estados Unidos aboguen por caminos justos, que salvaguarden la dignidad y el respeto a las personas, sin importar su nacionalidad, credo y, sobre todo, apreciando la riqueza que aportan en su búsqueda de mejores oportunidades de vida”.
Si bien el Clero respeta “el derecho del Gobierno de los Estados Unidos de cuidar sus fronteras y sus ciudadanos, no creemos que una aplicación rigurosa e intensiva de la ley sea la manera de alcanzar sus objetivos”.
Por el contrario –acotó– este tipo de acciones “son generadoras de alarma y temor entre los inmigrantes, desintegrando muchas familias sin mayor consideración”.







