
Samah Habulhamid vivirá seis meses en Aguascalientes, donde estudiará un programa especial de español
Samah Habulhamid mira la grabadora encendida para ser entrevistada, frunce el ceño, pregunta si se trata de un arma y lanza la primera carcajada.
Ella llegó a México el pasado jueves beneficiada por el Proyecto Habesha, iniciativa privada que busca dar oportunidad a 30 jóvenes sirios para continuar sus estudios en el país.
Samah dejó Siria en 2014 debido a la guerra civil y pasó los siguientes dos años en Beirut, Líbano.
Ahora, vivirá seis meses en Aguascalientes, donde estudiará un programa especial de español, además de cultura e historia mexicanas en la Universidad del Valle de México.
Posteriormente, prevé cursar una maestría, pues ya cuenta con licenciatura en Arte.
En entrevista exclusiva para Reforma, la joven hace un balance sobre su vida y se muestra optimista respecto al escenario que encuentra al llegar a México.
“Imagina que las circunstancias no permiten que sigas tu planes por un tiempo. ahora puedo”, expresa la joven de 26 años.
Sentada en la cafetería del Centro Cultural Elena Garro, Samah pide no hablar de política, religión o revivir recuerdos.
“No soy una persona política. Por supuesto es algo de lo que se tiene que saber porque está ocurriendo, pero tú puedes elegir cómo tratas con eso (.), entonces estoy intentando descifrar cómo están mis sentimientos y pensamientos sobre ella”, declara, tras dar un largo suspiro.
El café, la gente, el verdor de los árboles, la arquitectura y las ensaladas son lo que más le gusta del lugar donde vivirá hasta el próximo miércoles, el centro de Coyoacán, antes de viajar al estado de Aguascalientes.
Pintora de profesión, Habulhamid no batalló para decidir el primer sitio al que acudiría en su estancia en la Ciudad de México: el Museo Frida Kahlo, dedicado a la artista que admira por su inteligencia.
“Hay muchos lugares en los que pude imaginarme, pero estar aquí en realidad no lo esperaba y estoy muy contenta”, afirma, mientras fuma un cigarro. Asegura que antes de llegar a la Ciudad de México se documentó, y señaló ser gran admiradora de las culturas antiguas.
“México es un país rico en cultura; leí sobre los mayas, son muy interesantes y mágicos. Al estar en este lugar se siente una conexión histórica. Soy una suertuda por estar aquí”, comentó.
Mediante donaciones, el Proyecto Habesha suma seis estudiantes sirios de los 30 que busca traer al País.
Samah es la primera mujer.
Siria se encuentra en guerra civil desde 2011.
Según organismos internacionales, el conflicto ha cobrado la vida de más de 250 mil personas, además de que más de cuatro millones y medio huyeran del país.
“No tengo un recuerdo específico de Siria, tengo una historia: se trata de mí, es identidad, es una cultura, conocimiento, es todo y no una cosa específica”.







