En Michoacán, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas, Chihuahua…
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez

María Margarita Guillé Tamayo, fue reconocida por su labor a favor de los derechos humanos de las mujeres con el galardón Pro Homine 2016
Aproximadamente 70 por ciento de las mujeres migrantes que transitan por México para ir a Estados Unidos son violadas sexualmente por hombres, principalmente de comunidades del sur y norte del país.
Hechos quedan impunes ante la vulnerabilidad de las víctimas, señaló la activista María Margarita Guillé Tamayo, coordinadora de la Red Interamericana de Refugios, Casas de acogida, albergues y Centros para Mujeres.
Las migrantes, apuntó, provienen fundamentalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador en donde la situación de violencia extrema que viven las obliga a huir de su país, incluso siendo perseguidas por células del crimen organizado.
No obstante, lamentó que tras lograr salir de estos lugares, la mayoría de estas mujeres se enfrenten nuevamente a la violencia no sólo por parte de funcionarios o agentes de migración en México, sino también por parte de los habitantes de las comunidades a las que arriban de paso.
“Las mujeres buscan migrar para salir de esa cosa tan terrible y nefasta que está pasando en otros países (…), pero luego llegan a México en donde vuelven a ser violentadas, vulneradas, por gente de las comunidades; asaltadas, violadas, secuestradas por gente de las comunidades por las que van a travesando”, manifestó.
Expuso que entre los lugares con mayor incidencia de violencia hacia a las migrantes figuran Michoacán, Veracruz, Chiapas, Tamaulipas y Chihuahua, mismos en lo que se estima que 7 de cada 10 mujeres son violentadas sexualmente, además de sufrir el quebranto de prácticamente todos sus derechos humanos.
Este tipo de violencia, resaltó, se transfiere también a niñas, niños y adolescentes migrantes, quienes sin el acompañamiento de sus padres se encuentran en una condición de mayor vulnerabilidad; “es terrible, cuando ves a los niños y niñas migrantes te parte el corazón, no tienen nada, los asaltan, los secuestran, los violan.
Hacen creer a las autoridades que son sus papás y los abducen para regalaros a otros lugares o para exponerlos a la servidumbre”, comentó.
Por lo anterior, enfatizó que urge crear en todas las comunidades las redes ciudadanas de detección y protección de derechos humanos para intervenir de inmediato ante este tipo de acontecimientos “y no permitir que esos hombres de nuestras colonias anden violando mujeres o niñas, ni secuestrándolas a cambio de 20 dólares o de 100 pesos, eso es algo que no se puede, por nada, es algo que no se puede permitir”.
Destacó que a través de la Red de Interamericana así como de la Red Nacional de refugios ya se trabaja arduamente por brindar protección a mujeres tanto del país como migrantes, sin embargo se requiere que las redes se extiendan a las comunidades detectadas como focos rojos.
“La comunidad tiene que organizarse y decir: ‘aquí no aceptamos que ustedes estén violando a las migrantes, secuestrando a las migrantes; no podemos quedarnos callados, necesitamos empezar a actuar”, enfatizó.
Guillé Tamayo, quien fuera galardonada ayer con el premio Pro Homine, por la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos 2016, lamentó que la violencia contra las mujeres no sólo persista sino que se haya intensificado en los últimos años, pues comentó que si bien hace 20 años el Refugio Mujer Contemporánea en Aguascalientes –del que es fundadora- recibía fundamentalmente a víctimas de violencia física, emocional y económica en el contexto familiar, hoy en día los casos se han “letalizado” al ser cada vez más las mujeres a las que se brinda resguardo debido a que huyen al ser perseguidas a muerte por carteles o células del crimen organizado; actualmente dos de cada 10 casos que atienden obedecen a este tipo de persecuciones.







