No es Basura, es un Fertilizante Natural: Vicente Díaz Núñez
Por Sara Álvarez Fernández

Vicente Díaz Núñez, delegado de la Conafor en Aguascalientes
Las hojas que los árboles tiran en esta temporada no es basura, sino un fertilizante natural, una “esponja” que retiene la humedad y el ambiente donde se guardan las propias semillas de los árboles para que nazcan nuevas especies.
Vicente Díaz Núñez, delegado de la Conafor en Aguascalientes, pidió a la población y a las direcciones de limpia de los Municipios no recoger la totalidad de la hojarasca, sino dejarla en la tierra, y con las hojas que sí se recojan preparar composta.
“Retirar la totalidad de las hojas que caen favorece la erosión del suelo y esa tierra que proviene de la inclusión de la hoja es lo que ayuda a disminuir los problemas de correntía de la lluvia; no negamos que se puede aprovechar, pero tiene que ser de manera racional”, explicó el especialista.
Agregó que es necesario desaparecer el tabú de que toda la vegetación que termina por secarse se convierte en riesgo de incedios forestales, ya que mucha de esa materia orgánica se convierte en material reciclable que va a ser reincorporado al suelo no por las personas, sino por microorganismos.
Agregó que la hojarasca es mejor conocida por los pobladores de las comunidades como “tierra de hoja” o “tierra para macetas”, y aunque sí se puede usar se necesita un permiso de la Semarnat por aprovechamiento de recursos forestales no maderables y la Ley General de Desarrollo Forestal contempla sanciones por retirar estas hojas sin permiso; “además existen personas que se aprovechan de recursos que no son de ellos, desafortunadamente la sanción no es contra ellos, sino contra el propietario de donde hicieron la extracción”.
Recomienda que “si las personas de los servicios públicos consideran que deben retirar las hojas secas por favor no la depositen en la basura, puede convertirse en el recurso para que elaboren su propio fertilizante, eso no es basura y no tiene por qué parar en el relleno sanitario”.
Díaz Núñez pide que al menos una pequeña parte de la hojasca –30 por ciento– permanezca en los jardínes porque disminuye el requerimiento de riego, además de que ayuda a disminuir la evoparación de la humedad; “y hasta estéticamente es muy bonito, porque es un sinónimo de la estación climática que estamos viviendo, y el mejor escenario puede ser observado en los jardines de la UAA, en donde sólo se hace una limpieza externa pero dejan la hojarasca, y esto se debería replicar”.







