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El juez Tercero de lo Penal emitió la orden de aprehensión por el delito de homicidio doloso calificado, con las agravantes de premeditación y ventaja, en contra de Mario Omar “Omar el Taxista”, por su participación en el asesinato de Ubaldo Trancoso Sánchez “El Baldo”, ocurrido en octubre de 2014.

La detención de “Omar el Taxista” se verificó en las instalaciones del Centro de Reeducación Social para Varones, toda vez que había sido detenido por delitos contra la salud, por lo que se le mandó llamar a la rejilla de práctica del Juzgado Primero de lo Penal, donde se le informó de la orden de aprehensión en su contra.

Cabe destacar que otros tres implicados en el homicidio de “El Baldo”, Gustavo “N” “N” “La Rana”; Fernando Fabián “N” “N” “El Bonilla” y Alfonso Raúl Sánchez Gómez “El Zeta” ya se encuentran en el reclusorio a disposición del juez penal,  con auto de formal prisión, en espera de que culmine su proceso y conocer su sentencia respectiva.

El asesinato de “El Bado” se debió a que “El Zeta” creía que “había abusado sexualmente de dos de sus hijos”, mientras él se encontraba preso.

El caso se remonta al año 2014, cuando “El Zeta” y “El Baldo” eran vecinos, con domicilios contiguos, y Alfonso Raúl era amante de la esposa de Ubaldo, además de que los hijos de ambas parejas mantenían una relación constante.

Ese año Alfonso Sánchez fue detenido por venta de drogas y en una de las visitas que le realizó su esposa, señaló que “El Baldo” había drogado con pastillas psicotrópicas y abusado sexualmente de sus hijos de seis y siete años, y que no lo acusó ante las autoridades porque el agresor la tenía amenazada de muerte, pero cambió de domicilio para evitar más problemas.

El tiempo transcurrió y “El Zeta” fue liberado.

A inicios de marzo de 2016 al encontrarse en un domicilio del fraccionamiento Lomas de Vista Bella se topó con “El Baldo”, quien realizaba un trabajo en la zona. Entonces pidió ayuda a su amigo “El Bonilla” para vengarse.

El 6 de marzo, sin que sospechara, lograron encerrar “El Baldo” en una casa y “El Zeta” lo golpeó en la cabeza con un palo de escoba, secundado por “El Bonilla” y otros dos sujetos.

Los agresores dejaron a Ubaldo en la casa toda la noche y al filo de las 5:00 horas del día siguiente volvió “El Zeta” acompañado por “Omar el Taxista” en un taxi, para volver a golpear a Ubaldo. Éste le asestó 10 cuchilladas, creyendo los atacantes que había fallecido, así que lo subieron a la cajuela del vehículo.

Entonces “El Bonilla”, “Omar El Taxista” y “El Rana” se dirigieron al poblado Norias de Paso Hondo, utilizando un camino pavimentado que los condujo a la comunidad San Gerónimo, El Llano, tirando a “El Baldo” cerca de una nopalera. Fernando Fabián lo roció con gasolina, momento en que se dieron cuenta que la víctima aún vivía, pues se levantó y se echó a correr, tropezando con una piedra y cayendo al suelo.

“El Bonilla” le propinó un puntapié en la cara y Ubaldo no se movió más, así que los asesinos le prendieron fuego y escaparon.

Días después compraron el periódico y comprobaron que el cuerpo de “El Baldo” había sido localizado; sin darle importancia, creyeron que quedarían impunes.

En abril, policías ministeriales, cuando recorrían la comunidad Ojo de Agua de Palmitas, le marcaron el alto a los tripulantes de un auto Mercury Gran Marquis blanco sin placas de circulación; el chofer resultó ser “El Zeta”, el cual portaba una bolsa de plástico con cinco envoltorios de “crystal”, mientras que su acompañante era “El Bonilla”, el cual también tenía varias dosis de esa droga.

En la Dirección General de Atención Especializada, ambos narquillos confesaron ser vendedores de drogas entre los viciosos de las colonias Jesús Terán y Villa de las Palmas, a los cuales surten a domicilio del veneno, previa petición por teléfono celular, y que precisamente al momento de ser arrestados acababan de visitar a algunos de sus compradores.

Cuestionados sobre su posible amistad con Ubaldo Trancoso Sánchez, señalaron que lo conocían pero “que no sabían quién lo había asesinado”. Esto llamó la atención del Ministerio Público, y al interrogarlos al respecto logró que ambos tipos cayeran en contradicciones y terminarán por confesar su crimen.

Finalmente los detenidos fueron trasladados al Cereso para varones, donde se les dictó el auto de formal prisión y dio inicio a su proceso penal, mientras que en el caso de Mario Omar será en los próximos días que se defina su situación judicial.