
Eugenia Guadalupe Silva Herrera y María Gloria Valdez Larios
Por el delito de corrupción de menores y trata de blancas, purgarán 26 años y nueve meses de prisión, cada una, María Gloria Valdez Larios y Eugenia Guadalupe Silva Herrera, determinó el juez mixto de primera instancia con sede en Rincón de Romos.
Con lo anterior, se suman a Fernando Villarreal Pasillas “El Clíos” o “El Fer”, a quien en junio de 2015 también le fue dictada una sentencia idéntica, ya que junto a María Gloria y Eugenia Guadalupe obligaban a cuatro jovencitas de 15 y 13 años de edad a prostituirse y embriagarse con los clientes de un bar en el municipio de Tepezalá.
Sobre la cuarta cómplice, Liliana Reyes Jiménez “La Lilí”, de 20, las autoridades no han dado a conocer si ya fue sentenciada o liberada.
El caso quedó al descubierto en febrero de 2013, debido a la permanente presencia de adolescentes mujeres en el antro El Gato Loco, en manifiesta alternancia con los parroquianos, en supuesta función de “damas de compañía”, que incluía el consumo de bebidas embriagantes y derivaba en la complacencia de sus favores sexuales bajo tarifa expresa,
La negociación, que se localizaba al pie de la carretera vecinal 71, entronque con el camino secundario a la comunidad de Los Alamitos Tepezalá, fue objeto de clausura inmediata y quedó bajo el resguardo inmobiliario de las autoridades ministeriales.
En la versión oficial del caso, las autoridades ministeriales informaron que se contaba con la denuncia de al menos cuatro adolescentes mujeres –de un rango de edad comprendido entre los 13 y los 15 años– en la que detallaron que por voluntad propia se habían iniciado en el ejercicio del oficio más antiguo del mundo, sin que sus padres tuvieran conocimiento de sus andanzas o las cuestionaran sobre el origen de sus respectivas fuentes de ingresos.
La coincidente versión que ofrecieron refiere que las “empleadas” del comerciante se hacían cargo de “convencerlas” de manera sutil para “alternar con la clientela del antro”, con el pretexto de que “se trataba solamente de acompañarlos en las fiestas particulares que organizaban”, sin que se les obligara a nada más y a cambio de ello “recibirían una compensación económica no menor a 200 pesos”.
Esa “compensación en metálico” podría incrementarse si de modo propio accedían a intimar con “su cliente”, pero con la advertencia de que “se mantuviera la mayor discreción posible” para que se evitaran “problemas con sus padres” o se vieran “inmiscuidas en un escándalo” que les hiciera “perder prestigio”.
Pero al no guardar las apariencias exigidas por las enganchadoras, una quinceañera fue descubierta por sus padres, a quienes aseguró que “era obligada a prostituirse bajo graves amenazas de muerte”, que se anteponía a la versión que luego ofrecieron las otras tres adolescentes.
De la denuncia que los progenitores de la joven forzada a prostituirse presentaron en la Agencia del Ministerio Público, con sede en el municipio de Rincón de Romos, se derivó la indagatoria que llevó a la aprehensión del cuarteto de vividores.
El comerciante sería apresado en su negociación luego de trasladar a una de las adolescentes a ese sitio, desde la colonia Palo Alto del municipio de Pabellón de Arteaga, y sus “empleadas en funciones de enganchadoras” fueron ubicadas y detenidas en sus respectivos domicilios, María Gloria Valdéz Larios, en su casa de la calle Aquiles Serdán en el municipio de San Antonio Tepezalá; Eugenia Guadalupe Silva Herrera, en la calle Chiapas de la colonia Popular en Pabellón de Arteaga; y Liliana Reyes Jiménez, al abandonar el Hotel Único, también en Pabellón, población donde radicaba temporalmente.
A su consignación a la Fiscalía del fuero común agravaron su situación jurídica de ese momento al incurrir en la comisión del delito de cohecho, merced al ofrecimiento de determinada cantidad de dinero en efectivo que hicieron a los policías ministeriales para que “se olvidaran del asunto y las dejaran en libertad”, de acuerdo a la versión oficial de su captura.
Los cuatro tratantes fueron sometido a arraigo durante 30 días, y posteriormente fueron enviados al Cereso de sus respectivos sexos, y más de dos años después “El Clíos” fue sentenciado.
Recientemente, el citado juez dictó sentencia condenatoria de 26 años y nueve meses de prisión a María Gloria Valdez Larios y a Eugenia Guadalupe Silva Herrera por los delitos de corrupción de menores y trata de personas.







