Mera Pose de las Autoridades Para Acallar Voces que Exigen Protección
Por Alfonso Morales Castorena
La sobrevigilancia policiaca que blindaría la población y brindaría seguridad inmediata a la sociedad no pasó de ser una simple pose de nuestras autoridades para acallar la percepción de galopante inseguridad que padecemos y que parece no interesarle a nuestro presidente municipal, Francisco Javier Luévano Núñez, enfrascado como está en hacer pingues negocios antes de concluir con su administración, afirmaron varios comerciantes establecidos en el Centro Histórico.
Su percepción fue secundada por varios miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que por temor a ser víctimas de represalias solicitaron la omisión de su identidad, al tiempo que referían la actividad delictiva que han desplegado en varias comunidades los amantes de lo ajeno y hasta probables secuestradores, que actúan bajo la protección de los elementos policiacos que comanda Carlos Alberto Adalid Castañeda, de acuerdo a sus comentarios.
Reconocieron, sin embargo, la respuesta que tuvo una madre de familia de la comunidad de Presa de los Serna al denunciar el probable rapto de su menor hija a manos de dos desconocidos que la persiguieron hasta una tienda de abarrotes, el martes 3 de los corrientes por la mañana, cuando llevaba a la niña a la escuela.
En esa ocasión, dijeron, sí fue bien vista la actuación de los preventivos, que al intervenir en el asunto pudieron capturar a los dos desconocidos a quienes les encontraron un voluminoso álbum fotográfico de los niños de la comunidad, armas, cartuchos ocultos en los calcetines y en la cajuela del vehículo en el que viajaban, más fotografías de escolares menores de edad, cámaras fotográficas y diversos artículos que no se especificaron, pero cuya detención jamás fue dada a conocer a la opinión pública.
Al día siguiente, continuaron diciendo los perredistas, en la congregación La Palma, sucedió otro caso similar al anterior, solo que en este, la víctima de secuestro iba a ser una niña de 13 años de edad, que en cuanto detectó las intenciones de dos desconocidos que pretendieron cerrarle el paso con el vehículo en el que viajaban, emprendió carrera por un camino de terracería y logró refugiarse en una tortillería desde donde clamó por auxilio policiaco.
También apreciamos que los preventivos acudieron a apoyar a la muchachita, que rastrearon el área en busca de los delincuentes y que se mostraron diligentes para ofrecer todo tipo de ayuda a los padres de la niña y en general a los vecinos de la comunidad, pero desde entonces la población quedó sin vigilancia policiaca Pero los policías honrados son los menos, porque la mayoría están asociados con los amantes de lo ajeno y para muestra basta con lo ocurrido el pasado fin de semana por la madrugada en las calles Abasolo e Independencia, donde varios desconocidos, enmascarados y vestidos de negro, se dieron a la tarea de “cristalear” la camioneta de uno de los vecinos.
Sólo que su labor de zapa fue descubierta por mera casualidad por un pariente de la presunta víctima, quien al alertarla del latrocinio, en compañía de varios de sus hijos y del mismo testigo se dieron a la tarea “de hacer el trabajo de los preventivos”, hicieron huir a los rateros, recuperaron los objetos que ya habían robado y cuando los policías se apersonaron para cumplir con su trabajo “exigían la entrega del botín como prueba del delito o la comprobación legal de los artículos para justificar su intervención en el asunto”, sin que se molestaran en tratar de detener a los ladrones bajo el argumento de que “ya era muy noche y estarían muy lejos del lugar de los hechos”.
Luego también carecemos de programas de prevención del delito o de conductas con tendencias suicidas, para evitar que nuestros jóvenes se inclinen por el camino fácil o que sopesen su propia muerte como consecuencia de los problemas que enfrentan en su transición de la pubertad a la adolescencia y luego a la mayoría de edad.
Y eso es nada más la percepción que los calvillenses tenemos de la inseguridad que priva en todo el municipio, falta conocer la realidad del accionar de los amantes de lo ajeno en todos los órdenes del mundo del hampa, incluidos los casos de abuso de autoridad, tortura policiaca, amenazas de muerte de los preventivos asociados con los maleantes, la incursión de los cuatreros en todo el Valle del Huejúcar, porque todo eso es ocultado a la población para hacerla creer que vivimos en un paraíso llamado Pueblo Mágico, terminaron diciendo los militantes en el partido del Sol Azteca.







