Se le Cuestiona Haber Tirado a la Basura 10 mdp en Obras Innecesarias
Por Alfonso Morales Castorena
La reconstrucción del puente peatonal que enlaza la zona centro con la colonia Adolfo López Mateos y otros asentamientos aledaños a la misma, lado norte de la cabecera municipal, no era necesario, fue tirar una millonada de dinero a la basura y burdo engaño a la sociedad hecho por la administración de Francisco Javier Luévano Núñez, a través de su entonces secretario de Obras Públicas Municipales, hoy presidente municipal electo, Adán Valdivia López.
Antes de ser sometido a la reconstrucción, el puente peatonal se encontraba en perfectas condiciones de uso, no requería de mejora alguna, ni de remodelación o modificación de su trazo original, pero se tenía que justificar la aplicación de los recursos federales destinados para obra pública del orden de los 10 millones de pesos y qué mejor que engañar a la gente de esa manera, acusó el agricultor Rodolfo Martínez Silva.
Señaló que luego se le propuso que donara al municipio una superficie de seis hectáreas y media para destinarlas a la ampliación del malecón en dirección al norte, con el argumento que la Presidencia Municipal carecía del dinero para concretar el contrato de compraventa del caso y que por esa cuestión no podían satisfacer la operación mercantil que les exigía.
Sin embargo, antes de ceder a sus pretensiones, continuó diciendo, se consultó el asunto de la donación con el abogado de la familia y éste les informó que la Federación le otorga al municipio los recursos necesarios para que paguen todo lo referente a la obra social, no es dinero que vaya a parar a sus bolsillos, en una palabra, “para que se lo roben”, añadió.
En esa superficie, aparte de que ampliaría el malecón, se construiría una vialidad que uniría al Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos de Calvillo (CECYTEA) con la colonia Adolfo López Mateos, por ser bastante necesaria para evitarle a los estudiantes un recorrido más extenso rumbo al plantel educativo y además representaría la agilización del tránsito vehicular por esa sección norte del río Calvillo, que cruza por esa sección de la comunidad, añadió Martínez Silva.
El problema es que el municipio ha recorrido el trazo del mismo río e invadido parte de varios predios, sin desembolsar un solo peso, ni de indemnizar a sus propietarios, porque todo se lo achaca a que el propio río “reconoce su camino y retoma su cauce como consecuencia del caudal de agua que capta en el ciclo pluvial anual”.
Martínez Silva refirió que a su negativa para ceder en donación parte de sus propiedades, el entonces secretario de Obras Públicas Municipales, Adán Valdivia López, le aseguró que “con la obra que se construiría en sus terrenos, le iban a hacer un bien porque le regalarían 10 millones de pesos”, que estimó representaban el costo total de los trabajos que se ejecutarían en sus tierras de labranza, así fuera de simple barbecho, como lo asegurara.
Para concluir aseguró que no se opone a la construcción de la tan necesaria vialidad, solo que no está dispuesto a regalar sus bienes y que se encuentra abierto a escuchar propuestas de compra de parte del municipio, porque de lo contrario hará efectivo el convenio que hiciera durante la administración de Jesús Soto López y procederá a fraccionar, en virtud de que en esa zona norte de la localidad no se corre riesgo de ninguna especie, salvo que los educandos y los automovilistas continuarán recorriendo la distancia acostumbrada para acudir a su centro de estudios, los primeros y a su destino final, los segundos.







