Se Instalaron Avisos de Prevención en las Presas Media Luna y Malpaso
Por Alfonso Morales Castorena

La presa de Malpaso acusó nuevamente los efectos de la copiosa lluvia que se abatió ayer en la región
La nueva y abundante precipitación pluvial acompañada por una granizada constante que se abatió ayer por la tarde en la cabecera municipal y parte del Valle del Huejúcar obligó a Protección Civil Municipal a mantenerse alerta en torno al constante desagüe de las dos principales presas de la comunidad, derivado de la captación del vital líquido que rebasó con mucho su capacidad total de llenado, informó el supervisor de la dependencia, Jesús Gutiérrez Martínez.
Protección Civil centró su atención en los embalses de La Media Luna, el más grande y de mayor importancia en la región; en el de Malpaso, segundo en orden de sus dimensiones de captación de agua y en el de Peña Blanca, Cerro Blanco y Alamitos, que almacenaron varios metros cúbicos del vital líquido que sobrepasaron sus capacidades de llenado.
Se procedió entonces a liberar el excedente de agua a través de sus compuertas y sus vertederos, en tanto que sus cortinas formaban vistosas cuanto peligrosas cascadas que bañaban las parcelas cercanas, pero cuyo volumen del químico no representaba peligro alguno para los residentes de esas zonas, señaló Gutiérrez Martínez.
Aún así se lanzó la voz de alerta generalizada a todos ellos, a los visitantes y turistas, para que extremaran sus precauciones al acudir a cualquiera de los vasos captadores de agua, para admirar el paisaje que ahora les rodea, en previsión de que queden expuestos a sufrir un accidente de consecuencias funestas.
Incluso se colocaron los consabidos letreros de advertencia en las riberas de las presas, con el propósito de inhibir las intenciones de los visitantes de nadar en sus frías aguas porque pueden ser víctimas de las fuertes corrientes, arrastrados hasta sus vertederos, compuertas o cortinas y caer por el desbordamiento caudaloso del vital líquido, con el consiguiente riesgo de perder la vida al ser azotados contra las rocas, los árboles y las paredes pétreas de los embalses.
Al respecto, Gutiérrez Martínez recordó que, hasta la fecha, la estadística anual sobre este tipo de accidentes o imprudencias de las personas, por lo general de resultados mortales, muestra que seis individuos han perdido la vida por ahogamiento en las diversas presas del estado, al tiempo que señalaba que sería importante que en el futuro nadie formara parte de esa cifra.
Para concluir aseguró que la lluvia que se abatió en la cabecera municipal, seguida de rachas de fuerte viento y una leve granizada, solo provocó encharcamientos en las calles de la zona centro, en el recién remodelado patio de maniobras de la central camionera, que se anegó en su totalidad y el crecimiento de la corriente del río Calvillo, que divide el Centro Histórico con la colonia Adolfo López Mateos, pero nada más y no hubo necesidad de instrumentar operativo emergente de ninguna especie.
La tormenta amenazó con impedir la celebración del oficio religioso convocado por el labriego José Luis Gallegos García, presidente de la Asociación de Usuarios de la Presa Peña Blanca AC, para ayer en la tarde, a partir de las 17:30 horas, que se efectuaría en el mismo embalse “para dar gracias por el beneficio de la lluvia que nos ha llenado la presa”, como rezaba la invitación que circuló entre la población y que a final de cuentas se desarrolló ante un escaso público.







