“La ley Debe ser el Elemento Inicial Para Combatir el Problema”
Por Cristina Zareth Hernández Gutiérrez
Tipificar como delito la violencia política de género debe ser sólo el principio de una estrategia conjunta para combatir este problema y garantizar de mejor manera la protección de los derechos político-electorales de las ciudadanas y candidatas, enfatizó el presidente del Consejo Directivo de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales (SOMEE), Luis Eduardo Medina Torres. Afirmó que para combatir el fenómeno de la violencia de género en la política es necesario considerar una legislación prudente y efectiva, que pueda ser aplicable a partir de definidas restricciones y sanciones.
“Tipificación hay que tomarlo con mucho cuidado, hay que buscar, primero, cuáles son los parámetros idóneos y racionales que se pueden considerar, y, segundo, cuáles serían las sanciones factibles en poderse aplicar, porque si no, sería un tipo penal sin mayor restricción, sin mayor envergadura, sería un tipo penal demasiado blando, ¿y qué pasa si no existen sanciones? La realidad es que socialmente perjudican más que ayudar”, señaló.
No obstante, subrayó que una ley que sancione aquellas conductas que vulneren la participación política de las mujeres no es suficiente, “la ley debe ser el elemento inicial que nos sirva de oportunidad de arranque”.
Medina Torres destacó que, aunado a una legislación, se requiere sumar esfuerzos entre instituciones gubernamentales, asociaciones civiles, medios de comunicación, la opinión pública e instituciones educativas, pues no depende de un sólo factor o de un actor”.
Indicó que el problema radica en la cultura y en la formación de las personas, por lo que en ese sentido debe haber una estrategia conjunta para combatir y erradicar este tipo de violencia con componentes de género que se vive en México y el mundo, y que abarca no tanto a la política como a todos los ámbitos; “el problema es generacional y es cultural, la educación es el gran socializador y movilizador, la escuela es la agencia pública que nos ha servido para construir tanto equilibrios sociales, como mecanismos y contextos de exigencia social, la realidad es que tienen que ver con cambios y pautas generacionales, y por ello hay que apostarle a estas nuevas generaciones”.
Apuntó que “es un proceso de tiempo” pero debe empezar por construirse a partir de normas y sanciones, a la par de trabajar la parte cultural y formativa.







