“No Están Seguros de Querer ser Sacerdotes”
Por Liliana Ramírez Macías

Rueda de prensa del Seminario Diocesano (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
Una cuarta parte de los jóvenes que ingresan al Seminario Diocesano para convertirse en sacerdotes desertan de tal vocación, ya sea porque optan por estudiar una carrera o porque no están seguros de quererse dedicar toda su vida al sacerdocio, señaló Benjamín Andrade Ortiz, prefecto de Teología del Seminario Diocesano, quien comentó que tan solo el año pasado, de 176 alumnos que ingresaron al ciclo escolar 2015-2016, terminaron 134, pues 42 desertaron.
En rueda de prensa, comentó que hay actualmente en el seminario 170 alumnos, no obstante, fluctúa el número de jóvenes que cada año ingresa a esta institución, pues hace dos años inició el curso con 202 alumnos y el año pasado con 176.
Hay varias razones por las cuales los jóvenes ya no quieren dedicarse al sacerdocio, una de ellas es el que las familias cada vez son más pequeñas, y los padres, para asegurar que tendrán a alguien que los cuide cuando lleguen a la tercera edad, prefieren que sus hijos no se dediquen a la vida religiosa; “hay distintos motivos, uno de ellos es que a nivel demográfico las familias optaron por tener uno o dos hijos, y las edades de los jóvenes que están posibilidad de ingresar al seminario corresponden a esas familias que optaron por uno o dos hijos, y es difícil el desprendimiento de una mamá o un papá de un hijo”.
Asimismo, Andrade Ortiz manifestó que la deserción se da debido a que los jóvenes no adquieren ese “compromiso definitivo, varios de ellos, por situaciones difíciles, optaron por hacer un alto”.
Por su parte, Roberto Torres Valenciano, ecónomo del Seminario Diocesano, comentó a Pagina 24
que en promedio se gastan mensualmente en cada alumno seis mil pesos, cantidad que bien les podría ser cobrada a los alumnos como su colegiatura, no obstante, dijo que todos los seminaristas, sin excepción, cuentan con una beca de entre 82 y 83 por ciento, por lo que únicamente pagan mil pesos mensuales, y la cantidad restante se obtiene a través de aportaciones de los feligreses, así como mediante la colecta anual para el Seminario Diocesano.
El seminario –dijo– “es una casa grande que requiere un mantenimiento y que tiene varios alumnos y los maestros y todo el personal para hacer posible lo que es la vida de un seminario”.
Explicó que hay tres líneas para adquirir los seis mil pesos mensuales que se requieren por alumno, la primera de ellas es a través de una red de cooperadores mensuales mediante la que se obtiene 60 por ciento del recurso, la segunda es la colecta anual que realizan los seminaristas en febrero y mediante la cual se obtiene 20 por ciento, mientras que el restante 20 por ciento es colocado por los padres de familia a través de las colegiaturas.
Finalmente, Torres Valenciano agregó que “gracias a Dios y a la colaboración de todos, con el obispo a la cabeza, los sacerdotes en sus parroquias, los fieles cristianos que con su aporte mensual nos dan el 60 por ciento, el 20 por ciento la colecta anual y el 20 por ciento las colegiaturas”.







