Indigna a la Ciudadanía Recibir Obras Inconclusas
Por Alfonso Morales Castorena
En medio de severas críticas de los pobladores, que no pudieron ser acalladas por el festival de danza folklórica que prosiguió al acto oficial, se realizó la inauguración de la remozada plaza principal de la comunidad de San Tadeo, sin que el alcalde calvillense Francisco Javier Luévano Núñez y miembros de su gabinete que le acompañaban hicieran referencia alguna a la entrega inconclusa de los trabajos, en los que se invirtieron más de dos millones de pesos.
Las obras comprendían la rehabilitación del adoquín en toda la zona peatonal de la plaza, la casi reconstrucción de su kiosko, que acusaba graves daños en su estructura, causados por el paso del tiempo, la colocación de luminarias en su entorno y en calles aledañas, la eliminación de la maleza que la poblaba, así como la construcción de jardineras con sus respectivas salidas hidráulicas y demás trabajos propios de la remodelación de ese espacio público.
Al hacer entrega oficial de la obra, Luévano Núñez afirmó ante la nutrida concurrencia que ahora la plaza pública de San Tadeo es un excelente espacio para disfrutar del día y de los diversos eventos nocturnos que se programarán para esparcimiento de los habitantes de la comunidad, así como convertirse en la sede central, moderna y funcional de las fiestas patronales.
Enseguida intervino el grupo Eco Danza para cerrar con broche de oro la inauguración oficial de la obra.
Pero antes de que pudiera retirarse para emprender viaje a la Unión Americana y participar en diversos eventos que el club Los Hijos de San Tadeo, radicados en Salt Lake City, perteneciente al estado de UTAH, organizaron para este fin de semana, en los que también estará presente Martín Orozco Sandoval, la entrega de la obra fue cuestionada por los residentes de la localidad.
La comerciante Daisy Ruiz reclamó la carencia de alumbrado público en más de la mitad de la plaza principal “porque de noche su kiosko semeja una construcción fantasmagórica” y se presta para que sea el refugio ideal de vagos, viciosos y malvivientes, dijo y criticó el acto oficial de su entrega, al cuestionar “¿para qué la inauguraron si aún no está terminada?”, sin que tuviera respuesta alguna.
Mientras que el agricultor Carlos Ernesto Ruiz Ruiz, preguntaba “¿y para cuando terminan la obra?”, al tiempo que ilustraba su cuestionamiento diciendo: “porque ya la entregaron, pero la mitad de la plaza no tiene luz y en la otra mitad cuatro luminarias no funcionan, están fundidas, pero eso sí, siempre entregando obras a medias”, pero para entonces ya la comitiva se había retirado.
Días antes Luévano Núñez había hecho entrega de al menos tres obras destinadas a la práctica deportiva que se levantaron en los fraccionamientos Magisterial y Valle del Huejúcar, así como la comunidad de Jáltiche de Arriba, en donde inauguró “un nuevo estadio de beisbol”, cuyo inmueble en meses anteriores había sido objeto de rehabilitación por quien fuera director de Obras Públicas, hoy presidente municipal electo, Adán Valdivia López, quien incluso hizo entrega formal del recinto, antes de emprender la campaña política que lo llevó a alcanzar el objetivo deseado.
En “ese nuevo” campo de beisbol, en el que anteriormente existía un graderío, se levantó un espacio techado, respetándose las gradas que ya contenía, se amplió su aforo para 500 personas, se construyeron casetas para los jugadores con sus respectivos baños, se instaló una zona de barra, un acceso especial para personas con discapacidad, se pobló su área verde con palmas, se erigió su taquilla techada, se instaló la iluminación respectiva a su fachada, el sistema para desahogo pluvial y se levantó un muro exterior, aparte de nivelar el campo de juego; trabajos que requirieron de una inversión cercana a dos millones de pesos.
El mismo costo se tuvo en la construcción de una cancha deportiva de usos múltiples que se erigió en el fraccionamiento Magisterial, en la que se instalaron tableros que funcionan a su vez como porterías, además de dotarla de alumbrado, de iluminación de piso, de su protección perimetral, techumbre, área de juegos infantiles, accesos para personas con discapacidad, jardinería, basureros y bancas.
En tanto que en el fraccionamiento Valle de Huejúcar se construyó una trotapista de mil 600 metros de longitud, que se complementó con dos descansos, uno de tipo gimnasio al aire libre con aparatos ejercitadores y el otro que fue techado y cuenta con rampas y protección vehicular; obra que requirió de una inversión superior a dos millones 500 mil pesos.
En cada acto inaugural, Luévano Núñez responsabilizó a la sociedad de cada comunidad del cuidado de las obras “ya que son para su beneficio y para mejorar su calidad de vida”.







