
La camioneta Ford Ragen terminó colisionando contra el automóvil Nissan Versa
Ebrio empleado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), provocó un doble choque vehicular frente a la XIV Zona Militar.
Se trata del briago Mario Alberto Trejo Jiménez, de 27 años de edad, vecino de la calle Fray Luis de León, del fraccionamiento Santa Anita, que tripulaba la camioneta Ford Ranger blanca, placas de circulación AF-27-257.
Esta unidad la estampó contra la parte posterior del automóvil Nissan Sentra gris, modelo 2016, matrícula AFH-6484, conducido por Roberto Lucio Ramírez, de 26 años de edad, vecino del fraccionamiento Los Sauces.
También el beodo chocó contra el vehículo Nissan Versa plateado, modelo 2012, láminas ULZ-7413 del estado de Querétaro, que guiaba Rodolfo Hernández Azcona, de 42 años de edad, con domicilio en el fraccionamiento Los Vergeles.

Mario Alberto Trejo Jiménez
Al filo de las 20:30 horas de ayer, cuando Roberto esperaba la luz verde del semáforo sobre el carril izquierdo sur-norte de avenida Aguascalientes, para virar a su izquierda e incorporarse a la avenida Nazario Ortiz Garza, fue embestido por la Ranger.
El Sentra salió proyectado hacia la izquierda y el ebrio Mario Alberto dio el volantazo hacia la derecha para intentar huir, pero perdió el control y chocó de frente contra el Versa que estaba parado en el carril izquierdo de la avenida Aguascalientes, con dirección al sur.
Paramédicos acudieron en el acto, encontrando ilesos a los tres conductores, mientras que policías de vialidad detuvieron a Mario Alberto Trejo Jiménez, quien no cesaba de mentarle la madre a quien se le ponía enfrente: “¡Chinguen a su madre, voy a investigar dónde viven para cortarles la luz!”, lo que provocaba risa a los policías.
Esposado en la caja de una patrulla, Mario Alberto fue trasladado al Complejo de Seguridad Pública Municipal. Al detenerse momentáneamente la unidad en el cruce de las avenidas Aguascalientes y Barberena Vega, el borracho brincó la caja y gritó pidiendo auxilio, afirmando “que lo tenían secuestrado” y lo “querían matar!”.
Entonces arribaron más uniformados para someterlo y llevarlo a que le aplicaran la prueba del alcoholímetro.







