“Dio Seguimiento a mi Caso Durante Años, Hasta Donde fue Posible”
Por Benny Díaz

Maricela Sánchez Muñoz
En el marco del cierre de actividades de esta Casa Editorial tras más de cuatro décadas de labor informativa ininterrumpida, Maricela Sánchez Muñoz, víctima de tortura durante la gestión de Felipe de Jesús Muñoz Vázquez cuando estaba al frente de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado, y actual defensora de derechos humanos reconocida por la ONU-DH, hizo un agradecimiento póstumo a don Ramiro Luévano López “por haberle brindado voz cuando enfrentaba el momento más adverso de mi vida y de muchos más que fuimos torturados”.
“Antes de hablar de mi historia o de todo lo que ha ocurrido durante estos años, quiero comenzar dando las gracias; gracias a don Ramiro Luévano López, y quiero hacerlo precisamente hoy cuando esta Casa Editorial se prepara para cerrar un capítulo de periodismo, porque para mí Página 24 no fue solamente un periódico”.
Sánchez Muñoz recordó que, en los momentos más oscuros de su proceso, halló en este medio de comunicación la empatía y la apertura que le fueron negadas en otras instancias:
“Hubo momentos en mi vida en los que necesitaba que alguien estuviera dispuesto a escuchar una historia difícil, una historia sobre tortura, injusticia y sobre mi necesidad de contar también mi versión de lo ocurrido. Don Ramiro me abrió las puertas de esta Casa Editorial, me abrió un espacio y sobre todo, me abrió el micrófono; nunca voy a olvidar eso, porque una cosa es tener algo que decir y otra muy distinta encontrar a alguien dispuesto a escucharte y permitir que tu voz llegue a los demás”.
La defensora de derechos humanos remarcó que el respaldo no se limitó a una sola nota de coyuntura, sino que don Ramiro y el equipo de reporteros mantuvieron una cobertura constante y comprometida: “Él dio seguimiento a mi caso durante años, hasta donde fue posible”.
Por ello, la activista manifestó experimentar profundos contrastes emocionales ante el fin de la circulación de este diario en Aguascalientes:
“Estar aquí para el último número de Página 24 me provoca sentimientos encontrados; me duele saber que termina una etapa del periodismo de Aguascalientes y que don Ramiro ya no está para verla, pero al mismo tiempo siento que tengo una deuda de gratitud que no podía dejar pendiente. Hoy quiero aprovechar estas últimas páginas para decir públicamente algo que quizá debí decir muchas más veces: gracias don Ramiro, gracias por escucharme cuando necesitaba ser escuchada, gracias por permitirme hablar de la tortura, gracias por darme un espacio para contar mi versión de los hechos y por darle seguimiento a una historia que no terminó con una publicación”.
Finalmente, Maricela Sánchez Muñoz recalcó que la memoria de las víctimas y las denuncias de abusos de poder quedan plasmadas de forma indeleble en la hemeroteca de esta Casa Editorial:
“Hoy Página 24 cierra sus páginas, pero lo que quedó escrito en ellas ya forma parte de la memoria y una parte de mi propia historia también quedó ahí”.
Con la voz entrecortada pero firme, la activista concluyó su testimonio retomando la clásica rúbrica con la que el director general acostumbraba despedirse de sus lectores: “Don Ramiro tenía una frase con la que acostumbraba despedirse y hoy quiero tomar prestadas sus palabras para despedirlo a él y para despedirme de esta Casa Editorial que tantas veces me permitió hablar: por todo, don Ramiro… y con esta me despido”.




