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“No Fomenta el Paternalismo”, Aclara

Por Benny Díaz

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Mario Alberto Serrano López (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)

El sacerdote Mario Alberto Serrano López, titular del Banco de Alimentos Cáritas, dejó en claro que la institución a su cargo no regala despensas “no más porque sí, ni fomenta el paternalismo, sino que exige una cuota de recuperación y la organización de los propios beneficiarios para poder llevar comida a quienes de verdad la necesitan”.

En entrevista colectiva manifestó que la operatividad del Banco de Alimentos, que rescata toneladas de comida perecedera, abarrotes y enlatados de gigantes del autoservicio como Costco y HEB, arrebatándole el producto a la basura justo antes de que se eche a perder o sea desechado por las grandes cadenas.

El sacerdote manifestó que la asistencia social en Aguascalientes no puede ser una simple dádiva que reactive el conformismo; por ello, el Banco de Alimentos exige a las comunidades organizarse con un líder y tres colaboradores para armar la logística de entrega de las despensas, las cuales se distribuyen cada 15 días.

Además, los beneficiarios deben aflojar el bolsillo con una “cuota de recuperación” que representa entre el 15 y el 20 por ciento del valor real del paquete alimentario. Y es que, según el propio titular, “no se puede dar todo gratis” porque mantener la flota, la nómina de trabajadores y la logística cuesta bastante dinero.

En medio de este entramado, el Banco de Alimentos, que forma parte de la red BAMX a nivel nacional con 64 sedes, atiende actualmente a siete mil familias en Aguascalientes, aunque con la reciente apertura de su segunda sucursal la meta es empujar el padrón hasta alcanzar a 11 mil hogares en situación vulnerable.

Sin embargo, el presbítero aseguró que el organismo donde más se les ha dificultado operar es precisamente en las colonias de la ciudad, debido a la falta de líderes sociales que quieran “echarse el broncón” de coordinar a los vecinos y dar la cara por su gente. Por esta razón, gran parte del apoyo se termina canalizando a comunidades foráneas y rurales, donde la población sí se organiza.

Con nómina de base y un ejército de voluntarias a las que llama “mamás luchonas”, quienes trabajan gratis limpiando y seleccionando comida a cambio de una despensa nutrida, el Banco de Alimentos pide la ayuda de comerciantes locales y empresarios para que piensen en ellos antes de tirar la mercancía y la donen.