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Sobre Todo en Villa Montaña: Gonzalo Pérez Zúñiha

Por Benny Díaz

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Gonzalo Pérez Zúñiga

“En las colonias del oriente de la ciudad, las fronteras invisibles del territorio se defienden con armas blancas, lo que antes arrancaba como riñas de barrio con piedras o golpes a puño limpio, ha escalado hacia un escenario más siniestro: adolescentes de apenas 13 o 14 años encabezan grupos violentos armados con cuchillos de cocina y machetes, esto se ha incrementado sobre todo en Villa Montaña”, manifestó Gonzalo Pérez Zúñiga, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.

El fenómeno, caracterizado por la temprana edad de sus integrantes y la peligrosidad de sus artefactos, sigue siendo un problema persistente, porque, aunque ya está prohibida la venta de machetes a personas que no los utilicen para trabajar, estos continúan proliferando entre las pandillas.

Estos adolescentes y jóvenes han encontrado su principal proveedor dentro de sus propias viviendas. Las cocinas familiares se convierten en un arsenal improvisado, de donde los menores sustraen los utensilios punzocortantes con los que salen “a patrullar la cuadra o a enfrentar a sus rivales”.

Ante esta dinámica, Pérez Zúñiga lanzó un llamado urgente a los padres de familia para que asuman un rol activo en la supervisión de sus hijos. Detectar la ausencia de un cuchillo en el cajón de la cocina o vigilar las pertenencias con las que los jóvenes salen a la calle puede marcar la diferencia entre la prevención de un delito o una tragedia irreversible.

Por su parte, la corporación mantiene operativos de contención e inteligencia sobre los focos de mayor tensión en el oriente del municipio. “La estrategia busca neutralizar los choques entre bandas emergentes, desarmar a los involucrados en la vía pública y frenar la espiral de violencia que amenaza con normalizar el uso de armas blancas entre la población infantil y adolescente”.

En Aguascalientes, desde hace algunos años, niños y jóvenes se ven involucrados en agrupaciones violentas y participan en riñas desde los 13 o 14 años.

Ante la prohibición de venta de armas blancas, los menores sustraen machetes y cuchillos directamente del entorno familiar. Esto evidencia un tejido social gravemente deteriorado, donde desde el seno del hogar los niños comienzan a familiarizarse con la violencia, desde la verbal hasta la física, replicándola en la calle.

También está demostrado que el ingreso a una pandilla es por el “sentido de pertenencia”, son niños y adolescentes que no tienen una estructura familiar bien definida y por eso buscan fuera lo que no tienen en su grupo nuclear, que es quien los debe de guiar y contener.

De ahí que el secretario insista en que se sigue trabajando en programas en donde se les invita a los jóvenes que andan en este tipo de grupos, que se acerquen al deporte y ahí también hay con quienes se sientan identificados, pero en algo positivo.