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Calle y Agua

LOS TIEMPOS políticos no perdonan y la rendición de cuentas llegó con el segundo informe de gobierno del segundo periodo de Leonardo Montañez Castro al frente del Ayuntamiento de Aguascalientes.

A LEO, como le llama la ciudadanía, incluso ese Juan Pueblo que lo saluda en la esquina mientras él degusta unas buenas gorditas de chicharrón en cualquier colonia popular, la cercanía no le genera sarpullido ni requiere de filtros protocolarios.

LO MISMO se le ve supervisando obras de madrugada que arrancando la jornada a marchas forzadas. Es un funcionario de territorio y no de escritorio, una dinámica imparable que, según cuentan sus colaboradores, los trae a todos bajo el mismo ritmo incansable.

A ESO se suma una cualidad poco común en la clase política actual: es culto, conoce con rigor la historia de Aguascalientes desde sus fundadores y no improvisa cuando habla de la evolución del municipio.

Y LO mejor, es que mantiene la compostura ante cualquier cuestionamiento punzante y jamás titubea al responder.

CON ESTAS credenciales, Montañez ya levanta la mano y se declara listo para que, llegado el momento, “quien tenga que tomar la decisión” le encomiende contender por la gubernatura del estado.

SIN EMBARGO, el escaparate de las inauguraciones y el trabajo 24/7 choca frontalmente con una realidad que ninguna lona publicitaria puede ocultar: el agua sigue fallando en numerosas colonias.

LAS FAMILIAS de la capital siguen abriendo la llave para encontrarse con el amargo recordatorio de que el desabasto persiste.

AQUÍ ES donde entra la paradoja del sistema. Si Leo lograra poner a trabajar al mismo ritmo febril a Jesús Vallín, el mandamás del Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes (MIAA), tal vez, y solo tal vez, los resultados fueran otros.

PERO MIENTRAS el presidente municipal corre a ras de piso, en MIAA parece que siguen esperando a que el agua bendiga milagrosamente las tuberías; a este paso, el organismo operador más bien parece una pieza de museo donde la paciencia ciudadana se evapora más rápido que el líquido en tiempo de sequía.

MÁS ALLÁ de los pendientes operativos y las promesas de campaña, el verdadero reto para Montañez vendrá si la ansiada bendición política se le concede.

SI LLEGA a ser el elegido para cruzar la gran puerta de Palacio de Gobierno, que no cambie, porque sobran los tristes ejemplos de quienes, con un solo pie dentro del poder, se marean en un ladrillo y se sienten dueños de la comarca, olvidando de dónde vienen.

LEO JAMÁS ha negado sus orígenes, y esa autenticidad, en los tiempos de la simulación política, se valora, ojalá que no se le olvide. (BDR)

100 Millones

EL NACIMIENTO oficial de Villa Juárez como el municipio número 12 de Aguascalientes arrancará nada menos que con 100 millones de pesos.

TODO ESTÁ tan perfectamente orquestado que la supuesta consulta a los otros 11 ayuntamientos es una farsa con olor a trámite burocrático: con que seis cabildos, por absoluta obviedad, todos los alineados bajo el manto azul, levanten el dedo diciendo “sí”, el asunto estará más que planchado, un trámite de esos donde la democracia se reduce a levantar la mano por consigna.

PERO VAYAMOS al meollo del asunto, a la cifra mágica que hace parpadear a más de uno: 100 millones de pesos contantes y sonantes que se prometen para que la nueva demarcación arranque operaciones, compre escritorios, contrate achichincles y finja que gobierna, la gran incógnita que nos quita el sueño no es si Villa Juárez merece o no su autonomía, sino de dónde demonios va a salir semejante dineral.

PORQUE SEAMOS francos y dejemos de jugar a las adivinanzas: nadie en su sano juicio cree que Asientos, el municipio madre de donde se desprende esta nueva aventura territorial, tenga guardados en el cajón de la tesorería 100 millones de pesos muertos de risa.

ALLÁ LAS necesidades apremian, las calles reclaman pavimento y los servicios básicos brillan por su ausencia como para andar regalando fortunas.

ASÍ QUE la pregunta queda flotando en el aire, a expensas de que algún iluso crea que los Reyes Magos traigan como regalo esos millones de pesos. La duda sigue flotando, porque los milagros presupuestales, en este jacarandoso rancho, rara vez ocurren sin que alguien termine pagando los platos rotos.

Y ESE alguien, por supuesto, vuelve a ser el de siempre: Juan Pueblo, porque tampoco hay que ser ilusos, ni modo que los recursos salgan de los jugosos e imperturbables salarios de la clase política dorada, o que los diputados y próceres del terruño se aprieten el cinturón.

MUCHO MENOS esperemos que la caridad brote de los vastos dominios de personajes como José Manuel González Mota, tan afecto a cultivar una imagen de supuesto hombre “sencillo”, refugiado en una casa dizque “modesta”, mientras a su alrededor presume tierras de a montón para sembrar y hasta pozos propios registrados a su nombre.

MIENTRAS EL acomodado agricultor y cacique metido a político riega sus latifundios y ve brotar el agua a placer, hay colonias y comunidades enteras donde las familias abren la llave y lo único que obtienen es un hueco sonido a manguera vacía.

UNOS ACAPARAN hectáreas y pozos y a Juan Pueblo le toca, como siempre, pagar la fiesta ajena

con su miseria.

COSAS DE la política vernácula, donde el agua y los millones corren a raudales, pero únicamente para los bolsillos de los de siempre, ¿o no, don Perpetuo?, como la bautizó Fernando Alférez Barbosa. (BDR)