Por Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez

Los ferrocarrileros, un gremio con mucho peso sindical y político en el Aguascalientes del siglo XX (Foto: Ayuntamiento de Aguascalientes)
UNA FIGURA fascinante dentro de la historia de izquierda de Aguascalientes es el ferrocarrilero Pedro Vital. Después de haber escrito una biografía de otro revolucionario, de otro extracto social, como lo fue Zeferino Mares, nos hemos propuesto proyectar la escritura de la vida de este ferrocarrilero que también participó activamente en el proceso revolucionario de México que estalló con el movimiento maderista en 1910.
LO QUE sabemos de la trayectoria de Pedro Vital, de primera mano, todavía está por revisarse a fondo. Lo que a continuación anotamos son algunos datos sobre su vida ya conocidos, para llegar a un punto: el ascenso político de Pedro Vital representó el auge de la revolución “desde abajo” (obrero-sindical) que fue vencida por la revolución “desde arriba” (democratico-burguesa) en la década de 1930.
SE ASEGURA que Pedro Vital participó en el movimiento maderista, sin embargo, no se cuenta con mayor información sobre su colaboración en los círculos antirreeleccionistas de 1910. Lo que sí se sabe es que su participación sindical se formó en el ferrocarril, en el Gremio de Carpinteros, en la década de los años veinte del siglo pasado, famoso porque de ahí surgieron y se difundieron los ideales del anarquismo mediante periódicos, obras de teatro y actividades de índole cultural-educativa.
A PEDRO Vital se le reconocía una gran capacidad de oratoria que puso al servicio de los ideales revolucionarios. Aunado a ello, contaba con una habilidad de dirigente en la organización social y sobresalía por su defensa de los derechos de los trabajadores, iniciativas que no pocas veces lo enfrentaron con otras figuras de la política local (una parte derivada por su participación en la huelga de 1926 en Aguascalientes y en las Juntas de Conciliación y Arbitraje que se le siguieron).
ES INTERESANTE la coyuntura que llevó a Pedro Vital a convertirse en presidente municipal de Aguascalientes. En aquel momento (1932), la política local estaba dominada por un grupo afín al expresidente Plutarco Elías Calles y centrada en la figura de Rafael Quevedo, gobernador y diputado por Aguascalientes, quien contaba con el respaldo del recién creado Partido Nacional Revolucionario.
CON EL fin de impedir la continuidad de este grupo en la política local, se concretó un acuerdo entre dos corrientes que representaban dos expresiones diferentes del proceso revolucionario. Por un lado, estaba Pedro Vital, con un respaldo popular enorme entre los obreros y postulado por el Partido Antirreleccionista y el Partido Socialista, quien buscaba la Presidencia Municipal; por otro, estaba el Coronel Enrique Osornio Camarena, quien había lanzado su candidatura por la gubernatura del Estado, con el apoyo del expresidente Abelardo L. Rodríguez.
EL CORONEL Osornio Camarena era militar de carrera, conocido por ser hijo de un médico perteneciente a la élite porfirista de Aguascalientes; un personaje que combatió ferozmente al maderismo en el Estado, pero que de último momento, cuando vio que la revolución constitucionalista vencería al régimen de Victoriano Huerta, se sumó a las fuerzas del general Álvaro Obregón (y de quien se dice fue el médico que le salvó la vida al perder el brazo en la famosa batalla de Celaya).
DENTRO DEL gremio ferrocarrilero y revolucionario que postulaba a Pedro Vital, no se veía con buenos ojos una alianza con el coronel Osoronio Camarena. Para varios de ellos éste representaba a los llamados “advenedizos” y “oportunistas” que se sumaron al proceso revolucionario. Sin embargo, dominó el pragmatismo: la alianza era la única opción viable para derrotar al grupo de Rafael Quevedo.
EN NUESTRA próxima entrega seguiremos relatando esta historia de Pedro Vital…




