“No se Dejen Vencer por el Desaliento, Violencia y Adicciones”
Por Benny Díaz

Juan Espinoza Jiménez (Foto: Facebook Diócesis de Aguascalientes/ Correo Diocesano)
En el marco de las celebraciones del segundo día del Quincenario en honor a la Virgen de la Asunción, el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, dirigió un mensaje a la feligresía, enfocándose de manera especial en los adolescentes y jóvenes, a quienes invitó “a no ceder ante la superficialidad, las adicciones ni la búsqueda desesperada de aprobación social”.
El prelado señaló que la sociedad actual sobrecarga a las personas con productos, entretenimiento y satisfactores pasajeros que distraen, pero que son incapaces de llenar el vacío del corazón.
“El problema no es tener hambre o sed, sino buscar alimentarnos de aquello que nunca podrá saciarnos, vivimos en una sociedad que nos invita a consumir, a aparentar más y a buscar la aprobación de los demás, cuando sólo Cristo sacia la sed más profunda de felicidad, verdad, paz y esperanza”.
En homilía dedicada a las nuevas generaciones, Espinoza Jiménez recordó a adolescentes y jóvenes que Dios los ama de manera incondicional tal y como son, por lo que los instó a liberarse de las presiones sociales sobre la apariencia, el éxito económico y el reconocimiento externo.
El jerarca católico pidió a la juventud “no dejarse vencer por el desaliento, la violencia, la superficialidad ni las adicciones”, y los alentó a asumir un papel activo y valiente en la sociedad: “No les dé miedo ir contracorriente, ser distintos a la mayoría, a defender el valor de la vida desde su concepción y a vivir la castidad sin amedrentarse por críticas o burlas, el mundo actual no necesita espectadores, sino jóvenes inteligentes, bien preparados, comprometidos con su entorno y con aspiraciones de santidad, la transformación social genuina no surge del conflicto exterior, sino cuando un joven decide abrazar el Evangelio con coherencia de vida”.
Al referirse a la devoción a la Virgen María de la Asunción, el obispo aclaró que el papel de la madre de Dios es guiar a los fieles hacia su hijo Jesús, funcionando como la primera discípula y peregrina que indica el camino.
“El mejor homenaje a la Virgen no consiste únicamente en venir en peregrinación, traer flores o entonar cantos y porras, lo cual es muy bonito, pero insuficiente si nos quedamos solo ahí. El verdadero homenaje es hacer a Jesucristo el centro de nuestra vida, acudir a la eucaristía dominical, buscar el sacramento de la reconciliación y orar todos los días”.
Juan Espinoza hizo un llamado a la solidaridad comunitaria, recordando la encomienda bíblica “denles ustedes de comer a los que no tienen”. Pidió a los fieles, especialmente a los jóvenes, no ser indiferentes ante el dolor de los más pobres y marginados, asumiendo el compromiso de llevar consuelo, amistad y servicio a quienes padecen hambre espiritual y material.
Concluyó encomendando a la juventud de la diócesis a la protección de la Señora de la Asunción, pidiendo que conserve en ellos la fe viva y el valor para convertirse en auténticos discípulos misioneros.




