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Machitos en la Contraloría
VAYA PARADOJA la que se vive en el Gobierno del Estado. Resulta que el encargado de vigilar la conducta, la ética y la legalidad de los servidores públicos, el contralor estatal Arturo Munguía Mireles, está en el ojo del huracán tras graves acusaciones de maltrato, acoso e intimidación contra funcionarias y personal femenino de la propia administración estatal.
PERO LO más indignante no son sólo los desplantes de prepotencia que se le atribuyen al funcionario, sino la respuesta institucional ante el escándalo: el silencio. Fiel a la vieja escuela de la burocracia opaca, cuando la prensa busca a Munguía Mireles para que dé la cara y responda por los señalamientos, el contralor simplemente se esconde y huye por la puerta trasera.
LA EXCUSA de cajón, esa que ya se saben de memoria los voceros cuando el agua les llega al cuello, es la desgastada “reunión de gabinete”. Cada vez que surge un tema incómodo o un señalamiento directo, mágicamente los funcionarios entran a eternas e ininterrumpidas juntas a puerta cerrada. Como bien dice el refrán: “el que calla, otorga”. LO QUE resulta verdaderamente imperdonable es que se toleren estas actitudes en un gobierno encabezado por una mujer. ¿De qué sirven los discursos oficiales, las fotos de gabinete y la supuesta bandera de la protección a las mujeres si en las entrañas del propio Palacio de Gobierno se solapa a “machitos violentadores”?
QUE UN servidor público señalado de acoso y maltrato laboral prefiera salir huyendo antes que rendir cuentas habla muy mal, pero muy mal, de la administración en turno. Si el propio contralor, llamado a aplicar la ley y meter en cintura a los corruptos, es el primero en romper las reglas y esconderse tras la alfombra institucional, la imagen de la gestión estatal queda por los suelos. (BDR)
Perdió la Brújula
QUIEN DE plano ya no encuentra el rumbo ni el freno es Martha Márquez Alvarado.
EN UN DESPLIEGUE de desesperación política, arremetió con todo contra la regidora Ivón González, acusándola sin pruebas de haber votado a favor del tema MD Iluminación porque “la amenazaron” o porque “recibió dinero”.
COMO BIEN se dice en los pasillos de la política local: el que habla del camino es porque lo lleva andado. Lanzar acusaciones tan graves y tan a la ligera, como si el reparto de favores o las presiones fueran moneda corriente en su propio historial.
¿Y LA CACAREADA sororidad entre mujeres en la política? Bien, gracias. Quedó sepultada en cuanto vio que Ivón González empezó a despuntar y a levantar la mano con fuerza.
EL VERDADERO trasfondo de estos ataques no es preocupación por el patrimonio municipal; son puras y duras patadas de ahogado.
DESDE QUE Ivón González hizo pública su intención de buscar la candidatura a la presidencia municipal, se le vino encima una catarata de fuego amigo y enemigo, encabezada por una Martha Márquez a la que el agua le está llegando al cuello.
Y ES QUE valdría la pena recordarle que antes de voltear a ver la viga en el ojo ajeno, debería revisar la paja en el propio.
AHÍ ESTÁN los señalamientos y sombras que la persiguen por su paso en Sedesol y el espinoso asunto de las despensas, un expediente que no se borra con sombrerazos mediáticos.
LAMENTABLE EL papel de Martha, que ante la falta de propuestas y la pérdida flagrante de la brújula política, recurre al recurso más desgastado: la difamación sin pruebas y la tirria hacia sus propias compañeras de movimiento. (BDR).




