“El Tráfico de Órganos es un Mito Absoluto”
Por Benny Díaz

Juan Manuel Arreola Guerra (Foto: Francisco Javier Sosa Ordoñez)
Frente a la desinformación y las historias de terror que suelen alimentar el imaginario colectivo, Juan Manuel Arreola Guerra, nefrólogo y jefe del Servicio de Nefrología y Trasplantes del Hospital Miguel Hidalgo, fue tajante al afirmar en conferencia de prensa que “en Aguascalientes y en todo México, el tráfico de órganos, específicamente de riñones, es un mito absoluto, el estado no se ha registrado ni un solo caso en la historia, debido a que el país cuenta con protocolos de una rigurosidad extrema que hacen que cualquier irregularidad sea simplemente imposible y es que el director de cada hospital donde se realizan estas operaciones se hacen responsables y se comprueba de dónde viene en caso de que sea donación cadavérica, pero en más del 90 por ciento es de familiares”.
Arreola Guerra explicó que cada procedimiento de trasplante está blindado por una cadena de mando legal y médica que no permite fisuras: “El director de cada hospital se hace plenamente responsable de cada uno de estos procedimientos, se verifica el origen exacto del órgano en caso de que sea cadavérico, pero la realidad es que en Aguascalientes más del 90 por ciento de los trasplantes son de donadores relacionados, es decir, familiares directos que donan a sus pacientes. Bajo este esquema, no hay manera de que exista el tráfico del que tanto se especula”.
El estado destaca a nivel nacional por ser la única entidad que lleva un registro estadístico minucioso sobre los casos positivos de insuficiencia renal. Gracias a esta “lupa” médica, se ha detectado que la mayoría de los pacientes se encuentran en el rango de los 20 a los 45 años de edad, etapa que coincide con el mayor número de casos positivos y es cuando la productividad de una persona está en su mejor momento.
El especialista advirtió que la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la hipertensión son el “coctel perfecto para que los riñones fallen. Lo más grave es que el mal suele ser asintomático, como buenos mexicanos, solo vamos al médico cuando ya hay síntomas, y lamentablemente, cuando aparecen, suele ser el momento en que ya es necesaria la diálisis, la hemodiálisis o el trasplante”.
Arreola Guerra lanzó un llamado urgente a la cultura del tamizaje anual. Si la enfermedad se detecta en etapas tempranas, existen medicamentos que pueden revertir el daño renal. Sin embargo, no basta con cualquier estudio: solo tres laboratorios particulares en Aguascalientes realizan el tamizaje como debe ser. Estos estudios tienen un costo accesible de entre 350 y 500 pesos, una inversión mínima comparada con el costo de perder la salud.
Para quienes ya están en tratamiento, las noticias han mejorado: la esperanza de vida para quienes reciben diálisis o hemodiálisis y no han sido trasplantados aumentó de tres a un rango de cinco a siete años. El médico subrayó que este tiempo ganado depende estrictamente del cuidado del paciente, su alimentación, lo que bebe y, fundamentalmente, su estado emocional.
Aunque el flúor del agua es un factor determinante, manifestó que otros elementos también juegan un papel crucial. Mientras Calvillo y El Llano siguen con registros al alza, la enfermedad ya dio el salto a otros municipios. En la capital, el Hospital Hidalgo ha focalizado las zonas críticas en las colonias Valle de los Cactus y Guadalupe Peralta.
Finalmente, el jefe de Nefrología hizo hincapié en la prevención activa e insistió en la importancia de beber agua suficiente, pero con una condición innegociable: debe ser agua de garrafón. “No agua potable de la llave, es vital beber agua de garrafón y de igual importancia preparar y cocinar la comida con ese mismo líquido, dejando de lado el agua de la red para el consumo humano”.
Al año fallecen entre 230 y 300 personas por enfermedad renal, lo que evita que se desborde el número de pacientes. Sin embargo, el objetivo no es diagnosticar cuando ya están en fase terminal, sino prevenir y atender en modalidad temprana, con tratamiento, ya que “contamos con medicinas de primer nivel” que pueden revertir el daño y evitar que el paciente llegue a etapas críticas.
La dieta, el estado emocional, beber agua suficiente y cuidar el cuerpo son la mejor manera de quererse y respetarse a sí mismo.




