Con las Lluvias, Quedan Peor las Vías: Vecinos
Por Benny Díaz

José Manuel González Mota: ahí le hablan
La comunidad de Guadalupe de Atlas, perteneciente al municipio de Asientos, enfrenta una crisis de infraestructura vial que ha puesto en evidencia la desconexión entre el discurso oficial y la realidad de sus calles. Lo que debería ser una mejora en la calidad de vida de los habitantes se ha convertido en un ciclo interminable de desperdicio de recursos y frustración ciudadana bajo la administración de José Manuel González Mota.
El problema central radica en la elección de los materiales para el mantenimiento de los caminos. De acuerdo con las denuncias de los residentes, el ayuntamiento ha optado por aplicar capas de tepetate en lugar de realizar una pavimentación hidráulica o asfáltica adecuada. Esta medida, que en teoría busca nivelar el terreno, resulta inútil frente a la geografía y el clima de la región.
Las lluvias, lejos de ser un alivio, se han convertido en el principal enemigo de estas obras improvisadas. En cuestión de horas, el agua arrastra el material suelto, dejando las vialidades en condiciones peores a las iniciales. El resultado no son simples baches, sino auténticos “cráteres” que dañan las suspensiones de los vehículos y representan un riesgo constante para los peatones, especialmente niños y adultos mayores.
Ante la inoperancia de las autoridades, los habitantes de Guadalupe de Atlas han tenido que tomar la iniciativa. Es común observar a grupos de vecinos rellenando los hoyos con tierra o escombro por su propia cuenta.
“Pagamos impuestos y el presidente presume obras en redes sociales, pero aquí somos nosotros los que tenemos que salir con la pala para poder salir de nuestras casas”, comentan los afectados.
El descontento no solo se debe al mal estado de las calles, sino a la cerrazón política de González Mota. Los ciudadanos reportan haber intentado establecer un canal de comunicación directo con el presidente municipal para exponer la urgencia de una pavimentación duradera. Sin embargo, se han topado con una oficina vacía.
La queja recurrente es que el alcalde nunca se encuentra en su despacho y su equipo de trabajo no ofrece alternativas de diálogo ni fechas de audiencia. Esta falta de apertura contradice la imagen de cercanía que el edil intenta proyectar en foros públicos y plataformas digitales. Mientras en las redes sociales se publican videos de avances y recorridos, en Guadalupe de Atlas la realidad es de lodo y aislamiento.
La comunidad exige que se detenga el gasto en materiales temporales que se pierden con la primera tormenta. Reclaman pavimentación profesional, sustituir el tepetate por materiales que resistan el flujo del agua, que el presidente municipal cumpla con su responsabilidad de atender a la ciudadanía en la cabecera municipal y que se aclare el costo de estas supuestas mejoras que terminan en el desagüe literal de la comunidad.



