Los han Ignorado, Subestimado e Intimidado, Acusan
Por Benny Díaz | Fotos: Juan Fernando Reyes Ortega

“La historia no se destruye ‘se construye’”
Cansados y fastidiados de tener una lucha desigual porque nadie los oye, los vecinos de la colonia Ferronales realizaron una marcha, desde la biblioteca que está en Tres Centurias hasta la Plaza de Armas, para hacerse más visibles. Toda la ciudadanía se da cuenta de lo que están pasando, y no sólo se trata de que se haya “suspendido” la construcción de un hotel, no, sino algo más serio porque “hemos sido intimidados por diferentes autoridades de gobierno del estado”.
Karla García fue quien dijo lo anterior al leer un comunicado firmado por todos los vecinos que ya no se sienten seguros de nada, incluida su integridad. Por eso “hacemos un atento llamado a Gobierno Federal, Congreso del Estado, Gobierno del Estado, Gobierno Municipal, al INAH estatal y federal, ICA, INBA, Conaculta, Ficotrece e institutos de transparencia del estado y federal para que atiendan nuestras peticiones”.
La vecina resaltó que desde hace cuatro meses viven en la incertidumbre y preocupación porque no reciben ninguna respuesta y “exigimos que las autoridades hagan su trabajo y velen por la sociedad”.
Y como ya han sido intimidados, qué más da decir todo: “Deseamos recordarle al señor gobernador que somos esa ciudadanía a la cual se comprometió servir. Aseveró que era tiempo de restituirle su lugar, como dijo al tomar protesta que el legítimo reclamo ciudadano no acepta ni quiere gobernantes por arriba del pueblo, sino personas que sirvan con cercanía, con sencillez, con sensibilidad y con capacidad de dar resultados; entonces, atienda nuestras peticiones y dignifique el puesto que el pueblo le ha confiado”.
Los asistentes apoyaron totalmente a Karla García en que este proyecto comercial amenaza su forma de vida y patrimonio, además de que no se justifica hacer “un bien para la mayoría a costa de afectar a otros”. Exigieron ser escuchados porque son parte de esos ciudadanos “que el gobernador representa y que no se antepongan intereses comerciales y se respete nuestro derecho de tener un ambiente sano de vida, sin convertirnos en un traspatio o senda de paso de un complejo comercial”.

Los manifestantes llegaron hasta Plaza de Armas
Los vecinos de Ferronales expusieron ocho puntos que desean que se les respete, y si no es por el gobierno estatal, entonces por los entes federales; por ejemplo el INAH, que se supone está para defender las construcciones antiguas que son patrimonio de todos.
Piden que el flujo vehicular causado por el cierre de acceso de Gómez Morín a la colonia ya no se haga más porque pone en peligro a los habitantes y que se retiren los rodamientos de las calles que invitan a los automovilistas a circular a alta velocidad, “por eso solicitamos que restituyan el empedrado que caracteriza la arquitectura urbana de nuestra colonia para evitar la muerte de tlacuaches, ardillas y prevenir accidentes, en especial de adultos mayores y niños”.
También exigen que “no se nos impongan espacios comerciales. Como vecinos, los habitantes de Ferronales no fuimos consultados sobre el tema y no queremos eso bajo ninguna circunstancia. No permitan que un proyecto comercial atropelle nuestros derechos fundamentales y forma de vida”.
Además que “respondan por los daños y afectaciones de las obras que son benéficas para la colonia Ferronales. Queremos seguridad para los árboles y las casas. Nuestras calles son pequeñas y para la magnitud de los servicios hidráulicos y de drenaje que se realizan para los espacios que gozarán de los mismos. Nuestras calles son aptas solamente para una zona habitacional de cuatro manzanas”.
Y como han padecido afectaciones en sus bienes, “pedimos que se responsabilicen de los daños ocasionados a nuestros vehículos, cristalazos, robo de partes y vandalismo, que ha ocurrido a causa de las obras porque la inseguridad se ha incrementado en la colonia a un nivel nunca antes visto, agrávandose con constantes cortes en el alumbrado público”.
El recuento de los daños siguió: “El problema de las inundaciones por las lluvias, queremos una solución enfocada en la colonia Ferronales de la que hagan partícipes a los habitantes y no se use como pretexto para imponer obras mayores. Ya se intervinieron todas las calles afectando bardas, barandales y banquetas, motivo por el que se ha acentuado que el agua invada nuestras casas cuando llueve. No hay un solo caimán nuevo para esto, a pesar de que se trabaja noche y día para avanzar con la obra”.

Karla García leyó el posicionamiento de los afectados
Karla recordó que desde antaño esa colonia ha sido atractiva para que los gobernantes en turno hagan negocio, porque “venimos a esta plaza como hace 20 años, cuando intentamos impedir la imposición de la planta tratadora de aguas residuales. Queremos que se revise el impacto ambiental y de salud en nuestra zona habitacional y que restituyan nuestro lugar, como ciudadanos que desde hace dos décadas es violentado”.
Reconoció que el gobernador Martín Orozco Sandoval ha expresado públicamente que el hotel no se construirá, “sin embargo las máquinas no han parado de trabajar ni un solo día, hasta sábados y domingos, sin proveer información sobre lo que están haciendo. Es insuficiente que las dependencias que ejecutan las obras con diferentes constructoras se declaren incompetentes para responder ante el Instituto de Transparencia, que venzan los plazos de respuesta y no existan mecanismos para garantizar esta obligación de hacer la información pública”.
Recordó que desde que donaron los terrenos por medio de gobierno del estado, el objetivo de Tres Centurias “se dejó claro que era total y absolutamente cultural, no para imponer comercios y atentar contra la historia e identidad de los de la colonia Ferronales”, que son los que de alguna u otra forma mantienen la cultura de aquellos años dorados en que la entidad floreció gracias a la llegada del ferrocarril y era este gremio el que logró y sentó las bases para ser lo que ahora somos.
Para concluir, Karla García exhortó a que realmente se respete el arte, historia y cultura de ese lugar, por lo tanto no se debe convertir en un centro comercial porque “nunca se podrá disfrazar como alto de modernidad y de progreso verdadero”, porque para eso está la sociedad. Ellos, como parte de los aguascalentenses, exigen sus derechos.







