El Pequeño ya Está con sus Tíos
Por Benny Díaz

De viva voz el niño que fue anexado cuenta el maltrato
Por medio de un video y fotografías (en poder de Página 24) del pequeño de 11 años de edad, que las autoridades catalogan como adolescente y que sufre de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), queda demostrado que el DIF Estatal no fue capaz de protegerlo y que sin miramientos lo metieron a un anexo, “validado por ellos y el ISSEA”, en donde no se respetaron los derechos humanos del menor ni su integridad física.
Luego de que los padres hicieran público que lo mandaron a un anexo ubicado cerca del relleno sanitario, en donde sabían que era golpeado, no recibía su tratamiento y que no lo dejaban recibir visitas de ellos ni de sus tías que tienen la custodia, entonces sí el DIF Estatal metió las manos para sacar al infante de ese lugar y, como por arte de magia, entregarlo a sus familiares.
En un video el niño cuenta de viva voz lo que le hicieron pasar quienes se supone están para cuidarlo y garantizar su integridad. Dijo que lo expusieron a golpes, abusos y al aislamiento de sus seres queridos.
Trabajador del DIF lo Golpeó con el Puño Cerrado en un ojo
Lo más aberrante es que de entre varias personas que golpearon al menor en el anexo, también destaca un trabajador del DIF Estatal. En teoría la instancia está para velar por el bienestar de la familia, pero sobre todo de los más vulnerables, que en este caso son los niños.
A continuación, en las propias palabras del infante, se narra lo que vivió en el anexo a donde fue a parar por la negligencia e indiferencia de quienes debieron protegerlo.
Su nombre es Juan Osvaldo y comienza a contarle a su mamá, misma que grabó un video con sus dichos.
“Estábamos en el anexo el Crea, atrás de la Florida. Ahí comíamos todos los días caldo con verduras y brócoli; cenábamos avena cruda y hacíamos del baño en ‘chavelas’, que son botes, y ahí me golpearon varias veces.
“Me golpearon con el puño cerrado y una tabla. A veces me hacían bullying o me aventaban.
“Un día el encargado me aventó e hizo que me pegara en la pared”.
Su mamá le cuestiona quién era el encargo, a lo que el menor dice: “El Sam. Había uno que se llamaba El Grifo, ese me dejó la pierna morada porque me dio una patada”.
La madre le pregunta con qué lo golpearon porque traía el ojo morado.
“Con el puño cerrado, uno que se llamaba El Kevin”.
-¿Y qué era Kevin de ahí?
-Era uno de los del DIF.
Luego la madre le pregunta que si todo eso le pasó en el anexo, a lo que el niño dice que sí, para luego contar que “cuando estuvimos en el refugio para migrantes no me golpearon”.
Cuenta que “ahí solo una niña que se llama María me golpeó y me decía que marica. Yo le dije que por eso estás como estás; entonces ella me pegó, entonces un vigilante del ISSSSPEA, un vigilante moreno que me trataba mal, él me paro un día como tres horas en la pared con las manos alzadas y si las bajaba me daba piquetes en las costillas”.
-¿Con qué te daba piquetes?
-Con los dedos.
-¿Ahorita cómo te sientes?
-Bien.
-¿Con quién estás?
-Con mis tíos.
Hasta ahí lo que dice el niño, quien pasó por algo que no debió suceder, ya que fue golpeado y obligado a convivir con personas violentas que están “recuperándose” de su dependencia a las drogas.
Y Siguen las Negligencias
Elizabeth Segovia Castro, madre del menor, aseguró por mensaje de voz que las negligencias siguen y que las cosas no son tan bonitas como aparecen en las fotos y los boletines del DIF Estatal, donde todo es amor, dulzura y color de rosa. La realidad es otra en donde hay todo, “menos protección a los menores que se supone para esto están, pero es una mentira”.
Está convencida de que su hijo volvió a sus familiares porque “dimos a conocer el caso a la prensa”, de lo contrario todavía estaría en el anexo y sabrá Dios en qué condiciones.
Elizabeth contó que Osvaldo (como le dicen) fue entregado el 9 de septiembre a sus tíos, el hermano de ella y su esposa, quienes fueron sometidos a pruebas psicológicas para ver si son “aptos”; y mientras el pequeño fue sacado del anexo y llevado a otro lugar, pero también ahí fue abusado, primero por la niña y después por el guardia.
Para que Juan Osvaldo regresara con sus seres queridos “me pidieron una red de apoyo y mi hermano y su esposa me hicieron el favor”.
La mujer aseguró que todo se originó por una acusación que le hicieron en la Fiscalía sus cuñadas, las tías paternas, quienes buscaban quedarse con el menor. Fueron a decir que “yo lo golpeaba, cuando no es cierto. Me pusieron la demanda y cuando me lo quitaron mi hijo no estaba golpeado, tiene un problema de TDAH y ahora le aumentaron las dosis de medicamento y anda más adormilado”.
Contó también que el papá del menor, Juan Gildardo Sánchez Barba, fue al DIF Estatal para hablar con el paidopsiquiatra, pero el especialista se negó rotundamente y lo único que querían era pedirle una referencia médica.
“Creo que están haciendo mal las cosas –aseveró Elizabeth- en el DIF Estatal hubo muchas negligencias, tanto que hasta un encargado de ellos lo golpeó dentro del anexo. ¿Qué están haciendo por lo niños realmente?, se supone que están para proteger y ayudar y las cosas no son así. A nosotros nos regresaron a mi hijo solo porque dimos a conocer el caso a la prensa”.







