Francisca Rodríguez Escobar:
Por Benny Díaz

Francisca Rodríguez Escobar (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega)
Francisca Rodríguez Escobar dijo ser una víctima más del Instituto de Servicios de Salud del Estado de Aguascalientes (ISSEA), ya que sin miramientos la despidieron del Hospital General de Rincón de Romos, pues pretendieron “moverla” al área COVID del Hospital Hidalgo y ella demostró que estaría en riesgo porque padece asma.
En conferencia de prensa, la enfermera -que tiene nivel de licenciatura y también se ha desempeñado en el área docente en varias instituciones, entre ellas la Universidad Cuauhtémoc- fue víctima de la indiferencia de sus jefes, específicamente de Ildefonso Martínez Saldaña, quien sabía de su padecimiento y no le importó cuáles eran sus condiciones de salud.
Ella propuso trabajar en el Hospital Hidalgo pero en otra área donde no se comprometiera su salud, sin embargo, la respuesta fue que tomaron represalias, ya que la pusieron a disposición del hospital de Calvillo, siendo que ella radica en Rincón de Romos.
Luego Ildefonso se puso todavía “blandito” al decirle que si no era Calvillo entonces sería en el Hidalgo, en el de la Mujer o el de Pabellón; en otras palabras, donde fuera menos en el de Rincón de Romos, en una clara venganza.
Entonces la enfermera acudió a la instancia en donde, en teoría, la defenderían en sus derechos laborales, el sindicato en su sección 38 que dirige Delia Félix. Y para no perder la costumbre de que esos entes solo sirven para cobrar las cuotas y que los líderes se den la gran vida, a la hora de la verdad hicieron caso omiso a los problemas de su representada para ponerse del lado “del patrón”.
Fue tanto el estrés al que la sometieron, que cuando Francisca acudió al ISSSTE a su cita con la alergóloga que le trata el asma, le detectaron otra enfermedad crónico-degenerativa, que es la hipertensión.
Entonces les hizo saber a sus superiores que además del asma padece otra comorbilidad que la pone en alto riesgo si se desempeña en el área COVID del hospital, pero les importó muy poco y el viernes sin decir agua va, la despidieron por no aceptar exponerse.
“Y no es que me niegue por que sí, al contrario, si estuviera en condiciones, con gusto estaría en el área COVID, porque reconozco el trabajo de mis compañeros que han hecho frente a la pandemia arriesgando todo por salvar a miles de personas”, manifestó.
Antes de ser despedida, Francisca interpuso una demanda penal en contra de quien resulte responsable, porque prácticamente la estaban obligando a ir al “matadero” al saber que su salud estaba comprometida y que era del grupo de alto riesgo.
La Trampa
Lo que utilizaron para levantar el alta administrativa y los fundamentos para dejarla sin trabajo fueron avalados por una supervisora del hospital de Rincón de Romos, de nombre María Montoya Manzano, quien hizo acusaciones serias en su contra, aun cuando Francisca en su momento explicó la situación.
“Había dos personas internadas por postparto y no las puse en cama porque solo tenía dos disponibles y estaban hombres; uno con dependencia de adicciones y el otro con autolesiones. No era seguro, en los otros lugares estaba un paciente con lesiones cervicales y no lo podía mover de cubículos, y de ahí se agarraron para las acusaciones”.
Se Brinca el Decreto
En Aguascalientes se presume que la pandemia de Coronavirus se ha manejado mejor que en prácticamente todo el mundo, pero la enfermera, con llanto, dijo que no es así con los trabajadores de la salud, ya que se pasaron por donde quisieron el decreto presidencial.
“En (Ciudad de) México sí se hizo, y aquí a quienes se mandó a su casa para resguardarse y cuidar que no se contagiaran ahora les están quitando sus derechos, como vacaciones. Hay el caso de un médico de San Francisco de los Romo al que le quitaron su base reservada, y como ese caso, varios”.
La petición de la afectada fue específicamente para dos personas: Miguel Ángel Piza Jiménez y Martín Orozco Sandoval, para que “se toquen el corazón y revisen mi caso. Soy madre de tres hijos y estuve trabajando 24 años en el Hospital General de Rincón de Romos y los últimos siete como supervisora del turno nocturno, y jamás tuve problemas con mis compañeros”.
La enfermera aseguró que “nunca me llamaron a las oficinas centrales para que rindiera mi declaración, no me solicitaron pruebas y menos se prestaron a hablar conmigo. Que revisen mi expediente del hospital para que vean que no tengo ni una nota mala; solo pido que me traten con dignidad”.
Y lo peor es que quien giró el oficio de su despido fue nada más que Delia Félix, la que debería de defender sus derechos laborales, pero se prestó a todo el juego para dejarla fuera y sin trabajo.
Dejaron Morir a Otra Enfermera de COVID
A Francisca la acompañó Leslie Karina Ortega Zúñiga, hija de Rosa Zúñiga, otra enfermera del mismo nosocomio de Rincón, a quien “dejaron morir de COVID al negarse a atenderla”.
La joven dijo que debido a la demanda penal que llevan por el caso no podía dar demasiados detalles, pero el deceso de su mamá fue el 15 de enero; cuando la enfermera pidió que le hicieran la prueba se la negaron y todavía peor, a brindarle atención.
Se tenía un acuerdo de que en Rincón de Romos se brindaría atención a los trabajadores que salieran positivos, pero pesar de que Rosa traía síntomas, Ildefonso le dijo sin empacho alguno que acudiera al ISSSTE para que la atendieran.
El resultado fue que ante la falta de atención y medicamento, la mujer murió.







