“Prevalece la Cultura de la Muerte y el Individualismo”
Por Benny Díaz

Rogelio Pedroza González, vocero de la Diócesis de Aguascalientes (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega)
Con la pandemia y como parte de las medidas que se han tenido que tomar en los templos católicos para controlar los contagios, se reduce el número de fieles. Desde marzo a la fecha están en un 30 por ciento, por lo que también la recaudación de limosnas ha bajado en un 70 por ciento, lo que ha redituado “que en ocasiones no haya ni para pagar los servicios y tampoco para la pastoral”, dijo en conferencia de prensa presencial el vocero de la Diócesis, Rogelio Pedroza González.
Aunque reconoció no saber con exactitud los números de las finanzas de cada parroquia, en la generalidad de la Diócesis esa es la situación y “sí ha habido mermas en los ingresos, pero es una situación lógica y explicable”.
El vocero dijo que todos los cristianos católicos saben que tienen el deber de aportar para el sostenimiento de la iglesia, pero debido al COVID ha habido menos asistencia a los sacramentos y a las misas dominicales.
Al bajar tanto los ingresos “hemos experimentado dificultades, incluso para el pago de servicios, porque quizá hay diferentes parroquias en donde depende también su relevancia social y ubicación. No se puede comparar una del oriente a una céntrica, ya que en las primeras van al día y en ocasiones otras parroquias deben de colaborar con el sostenimiento de las más pobres, no sólo para sostener a su clero, también la actividades pastorales y catequesis. Este año ha sido complicado, pero no sólo en Aguascalientes, es en todo el país y el mundo”.
Pedroza González aseguró que no se pueden cerrar los templos de manera definitiva porque “no se puede abandonar a un pueblo y decir que cada quien siga como pueda. Para quien no cree, es irrelevante, pero para quien sí cree, es esencial escuchar la palabra de Dios, la homilía; y por eso es que seguimos protocolos con tapetes sanitizantes, gel antibacterial y la sana distancia, se toman medidas para que no haya aglomeraciones”.
Reconoció que para un católico no es lo mismo asistir a misa de forma presencial que verla por televisión, pero para quienes están vulnerables, es lo que hay.
Negó tajante que las ceremonias religiosas sean focos de contagio, cosa que se puede verificar y que no hay que dejarse llevar por corazonadas o ideas de lo que se escucha por ahí. En este momento, la iglesia católica trabaja en tres ejes fundamentales: la eucaristía, con poca gente; confesión sacramental, guardando la sana distancia y la atención a enfermos, que es un deber de la iglesia y un derecho de los enfermos.
Aseguró que no se tiene certeza de dónde contrajo el Coronavirus el obispo José María de la Torre Martín. Hay necesidad de dar acompañamiento al pueblo en estos momentos de angustia e incertidumbre.
Los sacerdotes no pueden dejar en este momento solos a los fieles por miedo a contagiarse, “son los riesgos. En la historia ha habido varias pandemias y la iglesia fue un oasis para los enfermos en la Edad Media, la peste negra y otras, donde los monasterios fueron acondicionados como hospitales, y la iglesia tiene el deber de acompañar a quien lo requiere; pero debemos seguir de buen agrado las instrucciones que nos dicen ahora, como ponerse el cubrebocas y todo lo que hay que hacer”.
En cuanto a los hechos ocurridos en los últimos días, donde varios menores de edad se han visto envueltos en hechos violentos y suicidios, el sacerdote manifestó que esto se debe a que “no solamente hay crisis de fe, también de razón. En el primer acercamiento que tenemos con nosotros mismos debe haber un ejercicio de razón e inteligencia. El problema es que a veces la pandemia no sólo es de COVID, estamos contaminados de cosas ideológicas y hay mucho de la cultura de la muerte, que tiene diferentes manifestaciones. Nos vamos centrando en el individualismo y no hacemos caso a nuestros semejantes. No puedo hacer lo que yo quiera y no se habla de comunidad, sino del yo y mis derechos. Ahora lo que está sucediendo es que los niños ven mucha tele y otras formas en donde se asoman al mundo de la violencia. Creo que los padres de familia tienen que ir forjándolos en el respeto. Hablamos de la cultura de la denuncia, pero también debemos de hacerlo en el respeto, que se ha olvidado”.







