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Arturo Ávila Anaya, antes de su repentina conversión al obradorismo, con el narcogeneral Salvador Cienfuegos Zepeda (Foto publicada en Excélsior, el 29 de marzo de 2018)

Arturo Ávila Anaya, antes de su repentina conversión al obradorismo, con el narcogeneral Salvador Cienfuegos Zepeda (Foto publicada en Excélsior, el 29 de marzo de 2018)

Arturo Ávila Anaya, Falso Obradorista

 LA TRAYECTORIA de Arturo Ávila Anaya, que se dice “hidrocálido” aunque en realidad es “chilango”, no deja lugar a dudas: es un oportunista que se ha montado en la Cuarta Transformación para cristalizar sus aspiraciones de ser alcalde de la capital del estado. No es ningún luchador social, político o pensador de izquierda, sino el típico representante del poder económico que a toda costa insiste en tomar el poder político, lo que justamente se pretende erradicar en el nuevo régimen.

AHÍ ESTÁN sus ligas del pasado: su empresa IBN Industrias Militares se estableció con bombo y platillo en Aguascalientes con la bendición del gobernador priísta Carlos Lozano de la Torre, y floreció con los contratos millonarios otorgados por la Secretaría de la Defensa Nacional, bajo el mando del, ahora sabemos, narcogeneral Salvador Cienfuegos Zepeda. Sin el apoyo de estos dos personajes, el camino de su boyante compañía sería de fracaso.

ANTES DE las elecciones del primero de julio de 2018 ¿Arturo Ávila Anaya expresó su apoyo pleno al candidato Andrés Manuel López Obrador? ¿Resaltó su proyecto de nación por encima de los de Ricardo Anaya Cortés, José Antonio Meade Kuribreña y Jaime Rodríguez Calderón? ¿Participó en Morena de alguna forma? No conocemos a nadie que lo recuerde y para corroborar esta certeza de la memoria colectiva recurrimos al buscador de Google: usando los palabras “Arturo Ávila” y “Andrés Manuel López” en el periodo de primero de diciembre de 2012 al 30 de junio de 2018, no aparece registro alguno de que haya participado en la campaña de AMLO… y para acabar pronto, el padrón de militantes de Morena arroja que ni siquiera está afiliado al partido.

LO QUE sí arroja la indagación cibernética es que presentó estudios estadísticos sobre las propuestas de los candidatos, en el número tres del suplemento “B Analytics”, de enero-febrero de 2018, y otro que recogió el portal Revista Más Seguridad (https://www.revistamasseguridad.com.mx/proponen-los-candidatos-la-seguridad-del-pais), pero en ambos no hay ni una sola señal de adhesión hacia López Obrador.

POR EL contrario, previo a los comicios, Ávila Anaya estaba claramente de lado de priísmo en su encarnación peñista, y más todavía, del Salvador Cienfuegos. Y para muestra recurrimos a otro botón impreso:  la defensa que hizo de la Ley de Seguridad Interior, uno de los proyectos emblemáticos del sexenio de Enrique Peña Nieto, surgidos en buena medida por insistencia expresa de “El Padrino”, a quien le urgía un marco jurídico para la participación del Ejército en la lucha contra la delincuencia.

EN EL NÚMERO 4 del suplemento “B Analytics”, de “fecha 2018”, encarte del diario capitalino Excélsior y que como mencionamos en la edición anterior fue una publicación propagandística dirigida por Arturo Ávila, se respalda plenamente la Ley de Seguridad Interior bajo el título “La Ley y sus implicaciones”, con las secciones  “aspectos básicos”, “la ruta a la aprobación de los legisladores”, “la declaratoria de la ley”, “proceso para hacer una declaratoria”, “mitos y realidades en el contexto de la Ley de Seguridad Interior” y “papel de las redes sociales en generar falsa información”. Toda la información se basa en los “big data” y los “think tank”, que son los mantras de Ávila para defender sus interpretaciones de la realidad y brillan por su ausencia las opiniones discordantes a la iniciativa presidencial, como la de expertos en seguridad, de los organismos internacionales y nacionales, o las de dirigentes o figuras de Morena u otros partidos de izquierda.

Y PARA no dejar lugar a dudas de su total acuerdo con la Ley de Seguridad Interior, en la editorial de ese número Arturo Ávila escribió: “… no podía faltar uno de los temas de mayor relevancia como es: La Ley de Seguridad Interior, sobre todo por lo que representa en términos de regular y entender una actividad de Seguridad Interior vinculada a la Seguridad Nacional y a la relación con distintas autoridades de diferentes niveles, pero con estricto cumplimiento a los Derechos Humanos.

“NUESTRO EQUIPO ha encontrado mucha información tanto de líderes de opinión, como en redes sociales y medios de comunicación, que generan una tendencia informativa que no es clara y que ciertamente ha contribuido a crear en algunos segmentos de la población un animo (sic) negativo.

“LO INCREÍBLE del caso es como la mala información puede llegar a convertir algo bueno o correcto en malo o incorrecto.

“DE AHÍ la importancia de este suplemento, el primero en su tipo, que analiza a profundidad este tema y de esta forma contribuir con datos duros e infográficos a entender esta importante Ley”.

NI UN ASOMO de obradorismo había en Arturo Ávila previo a los comicios presidenciales, pero sí de peñismo y estrechísima relación con la Sedena y “El Padrino”.

HOY, EL empresario se vende como uno de los acérrimos portavoces de la 4T y azote del PRIAN, usando cuanto espacio en medios esté a su alcance, ocupando su sonriente rostro varios anuncios espectaculares de la ciudad y presumiendo encuestas pagadas que, por lógica, le favorecen. Pero su sensible piel se eriza, puesto que pone en peligro su proyecto electoral al quedar en evidencia su falso obradorismo, cuando salen a flote sus ligas con el priísmo y su inocultable amistad con el ahora defenestrado “El Padrino”, a quien abrazó gustoso ante el aplauso de decenas de personas en aquella presentación editorial del 28 de marzo de 2018.

POSDATA. UNA pregunta a Arturo Ávila: ¿cuándo recibió de la Sedena las 79 camionetas Cheyene doble cabina que blindó según él a bajo costo y cuándo y a quién se las entregó? (ALD)