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Puede Provocar Cirrosis o Cáncer

Por Benny Díaz

El alcoholismo y obesidad pueden provocar hígado graso (Foto: Archivo/ Diego Simón Sánchez/ Cuartoscuro)

El alcoholismo y obesidad pueden provocar hígado graso (Foto: Archivo/ Diego Simón Sánchez/ Cuartoscuro)

La alimentación de los mexicanos provoca que cada vez más personas, al llegar a la cuarta o quinta década de vida, contraigan enfermedades que las ponen en riesgo. Aunado al alto consumo de grasas y a que hay poca o nula actividad física, las consecuencias ya no sólo son sobrepeso u obesidad asociada con diabetes mellitus e hipertensión, ahora se suma el hígado graso, que es “un trastorno reversible, si se trata de forma adecuada, pero que también puede desencadenar cuadros graves como cirrosis o cáncer”, expuso en conferencia de prensa virtual Huerta, doctora de la Alianza por la Salud Alimentaria.

“El hígado graso puede considerarse una enfermedad en sí misma, ya que se produce en todas aquellas personas que ingieren alcohol en exceso y también obesas, con o sin efectos de resistencia a la insulina. La esteatosis hepática también se asocia con otras enfermedades que influyen en el metabolismo de las grasas. Morfológicamente, es difícil distinguir si la causa es alcohólica o no alcohólica”, explicó.

A parte del sobrepeso, otras posibles causas del hígado graso son tener altos niveles de triglicéridos o colesterol, hipertensión arterial o padecer diabetes mellitus tipo 2. La mayoría de los casos que se diagnostican son causados por los hábitos y por el estilo de vida de hoy en día. Por lo tanto, se pueden prevenir y curar.

Los síntomas que produce no afectan por igual a todos los pacientes, los más habituales son “dolor en la parte superior derecha del abdomen, sensación de fatiga y pesadez, cansancio y malestar general; también puede producir pérdida de peso y en ocasiones ictericia”.

Generalmente es una patología benigna que tiende a no evolucionar a estadios más graves. Una vez que se detecta su aparición mediante una ecografía abdominal, se debe tomar las medidas necesarias para eliminar esa grasa en el hígado, y evitar con ello que evolucione a esteatohepatitis (hígado inflamado), aumento de tamaño causado por acumulación de grasa abundante y en exceso, que puede provocar cirrosis o cáncer.

A menudo, los signos y síntomas del cáncer de hígado no aparecen sino hasta que la enfermedad se encuentra en etapas más avanzadas, aunque a veces pueden presentarse más temprano. Algunos de los síntomas más comunes del cáncer de hígado son pérdida de peso y apetito, sensación de llenura tras comer poco, náusea y vómitos; agrandamiento del hígado, agrandamiento del bazo, dolor abdominal, acumulación de líquido en el abdomen, picazón y coloración amarillenta de piel y ojos.

Otros síntomas pueden incluir fiebre, venas agrandadas en el abdomen que se pueden observar a través de la piel, y sangrado o moretones anormales.