“Están en una Situación Extrema Económica y Social”
Por Benny Díaz

Mujeres buscan trabajos remunerados pero pasan más tiempo como cuidadoras (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega)
La pandemia trajo más desigualdades para las mujeres, porque “debido a la crisis sanitaria se incrementó el número de ‘cuidadoras’ sin tiempo para un empleo formal, la recreación o el descanso; esto las coloca en una situación extrema económica y social porque se privilegia esa actividad que pone en desventaja al género femenino”, expuso en conferencia virtual Pilar Alberti, de la Coalición por el Derecho al Cuidado Digno y al Tiempo Propio de las Mujeres.
Debido a estas cargas de trabajo, “las mujeres tienen pobreza de tiempo porque el mandato patriarcal las obliga a dedicar toda su vida y todo su tiempo al trabajo doméstico y a los cuidados de los demás. Para cambiar esta situación es necesario despatriarcalizar la sociedad, acabar con los micromachismos, la misoginia y las violencias, y exigir que los hombres dediquen el mismo tiempo que las mujeres al trabajo doméstico y de cuidados”.
Por ello –expuso-, se propone el derecho al tiempo propio de las mujeres como un nuevo derecho humano, el cual garantiza la libertad en el uso del tiempo para atender sus necesidades e intereses en todos los ámbitos públicos y privados de su vida.
“Sin estar todavía superada la pandemia podemos afirmar categóricamente que los cuidados se han develado como el ámbito a transformar e intervenir no sólo para salir avante de la crisis, sino para combatir las desigualdades sociales que imperan en el país”, sostuvo.
“No se trata de un derecho más o de una política pública más, se está frente a la posibilidad de construir un México realmente igualitario -con justicia de género y social-, a partir del desmantelamiento de las estructuras patriarcales que han hecho de la división sexual del trabajo, la principal fuente de desigualdad social”.
Y es que es imposible concebir la vida sin pensar en los cuidados desde nuestro nacimiento hasta la vejez. “Los cuidados son la mano que alimenta y que baña, que acarrea el agua, lava la ropa, y prepara la sopa. Las mujeres que cuidan, las que guían y revisan las tareas escolares al mismo tiempo que mentalmente repasan la lista del súper, que asisten en la enfermedad, que acompañan en la vejez y que sostienen en la discapacidad”.
La desigualdad en los cuidados es evidente: por cada cuatro horas que dedican las mujeres a los cuidados, los hombres dedican sólo una. Así también lo es su aportación a la economía mexicana: el trabajo de cuidados no remunerado en los hogares representa el 23.5 por ciento del producto interno bruto, y el 29.1 del PIB en el sector salud corresponde al trabajo no remunerado que se destina a los cuidados de salud en los hogares.
Los cuidados cobran una relevancia importantísima en este momento crucial que vive el mundo: “En el contexto del COVID-19, las medidas de distanciamiento social, como el cierre de escuelas y centros de trabajo, implican para las mujeres una sobrecarga en sus responsabilidades en el cuidado de infantes, personas mayores, enfermos o con alguna discapacidad. En el caso de las mujeres con trabajos remunerados, tienen el reto de conciliar su vida laboral y familiar, lo que puede generarles grandes cantidades de estrés, agotamiento extremo y afectaciones a su salud. Ante la saturación de los sistemas de salud, la carga de estos cuidados se traslada a los hogares, recayendo principalmente en las mujeres”.







