Venimos a Aguascalientes Porque es más Seguro: Hugo Sánchez
Por Benny Díaz

Claudia Zaragoza Bernal | Hugo Sánchez López
A pesar de la pandemia, los comerciantes ambulantes no pierden la esperanza de que “esto va a pasar” y en algún momento se recuperarán, aunque en este momento sus ventas han bajado en un 75 por ciento y trabajan 10 horas o más para poder sostener a sus familias.
Claudia Zaragoza Bernal es originaria de Orizaba, Veracruz. Hace algunos años llegó a Aguascalientes en busca una mejor calidad de vida porque “allá no hay trabajo y decían que aquí sí”.
En busca de esas oportunidades es que aquí formó su familia y hace un año decidió probar suerte como vendedora ambulante: “Pensamos que los tamales oaxaqueños eran buena opción, porque nadie más los vendía”.
Consiguieron un permiso para vender su producto en el pasaje Juárez, donde en los buenos tiempos la gente compraba muy bien los tamales, “ya que se hacían hasta tres vaporeras”, de 200 piezas cada una.
Hay de pollo en salsa roja y cerdo en salsa verde; su valor es de 15 pesos la pieza y lo acompaña de salsa roja y cebolla con pila y chile güero.
“Para estas fechas del ‘grito’ era muy bueno, porque la gente que venía de los ranchitos era la que más compraba. Hoy, con la pandemia, no habrá esa ceremonia y los de aquí no adquieren igual que antes”.
Hoy su producción se reduce a un 25 por ciento de la capacidad de su vaporera. “Hay días en que vendemos sólo 50 tamales, otros 30, incluso 20”.
A las 9:00 de la mañana es cuando llega a su puesto de trabajo con su producto y “nos quedamos hasta que se acaben, a veces hasta las 7:00 de la noche, pero cuando ni así logramos ‘sacar’ todos, hay que ofrecerlos en las casas porque es algo que no podemos guardar para otros días, ya que al ser comida ya no saben igual”.
Otro de los retos que tiene que enfrentar es que los insumos que requiere para la elaboración de sus tamales “ya subieron de precio”, pero debido a la economía y las bajas ventas, ni pensar en aumentar el precio.
“Lo mantenemos en 15 pesos. Hay que aguantar hasta donde se pueda y es que de este negocio se sostiene mi familia, que la conforman mi esposo y tres hijos. Todos los gastos como la escuela, pago de servicios, comida, todo sale de aquí”.
En los buenos tiempos “viernes, sábado y domingo eran los días de mejores ventas, ahora ya no existen, todos son igual. A veces he pensado en dejar el negocio, pero no hay trabajo, entonces mejor a echarle ganas porque confiamos que en diciembre esto se componga”.
Para las fiestas patrias “conseguíamos algunos pedidos de 100 o más tamales, este año no ha habido nada. Todos andamos por las mismas”.
Tampoco es opción regresar a Orizaba, porque aquí han echado raíces y no es momento de migrar y menos de volver a empezar.
De Toluca a Aguascalientes
Hugo Sánchez López tiene 20 años visitando Aguascalientes cada año, en septiembre. Permanece por algunas semanas y esto se debe a que tiene un lugar asignado en el Parián para vender banderas, tambores, ropa, cornetas, aretes y cuanta cosa se pueda con motivos patrios para festejar “el grito”.
Su mercancía va de los cinco a los 230 pesos, “y este año ha estado tranquilo en ventas, tal vez el 30 por ciento de lo que se lograba en el pasado”.
Hugo y su familia fabrican todo lo que venden y de ese negocio dependen tres familias. “Como en Toluca somos muchos los que nos dedicamos a esto, hay necesidad de salir a otros estados del país. A mí me tocó Aguascalientes y cada septiembre, desde hace dos décadas, estoy aquí”.
Durante ese tiempo renta un espacio para dormir, de 10:00 de la mañana a 8:00 de la noche está ofertando sus productos.
“Mi clientela es de todas las edades, pero en esta ocasión lo que más se vende son los collares y aretes, que cuestan 20 pesos. La ropa también ha tenido aceptación, porque a pesar de todo, la gente tiene ánimo de festejar y se llevan lo que pueden para pasar el 15 de septiembre festejando”.
Ese día espera que sus ventas remonten, porque “cuando nos va bien llegan entre 70 o 80 clientes; cuando está muy mal, entre 15 y 20”.
Después del 16 Hugo se va a Toluca a comenzar a confeccionar los objetos que venderá en noviembre con motivo de la celebración del aniversario de la Revolución.
Entonces viaja a Tamaulipas, “pero me gusta más venir a Aguascalientes, es más seguro y tranquilo”.
En el estado fronterizo asegura que hay que estar más alerta de cualquier cosa que pueda ocurrir.







