“El Fenómeno del Suicidio Tiene Muchos Factores Agregados”
Por Benny Díaz

En la población de 15 a 50 años es donde se generan más suicidios (Foto: Archivo/ Francisco Guasco/ Cuartoscuro)
El suicidio afecta seriamente a muchos países, entre ellos México, pero de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), América mantiene los índices relativamente bajos, con el 5.4 por ciento, comparados con el 31.2 de Guayana o el 0.4 de Barbados.
Así lo expuso en conferencia digital el médico José Luis Vázquez Martínez, quien manifestó que “este fenómeno está presente en todos los países de América, con una tasa promedio en la región del 9.1 por ciento por cada 100 mil habitantes. Estas cifras son de 2016, pero es muy complejo obtener la información por las causas de mortalidad, en donde los países enfrentan grandes retos desde la manera en que registran la información con claridad”.
Aseguró que es preocupante este fenómeno de salud pública porque tiene un efecto a largo plazo entre las personas que sobreviven a un proceso de intento de autolesión.
Las personas que deciden “cometer homicidio contra sí mismos es porque primero pasan por un proceso de intencionalidad en donde hay muchos elementos, y el acto de quitarse la vida deliberadamente es muy amplia, en ocasiones es un proceso continuo porque no pueden vivir de manera objetiva”.
Cuando estas personas comienzan con ideación suicida e intentos es porque tienen una serie de factores que se conjugan para llevarlos a esa intención, por eso las Organización de Estados Americanos (OEA) ha emitido un documento en donde se buscará tener un mejor impacto en la salud, bienestar y desarrollo públicos para disminuir la tasa de mortalidad del suicidio al 3.4 por ciento, pero esto se tiene proyectado alcanzar hasta el 2030.
El profesionista dejó claro que en estos estudios no se incluyen trastornos de personalidad que llevan a la autoagresión y que van restando años de vida sana a estas personas y que en ocasiones termina en muerte prematura.
Lamentablemente la tasa más alta de quienes terminan con su vida se da en la población económicamente activa, que es de los 15 a los 50 años, edades que son considerables las mejores en términos de productividad y todo eso se pierde por la prematura autolesión.
Ahora el COVID-19 también debe de tomarse en cuenta como causa que abona a que haya quienes psicológicamente no puedan lidiar de la mejor manera con las medidas que hay que tomar para conservar la salud.
“Tienen miedo a contagiarse, saber de muertes en su entorno, en el país; el impacto es fuerte, porque también están las medidas para evitar la infección y la distancia física. Hay que seguir analizando los efectos psicosociales, porque también hay crisis en el trabajo, por los niveles de ingresos. Todo eso desemboca en crisis que sabemos hacen que se disparen más fácilmente otras circunstancias como pérdidas, ya sea laborales o estar rodeados de personas que también tengan comportamientos negativos”.
Manifestó que no hay que olvidar este fenómeno de trastornos mentales en un marco social en donde hay aislamiento y esto puede influenciar para el consumo de sustancias que predisponen a los suicidas.
Estas alteraciones son provocadas por una enzima transportadora de la serotonina, que al no tener los niveles adecuados puede llevar a la depresión y también puede ser un factor para la historia suicida en adolescentes.
Hay otros temas que no favorecen a la salud mental y son factores de peso como la depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, anorexia, entre otras.







