
El cadáver de David Briseño, que contaba con 25 años de edad, fue arrastrado desde el “picadero” hasta ser colocado junto a un contenedor de basura, en la colonia Insurgentes
Un vendedor de drogas fue asesinado a golpes en un “picadero” de Las Huertas, tirando los verdugos el cadáver junto a un contenedor.
La víctima mortal es David Briseño, que contaba con 25 años de edad y tenía antecedentes penales por narcomenudeo y robo.
Al filo de las 7:00 horas de ayer, tres trabajadores de la Secretaría de Servicios Públicos del Ayuntamiento, en un camión recolector llegaron al depósito de basura situado en calle General Luis Moya, entre las calles instalado en la avenida Luis Moya, entre las calles General Eugenio Herrera Benavides y General Gabriel Leyva, afuera de la Secundaria Técnica 21 Profesor Agustín López Ortega y el CETIS 80 Ignacio López Rayón, en la colonia Insurgentes.
Junto al contenedor encontraron el cadáver de un sujeto envuelto en una cobija, amarrado a la altura de la cintura y la cabeza envuelta en una cobija blanca para bebé, encima de un charco de sangre y debajo de una bolsa negra con basura.
Los recolectores detuvieron su actividad y llamaron al servicio de emergencia 911, acudiendo policías preventivos de la Delegación Insurgentes, encabezados personalmente por el secretario de Seguridad Pública Municipal Antonio Martínez Romo.
Minutos más tarde se presentaron elementos de la Dirección General de Investigación Pericial y de la Unidad Especializada en Investigación de Homicidios, quienes quitaron la cobija que envolvía la cabeza y confirmaron que se trataba de una persona, la cual aparentemente tenía “un cinto enredado en el cuello”, presumiendo que había sido estrangulando.
En la inspección ocular realizada por los peritos, encontraron una huella de arrastre, la cual los llevó a una casa ubicada a unos cuantos pasos, en calle General Gabriel Leyva 331, señalada por los vecinos como “picadero” y refugio de pillos de la zona.
El domicilio fue “reventado” y capturaron a tres sospechosos, los cuales fueron trasladados inmediatamente a las instalaciones de la Policía Ministerial.
Al término de las diligencias del caso, peritos hicieron el levantamiento del cuerpo sin vida del hasta ese momento desconocido y lo trasladaron al Servicio Médico Forense para practicarle la necrópsia de ley, la cual arrojó que el narquillo murió de un traumatismo craneoencefálico severo.
Asimismo, sus huellas dactilares fueron ingresadas al sistema AFI’S y arrojó que se trataba de David Briseño, quien fue detenido en varias ocasiones por vender drogas y robo en todas sus modalidades.
Asimismo, se estableció que la víctima mortal tuvo su último domicilio precisamente frete a la casa donde ocurrió su muerte.
Se cree que David se encontraba en dicho “picadero” donde fue asesinado, su cuerpo envuelto en cobijas y posteriormente sus asesinos lo arrastraron hasta el contenedor de basura.







