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Fue capturado en Miami, Florida

Por Patricia Mayorga

Carlos Lozano de la Torre y César Duarte Jáquez, en una de tantas parrandas en la Feria Nacional de San Marcos, en aquellos años de gran poder

Carlos Lozano de la Torre y César Duarte Jáquez, en una de tantas parrandas en la Feria Nacional de San Marcos, en aquellos años de gran poder

Julio 8, Ciudad de México (apro).- César Duarte Jáquez, fue detenido este miércoles en Miami, Florida.

La detención del exgober­nador de Chihuahua, quien estuvo aproximadamente dos años prófugo, ocurrió duran­te la visita oficial a Estados Unidos del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien participó ayer en una reunión pública con el presidente Do­nald Trump.

El gobierno federal ha­bía solicitado la detención de Duarte Jáquez con fines de extradición, ya que cuenta con 21 órdenes de aprehensión, una de ellas del fuero federal, y las otras están radicadas en el estado de Chihuahua por di­ferentes actos de corrupción, desvío de recursos del erario y de presunto lavado de dinero.

El exsecretario de Desa­rrollo Social del gobierno de Javier Corral Jurado, Víctor Quintana Silveyra, aseguró en Twitter que el agregado de la Fiscalía General de la Repú­blica (FGR) en la Embajada de Estados Unidos, confirmó que el exgobernador César Duarte fue detenido en Florida con fines de extradición, y que el Departamento de Estado aca­baba de notificarlo a la Embajada de México.

 Duarte Jáquez. “Amante de lo bueno”

Julio 8, Ciudad de México.- César Horacio Duarte Jáquez “es amante de lo bueno”. Así describieron al exgobernador de Chihuahua políticos que compartieron alguna época con el expriista.

Era el 10 de febrero de 2016, último año de su admi­nistración, y faltaban sólo ocho días para la visita del papa Francisco a nuestro país. “La­cho”, como le dicen amigos y familiares, vestía impecable.

Aquel miércoles portaba traje azul, camisa clara y cor­bata roja, sus zapatos negros estaban perfectamente bolea­dos. Viajaba en una Suburban oscura por las calles de Ciudad Juárez y sus colaboradores y seguridad se trasladaban en otras tres camionetas.

Las altas y poderosas puer­tas del Cereso número 3 de esta ciudad fronteriza se abrían para recibir al entonces manda­tario estatal, quien acudía para revisar que todo estuviera en orden para la visita del Sumo Pontífice, quien estrenaría y bendeciría una nueva capilla, y enviaría un mensaje a todos los reos del mundo.

Duarte Jáquez quería que Jorge Mario Bergoglio cono­ciera que Ciudad Juárez estaba “resurgiendo de las cenizas”, después de que en 2010 fue ca­talogada como la ciudad más peligrosa del mundo, y además que visitara esta prisión, que también fue calificada como la más violenta e insegura de América Latina por los casi 300 asesinatos que se registra­ron en ese mismo año.

“Juárez está de pie y con los brazos abiertos para recibir al Papa”, decía César Duarte, quien fue el gobernador que le abrió las puertas de una pri­sión al Pontífice para mostrarle al mundo un México seguro y con confianza.

Quien lo conoce recuerda que César Horacio tenía un lema: “Acabar con la inseguri­dad de Chihuahua”, pues cuan­do llegó al poder era uno de los estados más violentos del país.

Fue priista por más de 40 años hasta que el pasado 30 de mayo de 2019 fue expul­sado de las filas del tricolor por las acusaciones que pe­san sobre él y por las cuales fue detenido este miércoles en Miami, Florida.

Como integrante del tri­color fue dos veces diputado federal: de 2000 a 2003 y de 2006 a 2009. Duarte Jáquez, quien también es fanático de los cortes de carne y un buen parrillero, también fue presi­dente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y se­nador de la República.

Es licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México y siempre fue ubi­cado como un hombre cercano a Emilio Gamboa. Incluso, él fue el beneficiario de que el PRI, en 2006, ayudara al PAN a hacer quórum para que Feli­pe Calderón Hinojosa pudiera tomar protesta como presiden­te de la República.

Emilio Gamboa era coor­dinador parlamentario del PRI y él negoció con los panistas para hacer una reforma a la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados y la presidencia del Palacio Legislativo de San Lázaro se hiciera rotatoria, es decir, que fuera de un año para las primeras tres fuerzas políti­cas (PAN, PRD y PRI).

Fue entonces cuando Gamboa propuso al propio Duarte como su carta para presidir la Mesa Directiva y fue aceptado por los blan­quiazules con la condición de que fuera institucional y se comportara, debido a que ese 2009 era año electoral.

Duarte aprovechó los re­flectores que le dio el ser hecho de presidente del Con­greso de la Unión, subió en las preferencias electorales y logró ser gobernador de su entidad, Chihuahua.

Lo describen como un hom­bre jovial, abierto, bueno para las relaciones públicas, bo­nachón y, eso sí, “como buen priista, muy institucional”, y uno de sus pasatiempos es la caminata.