“Dio muy Buenos Beneficios Para Fortalecer el Sistema Inmune”
Por Benny Díaz

Karen Reyes, nutrióloga estatal del Programa de Salud en el Adulto y el Anciano
La nutrición está siendo tomada en cuenta en el tratamiento para el Coronavirus y en México es importante porque tenemos el primer lugar en cuanto a número de obesos, diabéticos e hipertensos, pues son las comorbilidades en pacientes de COVID-19 que han complicado el cuadro de salud, dijo en conferencia de prensa virtual la nutrióloga Karen Reyes, del Programa de Salud del Adulto y el Anciano.
Estas enfermedades que son crónicas y degenerativas cada vez se presentan en edades más tempranas, lo que no deja de preocupar y por eso brindan atención vía telefónica a la población, además de que se apoyan en las redes sociales para brindar recomendaciones y orientar a que se combata la obesidad y que la mayoría logre mantener un peso saludable, ya que siete de cada 10 mexicanos están en sobrepeso u obesidad y esto provoca complicaciones en quienes se infectan de Coronavirus y se corre un alto riesgo, incluso puede desencadenar en la muerte.
Es importante que también la gente se mantenga bien hidratada y por eso lo ideal es que se beban entre seis u ocho vasos con agua al día, que equivalen a 1.5 o dos litros “los cuales no se deben consumir de golpe, sino distribuidos durante el día”.
La nutrióloga recomendó que se consuman cinco porciones al día de frutas y verduras, “porque hay casos lamentables en donde las personas ingieren una o dos, pero a la semana. Además es importante que se incorporen a la dieta los frutos secos como nuez o almendras, que brindan protección cardiovascular, todo esto combinado con la actividad física en casa, porque no por estar mayor tiempo en el hogar se debe de dejar de ejercitarse y no dedicarse a descansar más de la cuenta”.
Dijo que la obesidad tiene un efecto de más producción de bióxido de carbono, lo que aumenta la dificultad para respirar y todo esto por no estar en el peso adecuado.
En el país el impacto del Coronavirus ha sido con más fuerza porque un alto porcentaje de la población tiene las comorbilidades “y en lugar de estar tan preocupados por temas como el distanciamiento social, en la misma medida hay que estarlo por la alimentación. Lo que se debe de evitar son las bebidas azucaradas, con altos contenidos de grasa por estar fritos o capeados; la carne roja se debe reducir a consumirla de una a dos veces por semana por otras que no tengan tanta grasa, como el pescado”.
Los lácteos también deben ser desgrasados o semidesgrasados, incluidos crema y quesos; incluir cereales integrales porque las fibras ayudan a tener una mejor digestión, “por eso se recomienda hacer cinco comidas al día y no como acostumbran muchas personas de salir a hacer sus labores sin alimento en el estómago y con esto el metabolismo produce más grasa y por eso hay quienes ganan peso en lugar de perderlo”.
La especialista en nutrición reconoció que el uso de zinc como terapia alternativa en el tratamiento de Coronavirus es una realidad y en México se ha hecho.
Resaltó que es sólo coadyuvante y esto se hizo luego de una investigación minuciosa y se comprobó que dio muy buenos beneficios para fortalecer el sistema inmune.
Lo recomendable es consumir 11 miligramos al día de zinc y a quienes ya han superado el Coronavirus se les ha pedido que incrementen de 30 a 50 miligramos el consumo de zinc. Esto además de fortalecer el sistema respiratorio también controla la glucosa e hipertensión.
Entre los alimentos que son altos en zinc se encuentra la carne roja, huevos y lácteo; en menor cantidad en algunos cereales y legumbres.
La nutrióloga negó que llevar una dieta sana sea oneroso y no esté al alcance de prácticamente todos. Reconoció que hay familias que tienen problemas económicos, pero sale más económico que recurrir a los productos chatarra que son tan socorridos en la dieta del mexicano y que nadie se queja de los precios.
Por eso recomendó volver a la dieta básica del mexicano y puso como ejemplo que se vuelva a desayunar chilaquiles y frijoles de la olla, que forman parte de la canasta básica, y no adoptar modismos culinarios de otros países en donde se ha optado por alimentos procesados altos en grasa y azúcares.
Por eso la gente debe quitarse totalmente la idea de que comer sano es caro e inaccesible para la mayoría y “se pueden comprar en mercados y también se recomienda acudir con un profesional en nutrición y no con charlatanes que ‘venden’ la idea de que hay alimentos prohibidos, cuando no es así. No se trata de no comer jamás alimentos con grasa o rebozados, porque si el mayor número de días se come de manera en donde la preparación de alimentos no contenga alto contenido de azúcar, harina y aceite, puede incluirse un alimento de la cocina mexicana que sí los contenga”.
Otra de las cosas que se debe evitar es querer bajar de peso de manera rápida y sin dejar los alimentos grasos y azucarados sin hacer cambios en la alimentación y creer que la solución está en productos milagro, que son “castigados por la Secretaría de Salud y premiados por la población, y que sólo dan problemas”.
La especialista en nutrición dijo que no todas las personas han subido de peso durante la cuarentena; hay quienes sí y en promedio es entre tres a cinco kilos, pero también hay otras que han bajado debido a que tienen más control en lo que consumen porque cocinan sus alimentos y han aumentado la ingesta de frutas y vegetales, a la par de ejercitarse.
Las frutas recomendables para ayudar al sistema inmunológico son fresas, kiwi, naranja, limón e incluir vitaminas D y minerales como celenio, zinc y hierro.
Si es necesario recurrir a suplementos vitamínicos se puede hacer, pero la clave está en educarse en la manera de alimentarse sanamente.
En el caso de los niños dijo que es un mito el que hay que darles de comer lo que quieran porque sin control y con altas cantidades de alimentos chatarra ricos en grasa y azúcares lo que sucede es que se vuelven adictos y en el futuro serán adultos desnutridos y con enfermedades crónico-degenerativas.
Acostumbrar a los infantes a una alimentación sana es lo recomendable y para ello pueden recurrir a presentarles la comida en diferentes formas atractivas con personajes de ficción.
Para los adultos, sobre todo los de la tercera edad, se debe de disminuir la cantidad de sal, grasas, harinas y azúcar refinada.







