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“Hay que Hacer más con Menos”

Por Benny Díaz

Elena Guadalupe Vázquez | Fabiola Labastida Tavarez | Claudia Lizeth Renovato Dávila (Fotos: Juan Fernando Reyes Ortega)

Elena Guadalupe Vázquez | Fabiola Labastida Tavarez | Claudia Lizeth Renovato Dávila (Fotos: Juan Fernando Reyes Ortega)

Las amas de casa son las mejores administradoras, ya que, además de llevar un control de la economía de su hogar, saben buscar las mejores opciones para hacer sus compras y lograr que con su presupuesto su familia tenga comida. Para eso, en tiempos de crisis, deben de recurrir a su creatividad. Elena, Fabiola y Claudia son sólo una muestra de lo que ocurre en Aguascalientes, donde hay que sobrevivir con poco dinero y de la mejor manera.

Elena Guadalupe Vázquez es una mujer viuda que trabaja haciendo el aseo en casas, con la pandemia, “afortunadamente no perdí mi empleo, pero mi salario es de 500 a 600 pesos por semana; y en mi casa somos cuatro, viven conmigo mi hija, mi yerno y mi nieta”, declaró a Página 24.

Su horario laboral es de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, de lunes a viernes, los sábados aprovecha para acudir a surtir su mandado y para preparar la comida para ella y su familia.

“En mi casa sólo trabajamos mi yerno y yo, él es empleado de una fábrica y con lo de la cuarentena lo mandaron a la casa y con un sueldo de 600 pesos a la semana, con lo de él y lo mío hay que comprar comida y pagar servicios, el gas es lo más caro, estamos atrasados con un recibo del agua, pero es lo que hay”.

Elena dice que antes en la dieta de su familia alcanzaba para comer carne dos veces por semana, ahora definitivamente no, porque hay que ajustarse a lo que hay, “lo que aseguramos son frijol, tortillas, huevo y pastas, que es lo que le gusta a mi nieta; de verduras compro jitomate, cebolla, ajo y chile; si me alcanza llevo nopales o lo que esté más económico”.

Sabe que la proteína es necesaria en la alimentación y por eso “procuramos mi hija y yo que no falte el huevo, pero lo hacemos rendir con otras cosas porque aumentó, el kilo está en 46 pesos y es para una semana. Las tortillas también aumentaron, ahora están en 16 pesos donde vivo, eso se debe pagar diario porque hay que hacer las tres comidas”.

Su presupuesto diario para alimento varía entre 100 y 150 pesos si compra leche o pan, “que esto no puede ser diario, nos tenemos que ajustar para lo que alcanza”.

Si se quiere “dar un gusto, como hacer guisado con carne entonces buscamos lo más económico y entonces se gastan 200 pesos diarios, algo que no podemos pagar todos los días, porque hay otros gastos”.

Aunque es viuda, no tiene una pensión, su esposo no contaba con seguridad social y ella no cumple aún los 68 años, por lo que no alcanza a entrar en el programa del Gobierno Federal.

Tampoco ha recibido apoyo de ningún tipo de parte de entes gubernamentales, asociaciones civiles, fundaciones o de la Iglesia.

“Todo lo hemos pagado con nuestros recursos, está difícil, pero ¿qué le vamos a hacer?”, dijo resignada.

Fabiola Labastida Tavarez perdió su empleo como mesera en una cenaduría, con el cierre de estos negocios debido a la pandemia sus patrones no pudieron pagar los sueldos y optaron por despedir al personal.

“Está muy difícil –expresó mientras adquiría dos aguacates en el Mercado Terán–, con lo que ganaba, que era variable, por las propinas, pagaba los recibos de agua y luz; además de que aportaba para el sustento porque somos seis en mi casa y a veces van mi hija con su familia a comer”.

Fabiola también ha tenido que recurrir a su creatividad para preparar platillos diversos a base de chile, frijol, tortilla “y papa, arroz y huevo, no hay para más”.

Espera que el lunes las cosas cambien para ella “porque si abren las cenadurías me saldré a buscar un empleo, espero encontrarlo pronto.

“Gasto 200 pesos diarios para las tres comidas y tiene que alcanzar, como dicen, hay que ponerle más agua a los frijoles”.

Su familia sí ha recibido varios apoyos: “Nos dieron una despensa de parte de Tere Jiménez, estaba bien porque llevaba arroz, frijol, pastas, aceite y hasta papel de baño, pero se terminó. Mi nieta es una niña Teletón y también ahí le dieron despensa a mi hija, con eso pudimos pasar algunos días pero no es suficiente”.

Su esposo y uno de sus hijos son los que en este momento sostienen la economía de su casa, ambos están por iniciar labores el lunes, “esperamos que todo mejore, porque si seguimos así no nos va a alcanzar y tendríamos que dejar de pagar algunas cosas y endeudarnos, lo que no queremos porque entonces menos ajustamos con los pagos que tendríamos que hacer, por eso preferimos comer lo que nos alcance y gracias a Dios para tortilla y frijoles sí hay, el huevo también lo consumimos por los niños, aunque está caro, es más accesible y rendidor que la carne”.

Claudia Lizeth Renovato Dávila es ama de casa, un trabajo que en la cuarentena se ha incrementado porque hay que cocinar, lavar más ropa, limpiar a profundidad y también hacer rendir con lo que se cuenta.

Su familia la integran su esposo y dos hijos y sólo hay un salario. “Es difícil porque estamos pagando nuestra casa, así que el ingreso es menor”. Su marido no ha tenido que guardar la cuarentena pero sus finanzas han sido afectadas “porque se incrementó el consumo de agua y luz, al estar mis hijos en casa es gasto se incrementa”.

Por eso, “para la comida tengo un presupuesto de 150 pesos diarios, si compro carne, aumenta a 200 o un poco más, así que cuando mucho hago guisados así una o dos veces por semana. Frijol, verduras, arroz, pastas y tortillas es lo que siempre hay en casa”.

Aunque ha tenido que buscar recetas económicas y rendidoras porque “la canasta básica sí se ha incrementado, lo he notado en el frijol, tortillas y huevo, entre dos y cuatro pesos el kilo, pero eso no lo podemos reducir”.

Elena, Fabiola y Claudia prefieren comprar en los mercados “porque sí es más barato que en los supermercados”.