“La Solución en Muchos Casos es que se Sientan Queridos”
*El Diablo, Conveniente Petate del Muerto de la Iglesia
Por Benny Díaz

José María de la Torre Martín, obispo de la Diócesis de Aguascalientes (Foto: Juan Fernando Reyes Ortega)
El obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, aseguró que él no tiene exorcistas de oficio en la Diócesis porque las “posesiones son pocas y son casos reservados”.
Los casos que han tenido primero han pasado por el estudio y valoración de varios sacerdotes: “Se entrevistan con las personas, sus familias, se piden exámenes y se busca ver el entorno. En realidad, son contados los que se han presentado”.
Por esa razón es que no tiene sacerdotes que se dediquen exclusivamente al exorcismo, como ocurre en San Luis Potosí, donde “sí los tienen de oficio”.
El purpurado recordó dos casos en específico “donde volteaban la cabeza personas, entonces el padre Rigo hizo que le trajeran desayuno a la mujer porque tenía días sin comer ni dormir. Muchas veces son violencias intrafamiliares y suceden estas cosas para llamar la atención y entran en crisis. Cuando eso pasa, el marido, que ve que se le está petateando la mujer, es cuando se postra y le ofrece las perlas de la Virgen y todo recomienza”.
José María de la Torre Martín señaló que todas las personas cuentan con un espíritu bueno, otro malo y uno feo. “El bueno es de Dios, el malo es el que nos pone tropiezos para que no hagamos las cosas bien, pero ninguno de los dos incluye la voluntad, simplemente sensaciones, y el espíritu feo, ese sí, decide las cosas y somos nosotros que tenemos esa mayor parte”.
Al cuestionarle Página 24 si es fácil confundir una posesión con enfermedad nerviosa u otro tipo de situaciones, el obispo dijo: “Es una cosa delicada. La posesión involucra el entendimiento y la voluntad en donde se le cede el señorío al demonio. Decía San Basilio que somos como una casa: cuando está habitada por el Señor está limpia, iluminada, perfumada, adornada; mientras que una abandonada está destruida, maloliente, húmeda, llena de zacate, yerbas y animales. Si una persona se descuida y no orienta bien sus pasos, estará en una casa abandonada y va a la ruina. Es necesario revisar bien cuáles son las causas y no echar agua bendita de inmediato”.
De la Torre Martín contó el caso de un niño de San Juan de los Lagos que hizo berrinche, llevaba los peregrinos y de pronto se puso mal, entonces el capricho fue porque no le ponían atención sus padres y lo llevaron a la fuerza al templo porque se retorcía y ponía resistencia.
“Le pusieron puños de agua bendita y el chiquillo no sabía, pero al sentir lo frío se puso a decir todo lo que sabía (de groserías) y todos dijeron: ʹes el demonio, échenle más (agua bendita), y así lo aplacanʹ. Cuando el muchacho vio que ya no podía hacer nada, se calmó y dijeron ya se le salió el demonio. Pero (las posesiones) no es enchílame otra, es delicado y la mente humana es compleja y cada vez se descubren más cosas y ciertamente todo tiene que ver con la soledad”.
El obispo señaló que “muchas personas, si ven que tienen cercanía (de otras), se curan, si las abrigan, les dan alimento y las apoyan, se sienten queridos. Los casos de posesión son diferentes y para corroborar que de verdad lo son hay que hacer estudios y posteriormente el exorcismo”.







