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“En el México Actual no nos Queda más que la Ficción”

Por Benny Díaz

Otto Granados Roldán (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)

Otto Granados Roldán (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)

Al Senador Vidal Roldán y Avila lo asesinaron en 1925 solo por aspirar a convertirse en alcalde de Aguascalientes y ser opositor al entonces gobernador José María Lizalde, autor intelectual del hecho que dejó viuda a una mujer de 35 años y en la orfandad a varios hijos.

Esa es la historia que cuenta Otto Granados Roldán en su libro El Recuerdo y las Heridas: El Asesinato de mi Abuelo, en donde muestra cómo las intrigas, traiciones y la justicia no ha cambiado mucho a casi 100 años de aquel hecho.

El exgobernador de Aguascalientes, en conferencia de prensa, contó por qué fue que escribió este libro sobre un hecho que fue un acontecimiento en su familia, un crimen que la prensa de la épica calificó como “artero y cobarde”, un autor intelectual y seis materiales que quedaron libres.

“En 1925 fue asesinado mi abuelo quien se dedicó a la política en Zacatecas. Allá fue diputado local y estuvo activo en la función pública, también fue miembro militante del catolicismo de aquella época. Tras la ‘caída’ de Zacatecas, a mediados de 1914, se muda a Aguascalientes con su familia: su esposa, mi abuela, y varios hijos. Mi madre nació en Aguascalientes, y empieza a hacer política aquí, fue presidente municipal y senador suplente”.

Vidal Roldán y Avila también fundó un partido político local antes de que surgiera el Partido Nacional Revolucionario (hoy PRI), tuvo liderazgo y era del bloque independiente de diputados que no aceptaban al gobernador José María Elizalde y “en ese contexto aspira a competir por la presidencia municipal luego de la postrevolución. (Plutarco Elías) Calles era el presidente de México y en ese contexto fue asesinado mi abuelo en una reyerta política”.

Granados Roldán rememoró que “siempre se pensó, y lo comento en el libro, que el autor intelectual fue el entonces gobernador Elizalde, quien cae poco después y se inicia un procedimiento judicial ya que el caso fue atraído por la PGR, ya se llamaba así en ese entonces, y también agarran a los autores materiales.  Fueron seis personas, dos eran integrantes de la ‘policía política’ que había creado en aquel momento el gobernador e inician los procedimientos, sin embargo, como se dice en la jerga judicial, y se llama ‘desvanecimiento de datos’, Elizalde y los autores materiales salieron liberados”.

Quien también fue embajador de México en Chile en dos ocasiones, dijo que “el gran recorrido que hago en esta crónica es un relato de una realidad con ingredientes políticos pero el papel más relevante lo desempañó mi abuela, quien era una joven viuda de 35 años con cinco hijos, sin dinero y que tuvo que seguir la vida y la formación de su familia, ella murió en 1979 y la conclusión de esta microhistoria (el libro tiene menos de 100 páginas) son los elementos políticos usuales de esa época en Zacatecas y Aguascalientes”.

A pregunta de Página 24 sobre cómo ve la situación política y judicial  de México ahora, respondió: “Hay varios elementos que no han cambiado tanto, quizá dos o tres, pero el abuso de poder de parte del gobernador de la época y la muy defectuosa impartición de justicia permitió que los responsables autores intelectuales y materiales quedaran libres, en eso no ha cambiado drásticamente. Si contextualizan la historia van a encontrar que tiene mucha vigencia con lo que pasa en el siglo XXI”.

Granados Roldán dijo que la historia la conoció siendo niño y creció escuchándola pero “se hablaba de ella no en términos de drama, era más bien un hecho anecdótico porque mi madre era muy chica y de vez en cuando se tocaba en ese sentido, como lo único interesante que había pasado en mi familia”.

Con el tiempo “quise entender un poco más lo que había pasado, me animé a escribir el trabo tras una laboriosa reconstrucción en hemerotecas y fuentes primarias como el Archivo Calles, fui a Ciudad de México y está muy bien organizado, completo, pedí expedientes por nombres y encontré telegramas de mi abuelo con Calles y viceversa, también de los aliados de la época, entonces me envolvió más interés y encontré más documentación, aparte de mi familia, que me permitió empezar a escribir”.

Aseveró que la diferencia con un ensayo académico es que “no es una novela, tampoco un libro de historia puramente técnico y académico, el relato es una pequeña crónica de una historia familiar”.

Sobre si actualmente las cosas siguen igual ejerciendo el poder por el poder, dijo: “No solo en México, con los años, uno va entendiendo que la violencia y el crimen no son necesariamente lo opuesto de la política, muchas ocasiones es una variante de la modalidad y eso pasa en México y sigue pasando en muchas partes”.

Al cuestionarle si seguirá escribiendo y si abordará la ficción, respondió: “En el México actual ya no nos queda más que la ficción. Tengo material para escribir un libro del cual tengo piezas sueltas, será sobre la parte de gobierno de Aguascalientes que me tocó trabajar, del 92 al 98, algo ya está escrito pero falta dar forma, será una especie de memoria de esos años. Diré cómo llegué a la candidatura, cómo me fue notificada, así se usaba en la época, no voy a decir quién, ahí va a estar en el libro y cómo fue que integré el gabinete. También cómo perdió el PRI en el 95 y mi convivencia con el PAN hasta el 98. No serpa una suma de informes de gobierno, esos ya están, más bien tratar de relatar la perspectiva de la parte política vista desde quien tiene en sus manos posibilidad de tomar ciertas decisiones, pero es un proyecto a largo plazo”.

Para terminar se le cuestionó sobre las manifestaciones en Chile, país en el que vivió por cuatro años. “Confieso que todavía no tengo explicación, a pesar de que conozco el país, es un fenómeno que me tocó ver estando en España en un Congreso sobre Inteligencia Artificial y Democracia, también estaba el expresidente Ricardo Lagos y en uno de los recesos para tomar café me acerqué a él y hablamos un poco, le hice la pregunta y me dijo que no sabía por qué se gestó. He leído varias cosas y los progresos en Chile no lo explican, porque hubo niveles de crecimiento desde la democracia, se redujo la pobreza, hubo un considerable ingreso per cápita, la desigualdad disminuyó. Creo que fue un sentimiento que afloró en un encono que ahí estaba, oculto, no lo veíamos per faltaba el cerillo que prendiera la yerba seca. Creo que el combustible es el encono de las clases sociales, estaba ahí un poco dormido, y es que la derecha chilena, los empresarios y parte de la prensa es muy de derecha, a diferencia de las élites económicas de otros países. La derecha chilena es rancia, muy racista, clasista y muy arrogante, algo que no tenemos en México, aquí la derecha existe y las élites empresariales, pero hay mayor igualdad social y creo que fue uno de los logros de la Revolución Mexicana porque se creó un tejido intermedio para acentuar el mestizaje del que todos somos herederos, no es el caso en Chile”.