Sí se Puede Vivir de Esto: Karina Zavala
Por Benny Díaz

Karina Zavala Sánchez, artesana de bisutería (Fotos: Eddylberto Luévano Santillán)
“Hace dos años empecé un curso de bisutería para entretenerme y la gente comenzó a ver mis creaciones y comenzó a comprar. Entonces entré a talleres de corazón, en donde nos van preparando para tener estos espacios para vender y así, de una afición, lo hice negocio”, dice a Página 24 Karina Zavala Sánchez, artesana de Aguascalientes.
Hace cuatro años que comenzó a aprender a hacer trabajo de bisutería y “en mi caso, he tomado alrededor de cinco cursos, primero de básica y luego de alambrismo con conocimiento de cristales y piedras”.
Zavala Sánchez dijo que no imaginó que un pasatiempo se podía convertir en negocio, “porque lo aprendí para hacer bisutería para uso personal, me gustan los aretes largos y no los encontraba. Mis amistades y familia se fueron interesando en mis diseños y comenzaron a comprármelos y luego, también fui regalando algunos y al final esas personas se convirtieron en mis clientas y así fue creciendo el negocio poco a poco”.
Karina se especializa en vender aretes, pulseras y collares: “Lo más barato de mis productos son los aretes, cuestan 20 pesos y lo más caro son los collares, que están aproximadamente en 500”.
Obviamente lo que más vende son los aretes de los diseños que son para “uso diario”, pero también los materiales que se usan van por temporadas: “Los de tela o barbitas, como se les conoce, son para la temporada de primavera-verano; las piedras y el alambrismo, para Navidad, porque la gente se va de fiesta y quiere cosas más elaboradas”.
Cada pieza que hace es única porque conforme comienza “el mismo material nos va diciendo cómo hacer el diseño y a veces empezamos algo pensando en que sea arete y termina como collar, porque esta pesado y más elaborado”.
Karina asegura que todo sale de su imaginación y “he visto algunas veces mis diseños, igualitos, en tiendas departamentales, en donde los venden al triple y la gente lo paga sin chistar”.
Y es algo en lo que no está de acuerdo, porque a ella le regatean todo lo que pueden, sobre todo “las personas con más poder adquisitivo”.
Sí, quienes más dinero tienen son quienes menos aprecian el trabajo de los artesanos y buscan que se les haga descuentos, mientras que esos mismos productos los adquieren sin decir nada en tiendas establecidas y llamadas de “lujo”, donde lo que venden es la marca.
Como Karina y otras de sus compañeras artesanas no quieren ser explotadas por estos comercios, sobre todo extranjeros, y están convencidas que “hay que activar la economía”, buscan espacios en festivales, exposiciones y cuanto lugar se pueda para vender sus creaciones.
Los insumos también los compra en Aguascalientes, “porque lo que se trata es que el dinero se quede aquí; aunque hay quienes van a comprar a otros lugares como Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey”.
Entre las mismas artesanas tratan de ayudarse, junto a no hacer descuentos en el regateo, porque deben de dignificar y hacer respetar su trabajo, y esto lo han aprendido en los talleres que les imparten para que se organicen y no haya rivalidades ni competencia entre ellas, “porque es la forma de ir creciendo”.
Así que se pasan clientes y no hay problema, “además de que tratamos de activar la economía comprando unos a otros: Por ejemplo, si alguien vende cosas de tejido, le compramos, igual a los de la comida y así vamos generando nosotras mismas que circule el dinero”.
Karina también hace diseños personalizados: “Hay quienes vienen y traen una blusa o vestido y quieren unos aretes especiales, entonces se trabaja de acuerdo a eso”.
Asegura que todos los días labora en su casa haciendo piezas de bisutería y tres fines de semana los dedica a la venta de los mismos en los espacios que se le brindan.
Hay fundaciones “que nos buscan espacios, por ejemplo para estar en el Festival de las Calaveras no tenía el poder adquisitivo para pagar un lugar, pero me lo consiguieron más barato y ahí estuve”.
Karina asegura que no piden dinero a las autoridades, “lo que queremos son espacios para vender nuestros productos, porque sí se puede vivir de esto y lo único que queremos es ser productivas y aportar a la economía local”.







