“Por Corajudas”
Por Benny Díaz

Las mujeres “por corajudas” también se pueden enfermar (Foto: Especial)
Las mujeres son más propensas a padecer de la vesícula biliar, “por corajudas”, ya que son menos capaces de controlar sus emociones y esto hace que sufran de inflamación, infección, sedimentos o cálculos que retrasan y obstruyen el flujo de la bilis, dijo en entrevista Teresa Guadalupe Medina Macías, directora de Servicios Médicos del DIF Estatal.
La vesícula biliar es un órgano pequeño y hueco que está debajo del hígado. Su función es producir bilis, una sustancia que ayuda a digerir las grasas que entran en el sistema digestivo. Cuando hay alimentos en el intestino delgado, la vesícula recibe una señal para empezar a contraerse y vaciar la bilis en el intestino.
La bilis está compuesta por agua, sales y colesterol, entre otras cosas. La vesícula biliar puede producir sedimentos o cálculos si no se vacía de manera adecuada o si la bilis contiene mucho colesterol y no suficientes sales.
Estas “piedras”, como son conocidas coloquialmente. Todo esto afecta en un 30 por ciento más a mujeres que hombres, ya que el sexo femenino, “por naturaleza, se deja llevar por sus emociones, lo que hace que la bilis se extienda cada vez que se enojan y cause problemas serios en la salud, ya que la mayoría de las veces se tiene que recurrir a la cirugía”.
Mencionó la funcionaria que en Aguascalientes cada año aumenta el número de pacientes con este padecimiento entre 15 y 20 por ciento, que “es alto, comparado con otras entidades”.
Además, cuando las mujeres se embarazan también quedan expuestas a sufrir de este padecimiento, y para no dañar al producto con los medicamentos o cirugía, la mayoría de las veces se tiene que esperar hasta el nacimiento del bebé para tratar la enfermedad.
“En este caso –dijo Medina Macías– el médico debe valorar los efectos que está causando la enfermedad, frente a los riesgos de tener una cirugía, en caso de que el tratamiento que estén dando no funcione”.
A veces la intervención se puede hacer mediante una laparoscopía, la vesícula se extrae mediante dos cortes en el abdomen y un aparato que permite operar mediante una cámara minúscula e instrumental introducida a través de unos finos tubos, en vez de realizar una incisión tradicional. La recuperación suele ser bastante rápida. Además se recomienda llevar una dieta balanceada, tomar suficiente agua y, sobre todo, hacer ejercicio para que el cerebro produzca las endorfinas necesarias para que la mujer se sienta feliz y se reduzca al máximo que se enoje o altere.







