“Para la Sociedad no Existimos”
Por Benny Díaz

Susan Any Muñoz Rodríguez, coordinadora en Aguascalientes de la Red Mexicana de Mujeres Trans (Foto: Archivo)
“En Aguascalientes y en México en general, hay una moral muy ‘extraña’, no vamos a decir que ‘doble’, pero sí hay hombres que aparentan ser machos y tienen a sus mujeres cisgénero (las que nacen biológicamente así y se sienten identificadas como tales) sometidas en la casa, cuidando a los hijos y humilladas, pero a las que dicen ‘respetar’ mucho y por eso sexualmente no se atreven a hacer con ellas lo que con nosotras”, declaró en entrevista para Página 24 Susan Any Muñoz Rodríguez, coordinadora en Aguascalientes de la Red Mexicana de Mujeres Trans.
Asegura que “más hombres de los que la gente cree, buscan a mujeres trans para satisfacerse sexualmente y eso lo vemos en todos lados, sólo que hay más clandestinidad. Por ejemplo, en la zona de tolerancia no nos dejan trabajar, tampoco en las calles, pero hay formas para tener esos encuentros”.
Afirmó que muchas de estas chicas tienen su cartera de clientes por teléfono, les llaman y fijan la hora y el lugar de encuentro.
“Algunas veces puede ser casual, por unas horas, o cuando les va bien (a ellas), hasta por días, porque se las llevan de viaje, sobre todo los que trabajan como traileros o cosas así de que viajan mucho”.
De esa manera, “pocos se dan cuenta de las preferencias de estos caballeros, que no están mal, cada quien sus gustos; sólo que tienen miedo de que se conozca lo que hacen cuando nadie o casi nadie los ve”.
Susan Any manifestó que el costo por cada encuentro sexual varía “de acuerdo a la tarifa de cada una de las chicas, porque hay quien cobra 300 por una hora y dependiendo lo que incluya; hay otras que hasta mil 200 con todo lo que el hombre quiera”.
Para ser mujer trans no necesariamente tienen que haber pasado por la operación llamada vaginoplastia, “porque como he dicho muchas veces, es algo demasiado costoso y no todas estamos preparadas psicológica y emocionalmente para esa mutilación”.
Sin embargo, afirma que tener pene no las hace “ni más ni menos mujeres que las cisgénero. Bueno, puede ser que un poquito más –dice con una sonrisa–, porque ‘sus’ hombres nos buscan para hacer con nosotras lo que con ellas no se atreven o no quieren para complacerlos, y la carne es débil”.
La activista mencionó que “hay compañeras que para trabajar más a gusto se van a Jalisco, donde hay más tolerancia para las mujeres trans en la prostitución”.
Claro que eso implica ponerse en alto riesgo y constantemente “vemos que hay amigas que son golpeadas, y hace unos días a una la asesinaron. Son crímenes de homofobia, pero es que todavía hay mentes tan cerradas que no entienden que no somos hombres homosexuales, somos mujeres trans”.







