El Castillo Douglas
Por Benny Díaz

Un castillo que se hizo por amor, no por vanidad (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
Dicen que por amor se hacen muchas cosas, cuando éste es verdadero te bajan la luna, las estrellas, pero reza un dicho que hace que se “construyen castillos en el aire”, mas no siempre es así y en Aguascalientes tenemos un claro ejemplo de eso.
“El castillo Douglas es una prueba de amor de que Edmundo Javier Ortega le hizo uno de piedra, estilo medieval, a Carmen Llaguno. La prueba está en el escudo de armas de cantera que está incrustado en dicha construcción que hizo Refugio Reyes”, dice en entrevista con Página 24, el historiador y catedrático de la UAA, Carlos Reyes Sahagún.
“Amore ne Navitate” se lee en dicho escudo, en el cual “también hay un trébol y un león. No sé mucho de heráldica, pero es una historia de amor apasionante la que hay en esa construcción emblemática de Aguascalientes”, dice el historiador.
No es leyenda, tampoco algo que no sucediera, es una muestra de lo que puede hacer un hombre cuando ama a una mujer, aunque suene a título de película.
“Fue por amor y sólo eso. Durante años se creyó que fue por vanidad, pero esa joya fue la muestra de amor palpable de Edmundo a Carmen, algo que perdurará para siempre y que la vieron muchas generaciones de personas; algo que no se acabará ni derrumbará, como el sentimiento que él sentía”, dice.
La historia de amor detrás del castillo comienza muchos años atrás, en el siglo XIX, con la llegada de un escocés, llamado John Douglas, a estas tierras.
Edmundo Ortega Douglas es descendiente de John, quien a su vez era parte de la familia de James Douglas, quien luchó por la independencia de Escocia. John nació en Bury, Inglaterra en 1840 y viajó a México para establecerse en Aguascalientes de manera definitiva.
Fundó varias empresas, entre ellas la primera planta generadora de energía en la ciudad y una red urbana de tranvías eléctricos.
Se casó y tuvo una hija, Adela Douglas Valencia, quien a su vez se casó “con José Guadalupe Ortega en 1887 y de esa unión nació Edmundo, el protagonista de la historia de amor”.
Edmundo se enamoró de Carmen Llaguno Cansino, con quien llegó a comprometerse. Buscando en la historia de sus antepasados decidió hacerle un regalo único a la mujer de su vida, algo que perdurara “para siempre” y se le ocurrió que fuera un castillo “tipo escocés”, pero de le época medieval.
Lo Construyeron los Mejores
Para que la obra estuviera a la altura del amor que sentía por Carmen, Edmundo hizo traer la piedra desde San Luis Potosí, que en ese tiempo era toda una hazaña.
Buscó que fuera adornado con hermosos vitrales venecianos y que estuviera rodeado por un lago artificial en el cual nadaran cisnes, y que sus amplios jardines tuvieran las mejores flores, todo para que Carmen sintiera que en verdad la amaba.
De acuerdo con la costumbre escocesa, que dicta que los recién casados deben sellar la puerta por la que entran por primera vez a su hogar con una chimenea, Ortega Douglas selló simbólicamente su amor con una imponente chimenea que aún se puede observar.
Para que no quedara ninguna duda, se puso el escudo de armas de la familia con las iniciales de los enamorados, quienes convirtieron ese castillo en su hogar.
El diseño de la construcción lo hizo el arquitecto Federico Mariscal, pero éste le dijo a Edmundo que se necesitaba un auténtico artista para construirlo y ese fue nada menos que Refugio Reyes Rivas, quien tardó tres años en terminarlo: “Comenzó en 1923 y lo concluyó en 1926”.
La Boda
Según cuenta la historia a través de la memoria fotográfica, hay pruebas de que en la invitación a la boda de Edmundo y Carmen se puso que el banquete sería en el “Castillo Douglas” y la unión se celebró el 22 de mayo de 1925, aunque la obra estaba inconclusa.
“Se cuenta ̶ dice el historiador ̶ que la misa se celebró en el templo de San Antonio y se colocó una alfombra roja desde el recinto religioso hasta el castillo”.
El castillo, con aspecto de fortaleza militar, semejante a los diseños franceses con dos alturas además del sótano, tiene foso, puente elevadizo, muralla exterior y una capilla en la que Carmen hacía sus oraciones.
Edmundo y Carmen vivieron desde ese momento ahí y permanecieron en el lugar hasta su muerte. Ella murió en noviembre de 1967 y él en febrero de 1969.
Tras la muerte de Edmundo, uno de sus hijos estableció un taller mecánico, luego quedó desocupado después de 1970.
Fue en 1997 cuando se rehabilitó y funcionó un tiempo como restaurante y bar, con lo que se pretendía atraer más turismo y que conocieran la historia de amor del lugar.
No funcionó, la gente lo recordaba como “el chalet Douglas” y decidieron cerrar el negocio. Los descendientes de la pareja de esta historia de amor decidieron vender la propiedad en 2015, pero el castillo sigue en el abandono.







