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“Él es Externo, el que no Tiene Perdón es el Presidente”

Por Benny Díaz

Y los músicos a toque y toque

Y los músicos a toque y toque

Ayer por la mañana quedó al descubierto que las cosas entre Arturo Ávila Anaya y Cuitláhuac Cardona Campos son todo miel sobre hojuelas; más no con aquellos que son realmente los representantes de Morena, el partido que creó Andrés Manuel López Obrador, en el que muchos creen y defienden a pesar de todos los “infiltrados” como ellos mismos han calificado a todo el desecho que les llegó de otros lados y ante los que han tenido que apechugar para seguir defendiendo el proyecto del presidente de la República.

Arturo Ávila tuvo una reunión con la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), de la que es secretaria general Berenisse Ruiz Sánchez (quien afirma no tener ningún lazo con Aldo), quien afirmó que “también en el sindicalismo hay diferencias y nosotros no utilizamos a los trabajadores como moneda de cambio”.

En entrevista Berenisse Ruiz señaló que el CATEM, creación del senador Pedro Haces, es la oportunidad para que los trabajadores realmente tengan representatividad y no pasen su vida en una empresa sin que sus derechos sean respetados.

El CATEM va con todo para ser quienes atraiga a los trabajadores de Nissan, en donde ya tienen varios agremiados y se siguen su mando. De hecho de dicha empresa es de donde andaban algunos, muy pocos realmente, trabajadores.

Aseguraron que los citaron en el salón Bugambilias del hotel Quality Inn, en donde se llevó a cabo la reunión con Ávila Anaya; pero “no estamos en horario de trabajo, estamos en el turno de en la noche”.

Ahí, media hora después de la hora señalada, llegó Arturo Ávila y a petición de Berenisse se “puso la camiseta” del CATEM y dedicó un discurso a los ahí reunidos, al igual que Cuitláhuac Cardona Campos, quien se deshizo en elogios para el sindicalismo y Pedro Haces.

Primero que todos llegó el profesor Manuel de Jesús Bañuelos Hernández, quien es el suplente de Arturo, saludó a todos los presentes y ocupó un lugar destacado en la mesa, pero al término del evento salió muy molesto.

En la puerta se encontró con un hombre joven quien le dijo que si los acompañaba a entregar la carta al gobernador Martín Orozco Sandoval, a lo que Bañuelos Hernández respondió: “Qué no se les olvide que yo sí soy realmente Morena”.

Estupefacto se quedó el interlocutor, el profesor se dio media vuelta y se retiró del lugar. Salió Arturo Ávila acompañado de Cuitláhuac y una decena de personas, simpatizantes dijeron que eran.

Caminando se dirigieron a Palacio de Gobierno, que contrario a lo que esperaban, tenía las puertas abiertas de par en par. Entraron y Ávila Anaya pidió a quienes lo acompañaban que lo esperaran en el primer patio de palacio, “subiré solo con mis amigos de la prensa”.

Fue y entregó la carta, le firmaron de recibido y luego dio una entrevista en donde a preguntas expresas pidió que todo fuera en el marco de la ley.

El diputado Pedro Carrizales Becerra “El Mijis” trajo gente de SLP

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Cuando Página 24 le preguntó por qué no lo acompañó el profesor Bañuelos a ese lugar, dijo con una media sonrisa: “Porque estaba contemplado que solo me acompañara el presidente (del partido que lo abanderó), ¡gracias!”.

–Gracias a usted, se le respondió.

Luego acompañado de Cuitláhuac caminó para dirigirse hacia las escaleras y reunirse con las personas que lo esperaban.

–Eddy, tómame muchas fotos para Página 24, dijo Arturo.

–Sí, para “Si las Fotos Hablaran…”, le hizo segunda Cuitláhuac.

Y Eddy, nuestro compañero fotógrafo, se dio vuelo disparando su cámara. Al llegar a las escaleras intentó increparlo “Chuyita”, fiel defensora de los maestros para decirle todos los problemas que tienen los jublados, pero la ignoraron olímpicamente.

Llegó al final de la escalera y apareció el profesor Bañuelos para levantarle la mano a Arturo, momento que fue inmortalizado en la foto.

Luego Bañuelos se abrió paso entre la gente y caminó de prisa hacia la salida.

–¿Que pasó maestro, por qué se regresó?, le cuestionó Página 24.

–De él, que es candidato externo, lo entiendo.

El que no tiene perdón es el presidente, porque ni una sola vez (en el evento del CATEM) se mencionó a Morena.

Siguió su paso y justo al salir se topa con la jefa de prensa de Arturo Ávila Anaya a quien le dijo sin rodeos, fuerte y claro: “Te aviso Aracely que si en la tarde no están todos los de la planilla en el escenario, ¡me bajo!”, ante esto, la mujer abrió los ojos desorbitadamente para expresarle que quien esto escribe estaba a centímetros de ellos.

Manuel Bañuelos se dio la media vuelta y caminó de prisa.

–Profe, ¿nos da una entrevista?, se le solicitó.

–No, no, no… dijo amable mientras siguió su camino.

¿Se Alineó o se Alinearon? Por la tarde a las seis, que fue la hora en que citaron a la gente y a los reporteros para el último evento de Arturo Ávila Anaya, apenas estaban terminando de instalar el escenario donde actuarían varios grupos y el ambiente era desolador: unas cuantas personas presentes en la Línea Verde. Pasaron los minutos y nada cambiaba.

Hasta que 20 minutos antes de las siete tomó el micrófono una mujer y comenzó a animar a los presentes con un discurso electorero. Por fin quedó todo listo y comenzaron a cantar Los Cadetes, quienes pusieron más o menos el ambiente.

Como invocados por alguien, de pronto comenzaron a llegar decenas de personas con banderas del partido. Se colocaron en lugares estratégicos y luego, llegó Manuel Bañuelos, saludó a todos los que pudo y se colocó lo más alejado que pudo del escenario. Nuevamente saludó con amabilidad a quien esto escribe y adivinando la pregunta, dijo: “estamos bien, vamos bien”.

Sin embargo se mantuvo cerca de la banqueta, muchos metros fuera del escenario y con solo dos personas a su alrededor.

Minutos después de las ocho de la noche llegó Arturo Ávila con toda su planilla, diputados locales y federales, saludó a Manuel Bañuelos y para que nadie dude de que hay una “excelente relación” lo abrazó lo más efusivo que pudo.

Ya en el templete, Manuel Bañuelos fue quien hizo uso de la palabra y destacó lo que es el partido para los que creen en él, en su ideología de izquierda y lo importante que es el apoyo a todo un proyecto.

Arturo Ávila Anaya aprendió la lección: durante su discurso nombró muchas veces al partido, agradeció a toda su planilla e repitió el discurso que ya todos se saben de memoria.

Al final los abrazos “de unidad”, todos mostraron su mejor sonrisa y “cerraron filas”, pero la pregunta es ¿alinearon a Manuel Bañuelos o los alineó? Mientras todo esto pasaba, la gente seguía llegando, pero la mayoría se ahorró todo el acto proselitista porque “venimos a ver y escuchar a La Sonora Dinamita”.