Un sujeto que aparentemente estaba molestando a una mesera en una cantina del centro, recibió un balazo en la cabeza y al cierre de esta edición continuaba con vida en un hospital.
Se trata de Óscar Adrián Morales Ortiz, de entre 25 y 30 años de edad, que cuenta con antecedentes penales por delitos contra la salud.
Los sangrientos hechos ocurrieron alrededor de las 17:30 horas de ayer, en la cantina El Ranchero, localizada en el cruce de Zaragoza y 5 de Mayo, en la Zona Centro de la ciudad, en donde Óscar Adrián se emborrachaba.
Que en determinado momento se acercó con una de las meseras “y comenzó a insultarla”, siendo en ese momento baleado “por el novio de la mesera”, aunque dicha versión no convenció del todo a las autoridades.
También se dijo que Óscar Adrián “estaba en la barra”, cuando de pronto ingresó a la cantina “un sujeto gordo y vestido con una camisa negra”, el cual sin decir nada, le descerrajó un plomazo en el lado derecho de la cabeza.
Que el pistolero salió corriendo de la cantina, se montó en una motocicleta y arrancó a toda velocidad, seguido por una camioneta Ram roja que tripulaban otros sujetos que aparentemente “lo iban custodiando”.
Parroquianos y empleados de El Ranchero salieron de inmediato a la calle, las mujeres gritando pidiendo ayuda y una de ellas “se desmayó”.
Al recibir el reporte en el servicio de emergencia 911, acudieron policías estatales y municipales adscritos al primer cuadro de la ciudad, seguidos por una ambulancia de la Cruz Roja Mexicana.
Al ingresar a la cantina, encontraron a Óscar Adrián tirado y encima de un impresionante charco de sangre. De inmediato lo subieron a la unidad de emergencia y trasladado al Hospital Hidalgo, donde los médicos tratan de rescatarlo de las garras de la muerte.
Asimismo, elementos de la Unidad Especializada en Investigación de Homicidios acudieron al lugar para iniciar con las investigaciones y establecer los verdaderos motivos por el que Óscar Adrián fue baleado.
También arribaron elementos de la Unidad Municipal de Atención Inmediata (UMAI) de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, para recabar los indicios necesarios para la carpeta de investigación.
Además de la sangre, hallaron una “lapicera” azul y en su interior una bolsita con varios gramos de “crystal”, la cual llevaba Óscar Adrián, lo que hizo suponer a las autoridades que el atentado se trata de un ajuste de cuentas entre narcos.







