“Lo Marca la Propia Constitución”
Por Gabriel Soriano

Antonio Martínez Romo, titular de la SSPM (Foto: Eddylberto Luévano Santillán)
“La posesión del arma siempre ha estado permitida, lo marca la propia Constitución”, comentó el titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), Antonio Martínez Romo, después de que se propuso, como parte de la actualización del artículo 10, la posible posesión de armas, siempre y cuando sea para seguridad y se usen en legítima defensa.
Puntualizó que son ciertas armas las que no están prohibidas y las que se puede tener en el domicilio, limitadas por la Ley de Armas.
“Esta modificación habla del tema de la portación de armas, que la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) podría analizar algunos caos o peticiones para que la persona pueda portar una arma. Ellos establecerán a qué personas se les puede dar ese tipo de licencias”, expuso.
Señaló que hay personas en el municipio que cuentan con permisos para la portación de armas.
“De los últimos eventos de los que tenemos información, hay personas con armas legalmente, en la colonia San Pablo y Miravalle, al Oriente y Sur de la ciudad. Esto ha derivado en personas fallecidas por disparos”.
–¿Para ustedes, como corporación, es bueno que cualquier ciudadano traiga armas? –se le cuestionó.
“Creo que, más allá que sea bueno, es la cultura de la ciudadanía en el tema de lo que representa el portar o tener un arma. La gente que normalmente es una persona que se desempeña de manera correcta en un trabajo, su modo de vida es honesto y tiene un arma para su defensa, me parece que difícilmente podría hacer uso de ella en contra de otra persona como delito”, respondió Martínez Romo.
A partir de esa modificación, aseguró que la SSPM estaría más al pendiente de los ciudadanos que decidan portar un arma. Sin embargo, pidió a la autoridad que vaya a otorgar los permisos que evalué bien a quienes lo soliciten.
Acotó que, en el caso de posesión ilegal de armas, cuando un delincuente está armado, se tiene que modificar las formas de trabajo de los policías para evitar que salgan heridos.







