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“Temo por mi Integridad y que Compre a la Justicia”

Por Benny Díaz

El auto presuntamente baleado por Jesús Enrique Ramírez Pérez

El auto presuntamente baleado por Jesús Enrique Ramírez Pérez

La ruptura amorosa entre Jesús Enrique Ramírez Pérez, secretario general de la Confederación Regional Obrero Mexicana (CROM), y Astrid Romina Contreras Campero Calderón fue tan violenta que hubo alcohol, droga y balazos de por medio.

Fue el 20 de noviembre de 2018 cuando ocurrió la feroz pelea entre la pareja en la casa que el líder de la CROM rentó para que viviera su novia Astrid Romina con sus dos menores hijos (sólo de ella), a quienes iba a visitar y se quedaba un día o hasta el fin de semana.

La infidelidad de Jesús Ramírez Pérez fue lo que terminó con esa relación de “noviazgo”, en un momento en que los dos estaban alcoholizados, él, asegura Romina, además drogado; y la combinación de todo esto casi termina en tragedia.

Hace unos días Ramírez Pérez dio su versión de los hechos, aseguró que no sabía de la denuncia, que se dio cuenta por la prensa, pero negó en todo momento haber tirado balazos en la casa donde vivía Romina con sus hijos; aceptó la relación y también que la ruptura no fue en los mejores términos, pero acusó a su expareja de ser drogadicta y hasta la puso en una situación de desprestigio al decir que tenía conflicto porque no sabía quién era el padre de su hijo mayor, porque tenía duda entre dos hombres.

Página 24 localizó a Astrid Romina para saber parte de la historia, y la cuenta con algo de temor, pero convencida de que, si no habla, de todos modos tiene mucho que perder “por ser él una figura conocida, con dinero y muchos conocidos”.

 Hagamos un Trato

“Jamás va a aceptar las cosas por cuestión de imagen –dice Romina–, no busco mentir ni agrandar las cosas en mi beneficio, sólo me pregunto si de verdad hay posibilidad de que haya justicia (para ella)”.

Cuenta que la relación amorosa inició hace aproximadamente un año, que ella vivía en residencial Alcázar, que pertenece a Jesús María, en una vivienda que en ese momento era de su pareja anterior a Jesús.

Cuando decidieron empezar el romance él le propuso rentar otra casa en el mismo lugar para que viviera tranquila junto con sus hijos, y las visitas por ciertos días de su parte.

Y así se hizo, el contrato salió a nombre del líder del CROM, y como no tenían muebles, Romina le dijo que iba a vender su coche, un Peugeot, para poder acondicionar el lugar y que pudiera estar cómoda con sus hijos.  La respuesta fue que sí, pero que se lo vendiera a él y que de todos modos ella lo usara.

“Ese fue el trato que hicimos. Le endosé la factura, se compraron los muebles y yo seguí usando el coche”.

Romina dice que decidió tener un romance con él porque se dejó llevar por lo que aparenta, “que es un careta. Eso de que ayuda a la gente, es noble, amable; pero conforme fue pasando el tiempo me di cuenta que no era así”.

Lo describe como una persona violenta, grosero y sobre todo “no perdona cuando alguien le hace algo, se desquita donde más le duele a quien le hace algo. Me di cuenta cuando hablaba por teléfono y lo hace de tal forma que no se sepa que fue él”.

Luego llegaron las sospechas de las infidelidades, pero asegura que no tenía certeza “y, cuando le preguntaba, obvio que siempre decía que no, que estaba loca; como hacen los hombres ante una situación así, que responden que estamos locas”.

 Departamento de Soltero y Droga

Aunque en verdad nunca vivieron juntos, porque sólo eran visitas por días, Romina asegura que su expareja tiene un departamento de soltero.

“En este momento no me acuerdo el nombre del fraccionamiento, pero ahí fue la primera vez que vi que se drogaba. La pidió por teléfono la cocaína y llegó su ‘dealer’ (distribuidor) a dejársela y yo le pregunté que por qué, que no estaba bien, pero él lo ve como algo normal”.

Después de ahí Jesús Ramírez se fue “destapando” más en su gusto por consumir dicho estupefaciente, “pero no lo hacía en la casa, ni delante de los niños.  Sabía que lo hacía en antros, porque me lo decían las personas con las que se iba, para aguantar más la borrachera y que llegó a un punto que la inhalaba en la mesa, como que llegó al punto que le valía gorro”.

Romina asegura que no fue golpeada, ni tampoco sus hijos por parte de Jesús Ramírez, que al contrario, tenía buena relación con los niños; pero cuando discutían se violentaba “y una vez le pegó con el puño a la pared, fue cuando en un desfile andaba con la mano vendada y dijo que era porque se había caído, pero no era cierto”.

 El Celular y la Infidelidad

El 20 de noviembre al estar bebiendo ambos en la casa de Romina hubo un momento en que ella revisó el celular de Jesús Ramírez y ahí obtuvo las pruebas de su infidelidad.

“Reconozco que yo también había tomado, pero lo normal. Él, además de haber bebido mucho, había consumido cocaína. Cuando comenzamos a discutir mis hijos estaban en la parte de arriba de la casa, y él destrozó mesas, rompió vidrios; y yo le decía ‘retírate’, pero no quiso. Por eso le hablé a la Policía. Llegó un oficial (de Jesús María) y le dijo que se retirara, que estaba en muy mal estado, y lo hizo. Yo me quedé a acomodar todo, barrí los vidrios, limpié, trapee; y justo cuando iba subiendo las escaleras escucho las detonaciones.

“Si hubiera estado cinco minutos más ahí, me pega un tiro en la cabeza. Asustada me asomé por la ventana y vi que había impactos en el vidrio, además de mi coche, y que él se iba en su camioneta, una Avalanche color negro, que seguro ya no la tiene; porque además casi todos sus bienes están a nombre de su mamá.

“Mi hijo mayor se dio cuenta y me preguntó: ‘¿Mamá, por qué Chuy tiró balazos a la casa? Yo lo vi’. Ante eso ¿qué le contestas a un niño?”.

Por miedo, Romina agarró a sus hijos en ese momento y se fue de la casa a refugiarse con su mamá; “porque yo no sabía si iba a volver”.

Días después interpuso la denuncia y espera que la Fiscalía haga su trabajo como es y que “nadie se deje comprar, porque él supo desde el primer momento que existía la carpeta de investigación, tuvo acceso a ella y presumía que era amigo de un comandante, que ahorita ya no está, pero no sé si tenga más conocidos ahí”.

 Tiene Varias Armas

Romina asegura que Jesús Ramírez Pérez no sólo tiene el arma con que disparó a la casa y al coche, sino varias, “unas que son de uso exclusivo del Ejército, y no tiene permiso; cuando se emborracha, que puede ser hasta por tres o más días, acostumbra tirar al aire ahí en su casa (en el Campestre), y su mamá se las tiene que esconder. Pero, bueno, es que su familia es así, les gusta vivir de apariencias”.

La joven mujer dice que su exnovio solo sigue el patrón que aprendió de su papá, Jesús Ramírez, “a quien no conocí, pero dicen que era muy simpático, que también le gustaba mucho la bebida y era muy mujeriego. Por eso tengo claro que él (su expareja) no va a cambiar nunca”.

Para finalizar, Romina dice que muchas mujeres pasan por lo mismo que ella, que se dejan violentar de alguna manera por los hombres y son sus víctimas, “pero les digo que no hay que tener miedo, al contrario hay que hablar; y yo me espero que siga haciendo cosas en mi contra, qué, no sé, pero lo conozco y se va a desquitar”.

Por eso tiene orden de restricción por 60 días, misma que se puede renovar sólo tres veces, tiempo en el que espera se solucionen las cosas.

“Cuando ya no quieres a una persona, tan fácil como decir ‘se acabó’, pero no, él quería seguir conmigo y andar con dos, tres, 10 o 20 más, y eso no lo iba a permitir, además, la confianza se rompió”.

Romina dijo que ella también está dispuesta a que le practiquen todos los exámenes toxicológicos que quieran, que no tiene nada que temer.

“Él sí, de hecho una vez le pidieron unos (exámenes) y habló con un médico para que le dijera cómo hacerle para que salieran negativos. Que tomara no sé qué cosa y mucha agua para que el cuerpo se limpiara y desechara la droga”

“Sea Quien sea, si es Culpable Paga”

Ante este tema se pronunció el fiscal Jesús Figueroa Ortega, quien dijo que para la ley no importa si quien la viola de cualquier manera es persona conocida o “influyente”.

“Aquí no vale nada de eso, sea quien sea, si es culpable paga. Por eso estamos haciendo todas las investigaciones que se requieren y ver qué es lo que procede, pero que quede claro, en la Fiscalía no hay favoritismos ni se protege a nadie”.