Ante la Soledad y el Aislamiento Emocional en el que Viven
Por Benny Díaz

Erika Liliana Padilla Contreras, directora del programa Juntos por la Vida, del DIF Estatal
Como “preocupante” calificó la doctora Erika Liliana Padilla Contreras, especialista en salud mental y directora del programa Juntos por la Vida del DIF Estatal la conducta en la que han caído cientos de adolescentes en Aguascalientes, específicamente al Oriente de esta capital, quienes, al no poder sobrellavar o controlar el dolor emocional de estar en familias desintegradas, hacinamiento, violencia física o psicológica, entre muchos otros factores, se hacen cortes en las manos o las piernas para de esa manera sobrellevar lo que están sufriendo.
Esta práctica, conocida como “cutting”, consiste en cortarse la piel con una navaja u objeto afilado “que puede ser un cúter y que generalmente la traen sus ropas o mochilas”, para dejarse marcas en el cuerpo.
“El objetivo es provocar un sufrimiento físico para sentir ‘alivio’ del dolor psicológico o emocional, un escape momentáneo que puede ser interpretado como ‘placer’ que les permite un escape a toda esa ansiedad y estrés que les provoca la soledad y el aislamiento emocional en el que viven”.
La especialista dijo que están trabajando muy fuerte para contrarrestar esta práctica que cada vez se propaga más entre los jóvenes, sobre todo estudiantes de secundaria, que por no tener con quién hablar sobre sus problemas entran en un abandono emocional muy fuerte que los lleva a cortarse para sacar todo ese sufrimiento.
Padilla Contreras aseguró que caer en esto es multifactorial, pero lo que más han detectado que lleva a los adolescentes a hacerlo es que viven en familias muy disfuncionales en donde carecen de lazos afectivos sólidos, atención de parte de los padres o tutores, y la soledad que eso les provoca.
“Encontramos que son familias monoparentales en donde la mamá tiene que salir a trabajar y no le queda tiempo para dedicarles, ni siquiera hablar con ellos; o que por ser casas demasiado reducidas hay hacinamiento porque aparte de los padres viven los abuelos, cuñadas, cuñados, sobrinos, tíos y no hay espacio suficiente para un desarrollo emocional sano; también están las familias reconstruidas en donde las relaciones no son óptimas o los casos en donde la mamá ha tenido cuatro o hasta más parejas en un corto lapso de tiempo”.
Todo eso lleva a los adolescentes a entrar en un conflicto emocional serio, ya que no hay soporte afectivo para ellos y no tienen en quién confiar, mucho menos hablar para expresar lo que sienten.
Reconoció que aunque han sido pocos casos, sí ha habido aquellos en donde los jóvenes se “pasan” en sus cortes y la herida llega a hasta una vena y han puesto en peligro su vida; afortunadamente hasta el momento no se ha presentado que alguien haya perdido la vida.
“Pero sí se corre un gran riesgo que si se practica el ‘cutting’ y tienen depresión estamos ante un adolescente con tendencias suicididas y ahí ponemos especial atención en canalizarlo a terapias”.
Desgraciadamente –dijo la especialista–, se encuentran con una barrera casi infranqueable porque, para poder ayudar a todos estos jóvenes, primero tienen que atender a la familia de manera integral para que sepa y entienda el problema, pero son muy pocos, menos de la mitad, los casos en los que los padres, hermanos y demás familiares se interesan por acudir cuando se les llama.
“Y lo entendemos, porque tienen que trabajar para ganarse el sustento y al encontrarse en la disyuntiva de dejar de trabajar para ir a terapia o no faltar para ganar el dinero que les permita dar de comer a su familia, optan por lo segundo”.
Es por eso que en el DIF Estatal contrataron a 30 psicólogos más para ayudar a más adolescentes que se encuentran en este y otros problemas de abandono; entre los que tienen como consecuencia embarazos no deseados y depresión.
“Todo esto es lo que hemos detectado en el Oriente de la ciudad, en donde se concentra la mayoría de la población y necesitan ayuda psicológica urgente para poder tener las herramientas para lidiar con todas esas emociones negativas que les provoca ser parte de una familia totalmente disfuncional. Por eso la importancia de que los padres, o con quienes vivan, se involucren en esta etapa de la vida de los adolescentes y no los dejen solos emocionalmente, porque es cuando más peligro corren de caer en prácticas nocivas que los pueden afectar de por vida o, en casos extremos, ponerlos en peligro de muerte”, concluyó.







